Tolkien

Fantasía descarnada en las trincheras

Por Martín Chiavarino

A partir de la publicación de la novela fantástica El Hobbit (The Hobbit, or There and Back Again, 1937), comienza un fanatismo por la obra del filólogo británico John Ronald Reuel Tolkien que tendrá su punto más alto en la adaptación cinematográfica de Peter Jackson de El Señor de los Anillos y El Hobbit, dos de las obras más importantes de la literatura fantástica del Siglo XX, que a su vez le otorgaron la popularidad y la consagración que le faltaba a un género normalmente criticado y denostado por la crítica especializada. El éxito editorial de ambas novelas alrededor del mundo también generó un interés por la vida del hombre que las escribió y los acontecimientos y lugares que las inspiraron. Aunque la biografía autorizada del autor fallecido en 1973 es Tolkien, J.R.R. Una Biografía (Tolkien, J.R.R. A Biography, 1977), de Humphrey Carpenter, el film del realizador finlandés Dome Karukoski se basa más bien en una biografía más reciente con excelentes críticas, Tolkien y la Gran Guerra: El Origen de la Tierra Media (Tolkien and the Great War, 2003), de John Garth, que se centra en los años de formación del lingüista inglés y en su participación en la Primera Guerra Mundial como teniente segundo, poniendo el énfasis en la fiebre de las trincheras sufrida durante la Batalla del Somme, una de las carnicerías más absurdas de la historia moderna. Dentro de esta delimitación predomina la influencia de la mujer con la que se casaría, Edith Mary Bratt, y el Club de Té y Sociedad Barroviana, un grupo de amigos del Colegio King Edward de Birmingham con los que Tolkien se reunía para tomar el té y discutir sobre la función del arte después del horario escolar en la confitería Barrow’s.

 

Al igual que la biografía de Garth, el film de Karukoski -escrito por David Gleeson y Stephen Beresford- relaciona los distintos episodios de la vida de J.R.R. Tolkien con pasajes de sus obras literarias publicadas en vida o póstumamente por su hijo Christopher. Cada una de las escenas del film refiere a personajes, lugares o sucesos que inspiraron la imaginación del autor de El Silmarillion (1977). Desde la marcada contraposición entre la apacible y bucólica vida idealizada en la campiña inglesa y los estragos de la industrialización en las ciudades contemporáneas hasta la construcción de los protagonistas de sus novelas, el film permite rastrear en los eventos de la vida de Tolkien distintos elementos que serían más tarde introducidos en su obra. Para analizar esta relación entre la vida de Tolkien y su literatura, el film recurre a la fantasía y las alucinaciones que van creando imágenes, temas, hipérboles e historias que de a poco -y no sin presión de editoriales- el autor de La leyenda de Sigurd y Gudrún (The Legend of Sigurd and Gudrún, 2009) irá perfeccionando hasta crear su obra magna de épica fantástica, El Señor de los Anillos (The Lord of the Rings, 1954).

 

Tolkien (2019) narra también el encuentro del joven con el filólogo Joseph Wright mientras estudiaba en el Exeter College de Oxford, quien lo influenció en la lingüística histórica y la filología, dos de los campos en los que se especializó el autor de Hoja de Niggle (Leaf by Niggle, 1945). También tiene su lugar en el film el claro predominio de la mitología germánica y nórdica, y la interpretación de la misma del compositor Richard Wagner, músico venerado por Edith, sobre los argumentos de las historias creadas por Tolkien. Mención aparte merece la gran reconstrucción de la vida en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial, verdaderos laberintos retratados precisamente por Peter Jackson en su último opus Jamás Llegarán a Viejos (They Shall Not Grow Old, 2018), espacio macabro que inspiró la región de Mordor en El Señor de los Anillos.

 

Nicholas Hoult hace un buen papel en los zapatos de J.R.R. Tolkien joven pero sin lucirse demasiado mientras que Harry Gilby compone a la versión adolescente del mismo. Lily Collins se destaca un poco más en su rol de Edith Bratt, con quien Tolkien coquetea durante gran parte de la película. A nivel formal, ni las actuaciones ni la fotografía ni la dirección ni el guión sobresalen demasiado, pero tampoco decepcionan en un opus bien construido cuya misión es conducir al espectador a través de la vida de Tolkien para desentrañar las influencias que marcaron la obra literaria del británico.

 

Tolkien es ante todo un film romántico que se inspira en el amor y la amistad, en menor medida en la afición del autor por las lenguas, y prácticamente nada en su particular devoción por la religión católica, cuestión que también prefiguró gran parte de su obra. Inclinado definitivamente hacia el sentimentalismo y con una idiosincrasia que no remite de ninguna manera a principios del Siglo XX sino a la época actual, el film sobre Tolkien es correcto en todos los sentidos y homenajea a los amigos fallecidos del escritor, pero carece de vuelo cinematográfico. Esto no afecta la historia de un Tolkien que busca su camino mientras la imaginación y las lenguas lo inspiran a crear mundos, lenguajes y seres que poblarán el universo literario de uno de los escritores cuya obra signó la imaginación de varias generaciones.

 

Tolkien (Estados Unidos, 2019)

Dirección: Dome Karukoski. Guión: David Gleeson y Stephen Beresford. Elenco: Nicholas Hoult, Lily Collins, Colm Meaney, Derek Jacobi, Anthony Boyle, Patrick Gibson, Tom Glynn-Carney, Craig Roberts, Pam Ferris, James MacCallum. Producción: Peter Chernin, David Ready, Kris Thykier y Jenno Topping. Distribuidora: Fox. Duración: 112 minutos.

Puntaje: 6