5 Sangres (Da 5 Bloods)

Heridas que nunca sanan

Por Martín Chiavarino

Si con su obra anterior, BlacKkKlansman (2018), Spike Lee había decidido regresar a la senda de sus mejores trabajos, Haz lo Correcto (Do the Right Thing, 1989), Malcolm X (1992) y La Hora 25 (The 25th Hour, 2002), films en los que trabajaba el racismo y la historia norteamericana con un toque de cinismo militante, una clara y concisa mirada ideológica que apuntaba a desnudar la discriminación como una cuestión social para alejar la idea reduccionista de los abusos individuales en el devenir histórico de su país, 5 Sangres (Da 5 Bloods, 2020) definitivamente no puede ser incluida entre sus mejores películas y sigue el derrotero de Red Hook Summer (2012) y Da Sweet Blood of Jesus (2014), entre otras propuestas fallidas de su factoría.

 

La premisa del film es la de denunciar que Estados Unidos ha enviado al matadero en todas las guerras a su principal minoría, la población afroamericana, a la que además ha discriminado de distintas formas durante toda su historia. En este sentido Lee aquí desata toda su batería ideológica para exponer esta situación como una ametralladora que descarga sus balas sobre el espectador durante dos horas y media.

 

Adentrándonos en la trama en sí, cuatro afroamericanos veteranos de la Guerra de Vietnam regresan al país donde combatieron al Viet Cong para recuperar los restos de uno de sus compañeros caído en combate y para buscar las costosas y pesadas barras de oro que el Tío Sam había perdido en aquella misión. En una decisión polémica Lee intercala escenas del pasado, protagonizadas por los actores veteranos del presente, con las escenas del regreso de los hombres al lugar donde sellaron su amistad, de nuevo con los mismos actores avejentados. En un guión bastante caótico en colaboración junto a Kevin Willmott, con quien ya había trabajado en BlacKkKlansman, y Danny Bilson y Paul De Meo, dos expertos en la construcción de guiones para videojuegos, el film discurre sobre los problemas de los afroamericanos en Estados Unidos, la visión política de Lee de los problemas de la actualidad y su posición sobre la Guerra de Vietnam y la elección de Donald Trump como presidente, un outsider de la política que marca el regreso de personajes que retrotraen -a todos los que conocen algo de historia- a la época del ascenso de los fascismos en Europa.

 

En la historia no faltan un hijo que se suma a la búsqueda del tesoro, una hija del pasado remoto de uno de los personajes, el hijo de un combatiente vietnamita que ahora maneja una agencia de turismo, escenas de odio por las secuelas de la guerra, estrés postraumático, un empresario francés inescrupuloso interpretado por Jean Reno, un comando vietnamita, un grupo de una organización sin fines de lucro que desactiva minas antipersonales comandados por una bella francesa interpretada por Mélanie Thierry, entre otros personajes y colectivos que acompañan a este particular grupo en sus recuerdos mientras recorren nuevamente la selva con una misión esta vez personal -y más lucrativa- que la que los llevó a defender la dictadura militar de Vietnam del Sur cincuenta años atrás.

 

Lee introduce monólogos de dudosa necesidad con primeros planos en medio de la locura de uno de los personajes, escenas de bombas amputando miembros y una acción bélica que parece sacada de un film gore o de Rambo, remitiendo en suma más a ese tipo de películas que al film de guerra que Spike Lee había realizado casi una década atrás, Miracle at St. Anna (2008). Las actuaciones son inclasificables, exageradas, incluso ridículas, hay innumerables escenas y diálogos innecesarios que machacan sobre las mismas ideas y problemas que las secuencias bélicas, pero también nos encontramos con una gran belleza en las tomas panorámicas de las vistas de Vietnam y con algunos destellos de lo mejor del cine social afroamericano del director perdidos en el metraje, que desgraciadamente aburre en lugar de concientizar.

 

Por otra parte, las ideas de Lee sobre la necesidad de unirse para ganar y el apoyo a la militancia afroamericana por los derechos civiles que devino en la consigna Black Lives Matter son una parte muy importante de este film, que por momentos parece una película de propaganda que incluye las hermosas canciones de Marvin Gale y menciones a líderes negros en un aporte del realizador nacido en Atlanta al movimiento que en este momento tiene en vilo a Estados Unidos.

 

5 Sangres es un film de activismo político, certero y militante, con una mirada ideológica que relega las sutilezas y se aferra a la literalidad, con una perspectiva que más que discutir pretende avanzar y ganar posiciones en una batalla que se lleva a cabo en las calles. Como documento político de Lee no tiene sentido cuestionar su calidad cinematográfica y como film no tiene sentido criticar las ideas de Lee, que son las mismas que siempre ha sostenido consecuentemente. Sin duda a nivel cinematográfico la película no tiene mucho que aportar a la filmografía del director de Inside Man (2006), pero sus ideas dialécticas sobre el racismo -como figura de los derechos de los afroamericanos en su país- siempre tendrán un lugar en la cultura para que las heridas del pasado nutran las luchas del presente.

 

5 Sangres (Da 5 Bloods, Estados Unidos, 2020)

Dirección: Spike Lee. Guión: Spike Lee, Danny Bilson, Paul De Meo y Kevin Willmott. Elenco: Delroy Lindo, Jonathan Majors, Clarke Peters, Norm Lewis, Isiah Whitlock Jr., Mélanie Thierry, Paul Walter Hauser, Jasper Pääkkönen, Chadwick Boseman, Jean Reno. Producción: Spike Lee, Beatriz Levin, Lloyd Levin y Jon Kilik. Duración: 154 minutos.

Puntaje: 5