V Festival de Cine de Europa Central y Oriental

Entrevista a Ada Quintana, organizadora de la muestra

Por Gustavo Winkler

Entre el miércoles 24 y el miércoles 31 de octubre, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se lleva a cabo el V Festival de Cine de Europa Central y Oriental, que además se trasladrá a la ciudad de Córdoba entre el 1 y el 4 de noviembre. La muestra, que pretende visibilizar un cine que no suele llegar a nuestro país, proyectará, entre otras películas, Scary Mother, obra de la georgiana Ana Urushadze que pasó por el Festival de Locarno, y The Miner, de la eslovena Hanna Slack, film elegido por la academia de su país para disputar un lugar en la 90° ceremonia de los Premios Oscar. Metacultura entrevistó a Ada Quintana, su organizadora y productora general.

 

¿Cuál es la propuesta del festival?

 

La propuesta es presentar cine contemporáneo de Europa Central y Oriental, estrenos realizados entre 2017 y 2018, en ficción, documental y cortometraje. Y la programación también incluye una selección de películas que se desarrollan en los países en los que se hace el festival, que son Perú, Argentina y Francia. El festival ya tiene bastantes años en Francia, también en Perú, aquí estamos en la quinta edición y no se podría haber hecho posible sin el apoyo de los países en los que se desarrolla, entonces en reciprocidad es que tenemos estos intercambios de películas, en una sección llamada Al Este Mundo que nos permite visualizar dónde está presente el festival y cuál es la cinematografía que se desarrolla. En el festival siempre convocamos a directores y productores que aportan clases maestras, en Perú hemos tenido capacitaciones, y en ese sentido movemos estas cinematografías. El festival tiene tres competencias, una de ficción, la competencia Al Este Mundo y la de cortometrajes.

 

¿Cómo se origina el festival?

 

El fundador, David Duponchel, que estudió en Praga, donde estudiaron grandes como Kusturika o Milos Forman, vio la necesidad de visibilizar el cine de Europa Oriental, un cine bastante diferente al que suele verse fuera de esos países.

 

¿Y cuál es esa diferencia del cine de Europa del Este?

 

Es un cine que se fija mucho en el ser humano, en sus límites, sus frustraciones, sus miedos, sus contextos, son historias que plantean contextos reales, contemporáneas, a diferencia de mucho cine occidental que quizás busca más la intimidad. Son búsquedas de alguna forma políticas, en esa región la búsqueda tiene un alto componente político, una reflexión política, social, a la vez que una reflexión formal. A nivel formal son películas muy austeras, y en ese sentido el uso de la imagen es más metafórico, totalmente despegado del cine americano pero también diferente a cierto cine francés.

 

¿Qué rol cumple el estado en el modelo productivo del cine de esa región?

 

No podemos hablar de un patrón general, hay películas que se desarrollan con fondos nacionales y hay películas que son autogestionadas, otras son coproducciones, y también algunas se financian con las ayudas que brindan determinados festivales como, por ejemplo, la Berlinale o Trieste. La distribución generalmente está a cargo de distribuidoras europeas medianas, excepto las autogestionadas que muchas veces el mismo director es productor y distribuidor, esa figura se da mucho. En uno de los festivales presentamos una película húngara llamada No es el Momento de mi Vida, que es de un director que presentaba su película en departamentos, distribuía su película en departamentos haciendo pequeños estrenos en casas, o sea hay diferentes medios de distribución.

 

¿Cómo ves el futuro del festival?

 

Esta edición ha sido bastante dura, no hemos tenido ningún tipo de apoyo financiero entonces esperamos que el próximo año mejore; seguiremos apostando por generar algunas alianzas, porque no sólo nos permiten hacer el festival los recursos económicos sino la gente, los voluntarios, las personas que se copan con el festival, los distribuidores y los mismos directores que ven a Argentina como una cuna del cine.