They Drive by Night

Hasta desfallecer

Por Martín Chiavarino

En la vertiginosa They Drive by Night (1940) el sueño americano se funde con el policial negro y el drama social, donde la vida se pone en juego en las carreteras. Raoul Walsh hace gala de su oficio como director en la construcción de una película sobre la vida y los anhelos de los camioneros en Estados Unidos. Basada en la primera novela de Albert Bezzerides, The Long Haul, publicada en 1938 como Long Haul y reeditada como They Drive by Night para capitalizar el éxito del film, la película cautivó al público norteamericano con una historia sobre los sacrificios de los camioneros en un film noir con giros inesperados que le abrió al escritor las puertas de Hollywood como guionista.

 

Adaptada por los guionistas Jerry Ward y Richard Macaulay, el film es una de las primeras entregas de Walsh, uno de los creadores de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, para la productora Warner Brothers, donde filmó varias de las películas más recordadas y aclamadas de su carrera como El Último Refugio (High Sierra, 1942), Murieron con las Botas Puestas (They Died with their Boots On, 1941) y Perseguido (Pursued, 1947), tras su paso por Fox y Paramount.

 

Con diálogos concisos e incisivos típicos del cine de la época, el legendario Walsh narra el derrotero de dos hermanos camioneros que van de norte a sur de California y viceversa transportando cargas de alimentos por las rutas del oeste norteamericano. En escenas perfectas el director de la obra maestra White Heat (1949) explora, siguiendo las directrices de la novela, los pormenores de los camioneros, trabajadores devenidos emprendedores en un capitalismo sin reglas, en un Estados Unidos aún golpeado por las consecuencias de la Gran Depresión y a las puertas de la Segunda Guerra Mundial.

 

Interpretados de forma maravillosa, al estilo varonil duro de la época, George Raft y Humphrey Bogard, que un par de años más tarde se convertiría en un icono actoral por su interpretación del detective creado por Dashiell Hammett, Samuel Spade, en El Halcón Maltés (The Maltese Falcon, 1941), y por el inigualable papel de Rick Blaine en Casablanca (1942), componen a Joe y Paul Fabrini, dos hijos de inmigrantes italianos de origen humilde que intentan abrirse camino en la tierra de las oportunidades a través de los peligros que acechan en la carretera.

 

Raoul Walsh se revela aquí como un maestro del cine al crear escenas icónicas donde el humor y el drama se combinan perfectamente con la acción y la tragedia. Camioneros que mueren en el camino regresando a su hogar después de una jornada agotadora en la carretera, esposas que no duermen pensando en la tragedia que acecha a sus maridos, trabajadores que se gastan sus ahorros en máquinas de juegos de pinball y empresarios que buscan su beneficio a expensas del trabajador se cruzan en una tierra donde la ley y el Estado parecen no existir, pero los contratos privados hechos para romperse y doblarse y el regateo son la norma de un mercado sin control alguno.

 

Cuando Paul, un hermano dedicado a ayudar a Joe a cumplir sus sueños de transformarse en su propio jefe, queda manco debido a un accidente, su hermano toma el trabajo de capataz que le ofrece su amigo Ed Carlsen (Alan Hale), un histriónico y ampuloso empresario del rubro -y ex camionero- con una joven esposa, Lana (Ida Lupino), una bella y coqueta mujer que desea convertirse en la amante de Joe y se sume en el odio ante el humor desaforado de su borrachín marido sibarita. Los continuos rechazos de Joe conducen a Lana a tomar la decisión de deshacerse de su esposo para tener vía libre con el personaje de Raft, lo que desemboca en que el capricho se transforme en una obsesión que la lleva a la locura cuando un Joe ya transformado en socio de la empresa le comunica que se va a casar con Cassie (Ann Sheridan), una bella pelirroja a la que ha conocido en una cafetería cuando recorría las carreteras con su hermano. Lana acusa a Joe de ser el artífice del asesinato de Ed por lo que Joe es detenido y llevado a juicio en un giro hacia el policial legal que pone a Joe ante las garras de la justicia y a Lana al borde del colapso nervioso.

 

Walsh trabaja con sumo respeto la novela, enalteciéndola en cada escena, creando momentos y diálogos inolvidables con actuaciones de un elenco que nunca desentona. Tanto Ann Sheridan como Ida Lupino ofrecen actuaciones memorables, especialmente esta última en un papel muy difícil. También se destaca el personaje de Ed, interpretado por Alan Hale, y el gracioso camionero Irish McGurn en la piel de un Roscoe Karns siempre listo para hacer el ridículo.

 

Todos los personajes representan un estereotipo de la época: el hombre que busca forjarse un camino, el hombre leal, el que se toma todo en gracia, el hedonista, la mujer devota de su marido, la que busca la libertad, la que quiere divertirse o la que quiere escapar de su matrimonio, todos tienen un lugar en una dinámica que no da respiro con diálogos que quitan el aliento, de un ida y vuelta constante, sin grietas.

 

El mundo de los camioneros, el capitalismo sin reglas, la muerte que acecha a los que se descuidan, la posibilidad de convertirse en jefe por un golpe de suerte -o por perseverancia y carisma- son algunas de las cuestiones en las que They Drive by Night ahonda en un opus sobre el respeto y la lealtad en una época donde la palabra vale más que el contrato, el hombre se mide por su valor y el cine aún era joven e imprudente como para experimentar con el minimalismo. They Drive by Night es uno de los mejores ejemplos del cine de Raoul Walsh y su marca registrada de escenas concisas donde no sobra ni falta nada, donde la acción y los diálogos vertiginosos parecen nunca terminar, aunque tienen la duración perfecta vía la construcción de secuencias apuntaladas en una idea lacónica, nunca redundante, que queda grabada en la mente por su fuerza somera.

 

They Drive by Night (Estados Unidos, 1940)

Dirección: Raoul Walsh. Guión: Jerry Wald y Richard Macaulay. Elenco: George Raft, Ann Sheridan, Ida Lupino, Humphrey Bogart, Gale Page, Alan Hale, Roscoe Karns, John Litel, George Tobias, Eddie Acuff. Producción: Mark Hellinger y Hal B. Wallis. Duración: 95 minutos.

Puntaje: 10