Peaky Blinders: El Hombre Inmortal (Peaky Blinders: The Immortal Man)

El regreso del rey gitano

Por Martín Chiavarino

Creada por Steven Knight, Peaky Blinders (2013-2022) irrumpió en la escena televisiva con una propuesta histórica sobre una organización criminal liderada por una familia gitana que comenzaba a consolidarse luego de la Primera Guerra Mundial, mezclando el mundo de las mafias de entreguerras en Inglaterra con música actual, especialmente alrededor de variaciones de la canción Red Right Hand, de Nick Cave, uno de los sencillos más importantes de Let Love In (1994), disco emblemático del oscuro músico australiano, siempre amparándose en escenas muy trabajadas, un vestuario impecable y un tono gris industrial.

 

Durante seis temporadas Peaky Blinders narró el periplo del clan Shelby, liderado por Tommy (Cillian Murphy), un gánster cuya ambición iba de la mano con su inteligencia. A partir de las apuestas de caballos la parentela comenzó a forjar una fortuna que la llevó a un lugar de privilegio en la Inglaterra de las décadas del 20 y 30 del Siglo XX haciendo hincapié en la nueva movilidad social en la tradicional sociedad inglesa, en general combinando la música alternativa con una edición deudora de la vertiginosidad de las primeras películas del realizador inglés Guy Ritchie o aquel Martin Scorsese de Buenos Muchachos (Goodfellas, 1990) y Pandillas de Nueva York (Gangs of New York, 2002).

 

Siete años después de las acciones de la última temporada de la serie de la BBC, durante los comienzos de la Segunda Guerra Mundial, impulsado por Kaulo (Rebecca Ferguson), una gitana médium y hermana de la madre de su primer hijo, Tommy Shelby, otrora gánster ahora enfrascado en la redacción de una novela autobiográfica sobre su intensa vida en una cabaña en la campiña inglesa, decide regresar junto con un amigo y guardaespaldas, Johnny Dogs (Packy Lee), a Birmingham para confrontar con su primogénito, Duke (Barry Keoghan), nuevo líder de la banda criminal Peaky Blinders que siembra el caos por toda la ciudad desde su cuartel central, el pub The Garrison. Acosado por las visiones de las atrocidades perpetradas en los túneles de Flandes durante la Primera Guerra Mundial y la muerte de su hermano Arthur y de prácticamente todos los que lo rodeaban, familia, amigos, enemigos, socios y competidores, Tommy recibe un último gran golpe, el asesinato de su hermana Ada (Sophie Rundle), una diputada socialista, siempre alejada de los negocios familiares, que pretendía denunciar ante la policía militar a su sobrino Duke por el robo de armas de una fábrica bombardeaba por la aviación alemana. El asesino, Beckett (Tim Roth), un inglés nazi cuya misión es distribuir una fortuna en libras esterlinas falsas con la intención de hacer colapsar la economía británica, pretende introducir el dinero a través de las distintas mafias de lúmpenes que prosperan en Inglaterra en medio del caos bélico. La muerte de Ada inicia una cacería que conduce a los Peaky Blinders al puerto de Liverpool junto a uno de sus socios, Hayden Stagg (Stephen Graham), ofreciéndole un rol clave a su hijo Duke como heredero de lo que queda del imperio mafioso que Tommy supo construir.

 

La película de Peaky Blinders, que viene a cerrar la narración abierta por la serie, claramente está pensada como una temporada más pero ejecutada como un film, un poco a las apuradas como una especie de resumen con un justo desarrollo de los personajes que se encuentran combatiendo contra un enemigo que busca destruirlos, al igual que en la serie. Para que la película no parezca un cierre intempestivo, Knight y su testaferro, el director Tom Harper, se toman su tiempo con cada escena, generando tomas icónicas como la de Tommy Shelby arriba del caballo cabalgando por Birmingham ante la mirada atónita -mezcla de miedo, esperanza y sorpresa- de los ciudadanos, dándole también mucha importancia a escenas como la pelea de padre e hijo en el fango o la entrada inesperada de Tommy en The Garrison, interrumpiendo el jolgorio del pub para preguntar por su vástago.

 

A diferencia de la serie, aquí no se hace hincapié en la relación de Shelby con prominentes políticos como Winston Churchill ni en el carácter de espía del protagonista, que siempre juega a varias puntas en complicadas estratagemas aunque sale relativamente indemne o ganador de sus apuestas, aunque con muchos cadáveres alrededor, incluso familiares y amigos, daños colaterales que dejan una marca en la psiquis de un personaje que intenta presentarse como imperturbable, sin embargo a lo largo de las temporadas va mostrando algunas grietas. El rol de Shelby como espía ofrecía una mirada alternativa sobre el hampa, que era utilizada por los políticos de toda calaña para canalizar las acciones que el gobierno no podía realizar legalmente.

 

La ambientación, el vestuario, las actuaciones y la música son los puntos más altos de una historia que aquí baja un poco la intensidad en comparación con la serie, aunque no la violencia. Manteniendo un espíritu sombrío que intenta representar a las urbes industriales de la Inglaterra de entreguerras y sus atmósferas recargadas, Peaky Blinders: El Hombre Inmortal (Peaky Blinders: The Immortal Man, 2026) narra un último capítulo en la historia de la familia Shelby o tal vez un final que abre el comienzo a otra etapa, recuperando la memoria gitana británica y sus tradiciones desde un revisionismo más espectacular que histórico, el cual solo puede interesarle a un fanático de la serie que busca encontrar un epílogo a un relato que parece no tener un cierre definitivo.

 

Peaky Blinders: El Hombre Inmortal (Peaky Blinders: The Immortal Man, Reino Unido/ Francia/ Estados Unidos, 2026)

Dirección: Tom Harper. Guión: Steven Knight. Elenco: Cillian Murphy, Barry Keoghan, Tim Roth, Stephen Graham, Rebecca Ferguson, Sophie Rundle, Ned Dennehy, Packy Lee, Jay Lycurgo, Ian Peck. Producción: Steven Knight, Cillian Murphy, Guy Heeley y Patrick Holland. Duración: 112 minutos.

Puntaje: 6