La Palabra H: Peripecias de la Hegemonía, de Perry Anderson

Genealogía de la imaginación política

Por Martín Chiavarino

Considerado como uno de los principales pensadores de izquierda contemporáneos, el historiador y sociológico inglés Perry Anderson ha escrito una extensa obra que desde un análisis enfocado en los cambios históricos y políticos busca entrever futuros y caminos posibles para transformar la realidad. En textos como El Estado Absolutista (Lineages of the Absolutist State, 1974) o Los Orígenes del Posmodernismo (The Origins of Postmodernity, 1998) ha realizado importantes estudios y aportes a la historia y el pensamiento occidental, ofreciendo un punto de vista innovador y de gran profundidad intelectual sobre distintos procesos desde los lineamientos del materialismo dialéctico.

 

Producto de sus últimos hilos de investigación, sus trabajos, La Palabra H: Peripecias de la Hegemonía (The H-Word: The Peripeteia of Hegemony, 2017) y Las Antinomias de Antonio Gramsci (The Antinomies of Antonio Gramsci, 2017) se enmarcan en el estudio del legado del dirigente político italiano encarcelado durante la dictadura fascista y el desarrollo del concepto de Hegemonía a través de la historia que éste ayudó a consolidar como eje del discurso político actual.

 

Dividido en trece capítulos, La Palabra H examina el surgimiento del concepto en la Grecia Antigua en el ámbito militar para unir distintas fuerzas en pos de una alianza con fines bélicos y su desaparición en la época signada por el predominio del Imperio Romano, para luego volver a encontrar la noción en las propuestas de unificación alemanas bajo el liderazgo de Prusia durante los levantamientos de 1848. En los prolegómenos de la Primera Guerra Mundial Anderson explica cómo el concepto resurge con fuerza a partir de la acusación de varias potencias europeas sobre las intenciones hegemónicas de Alemania sobre el viejo continente, dotando al término de un sesgo perjudicial para el equilibrio mundial. Tras el Tratado de Versalles la Hegemonía cobra nuevamente un significado positivo a través de la Sociedad de Naciones conformada luego del conflicto para restablecer un equilibrio amenazado por la desaparición del Imperio Austro Húngaro, la consolidación de la Revolución Rusa, el surgimiento de los nacionalismos y la derrota alemana, entre diversas cuestiones que finalmente condujeron al mundo hacia otra conflagración de orden mundial.

 

Pero el gran avance del concepto ocurre alrededor de su apropiación por parte de los pensadores socialistas, siendo Antonio Gramsci el que le provee a la idea de Hegemonía de una teoría sistemática. Encarcelado en 1926, Gramsci desarrolló en la reclusión un esquema de pensamiento centrado en el término que hizo hincapié en la relación entre la ideología, la tradición, la cultura, la educación y la labor de los intelectuales, influenciando con su obra a los estudios culturales y a la evolución de las corrientes culturales de izquierda. Para el filósofo y político comunista la Hegemonía era el resultado dialéctico entre la coerción y el consenso en la lucha de clases. Este enfoque heurístico permitía y promovía un análisis más completo y complejo de la cultura popular y sus procesos de resistencia y apropiación de la cultura dominante.

 

En este sentido Perry Anderson analiza la pobre evolución del legado de Gramsci tras la derrota del fascismo italiano en el Partido Comunista Italiano y, en contraposición, la rica trayectoria que su obra tuvo en la Escuela de Birmingham en Inglaterra, especialmente en los textos del teórico cultural jamaiquino Stuart Hall. El autor de Campos de Batalla (A Zone of Engagement, 1992) también analiza distintas obras de pensadores que retomaron las ideas de Gramsci como Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, en Hegemonía y Estrategia Socialista (1985), los posteriores trabajos sobre el populismo a partir de la experiencia política argentina, las nociones del pensador comunista indio Ranajit Guha, el periplo teórico del sociólogo y economista político de origen italiano Giovanni Arrighi y los trabajos del docente de ciencia política canadiense Robert Cox, que indagó en la conformación de un sistema hegemónico centrado en el ocio alrededor de la dialéctica entre producción y consumo.

 

En Inversión Anderson realiza un estudio de gran envergadura del concepto de Hegemonía en China y Japón desde la Antigüedad hasta nuestros días en uno de los capítulos más atrapantes de todo el libro, examinando el concepto de Hegemonía en ambos países del Lejano Oriente, sus transformaciones y debates políticos desde los filósofos imperiales hasta los teóricos de la Revolución Cultural. Aquí Perry Anderson despliega una gran erudición cultural e histórica para analizar los vaivenes y los matices de un concepto desde las particularidades de la filosofía política china y japonesa para encontrar sus puntos de contacto y sus diferencias sustanciales con el término desarrollado a la par en Occidente.

 

Anderson también señala el gran trabajo histórico sobre el término por parte del jurista alemán Heinrich Triepel, opus publicado en 1938 al calor del avance nacionalsocialista en Europa, y el análisis del historiador y diplomático británico Edward Carr y sus epígonos en Alemania, Ludwig Dehio y Rudolf Stadelmann, quienes reflexionaron sobre la posición de sus respectivos países en el período de entreguerras y en la postrimerías de la Segunda Guerra Mundial. En el último capítulo, Perspectivas de Futuro: Un Nuevo Aspirante, Anderson también pone a prueba las hipótesis de algunos autores europeos respecto de la consolidación de la posición hegemónica de Alemania en la Unión Europea para aportar actualidad al concepto.

 

En los capítulos sobre la Guerra Fría y la Hegemonía Americana Anderson analiza el pensamiento de los autores conservadores norteamericanos que delinearon la beligerante política exterior de su país. A través del pensamiento de Hans Morgenthau, Raymond Aron, Charles Kindlerberger, Robert Keohane, Robert Gilpin, Joseph Nye y Stanley Hoffmann, quienes debatieron el rol de Estados Unidos como nuevo agente hegemónico en la geopolítica posbélica, Anderson consigue trazar la forma en que la Hegemonía fue aplicada a la política internacional en el pensamiento estadounidense para analizar las relaciones entre estados a partir de su nuevo rol protagónico como potencia mundial. Llegando hasta las reconfiguraciones de la Hegemonía producto de las consecuencias del fin de la Guerra Fría y del atentado del 11 de septiembre de 2001 y las invasiones a Afganistán e Irak, Anderson desarrolla el pensamiento del teórico de las relaciones internacionales John Ikenberry y de los historiadores Niall Ferguson y Paul Schroeder para confirmar que el poder crea una moralidad a su conveniencia.

 

Perry Anderson realiza así un estudio exhaustivo del concepto con el objetivo de buscar en los discursos aquello que el poder se resiste a visibilizar y proclamar, destacando la ambigüedad y la maleabilidad del término, utilizado en distintas épocas para justificar ideas tan diversas como el imperialismo, el liberalismo, el socialismo, el conservadurismo, el populismo y el comunismo, encontrando gracias a la Hegemonía aquello que los une y aquello que los separa.

 

La Palabra H: Peripecias de la Hegemonía fue editado por la editorial Akal con la traducción de Juanmari Madariaga y un motivo de cubierta de Antonio Huelva Guerrero para su colección de Pensamiento Crítico. Con este libro Perry Anderson delinea una vez más la historia intelectual de un concepto clave para comprender la configuración del pensamiento político actual con vistas a imaginar nuevas utopías, superar las ideas del pasado o tan solo transformar la realidad para consolidar un futuro mejor y más justo.

 

La Palabra H: Peripecias de la Hegemonía, de Perry Anderson, Akal, 2018.