Aún hoy historiadores con distintas posturas discuten si la hambruna ocurrida en Ucrania entre los años 1932 y 1933, conocida como Holodomor, fue un genocidio provocado adrede por Iósif Stalin y las autoridades de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) para reducir la población ucraniana y rusificar Ucrania, si fue una consecuencia de la colectivización forzosa y de la requisición de granos o si hubo sabotaje por parte de los campesinos propietarios de las tierras más productivas conocidos en Rusia como Kulaks. Lo cierto es que la mortalidad se disparó en esa región y que la URSS intentó ocultarlo a toda la costa, aunque ciertamente hay más pruebas de que la primera de las opciones es una posibilidad con muchos argumentos, la segunda es casi una certeza y la tercera una mera especulación ideológica sin demasiado sustento salvo para los defensores a ultranza de los resultados de las políticas estalinistas.
La realizadora polaca Agnieszka Holland se adentra en Mr. Jones (2019) en el viaje del periodista y asesor de asuntos extranjeros del ex Primer Ministro de Gran Bretaña David Lloyd George, Gareth Jones, a la URSS con la intención de entrevistar a Iósif Stalin para indagar en el aparente éxito del plan quinquenal de la joven República Soviética mientras el mundo se hundía inexorablemente en una de las mayores crisis financieras del Siglo XX a consecuencia del derrumbe de las bolsas de valores en 1929. Al arribar a Moscú, Jones descubre que un colega que lo esperaba ha sido asesinado y se reúne con Walter Duranty, un prestigioso periodista ganador del premio Pulitzer y corresponsal de The New York Times en Moscú, un simpatizante de la URSS que le garantiza que la entrevista con Stalin no será posible y más le vale disfrutar de su corta estadía. Jones rápidamente descubre que la aparente prosperidad soviética tiene algo que ver con la imposibilidad de los extranjeros de viajar a Ucrania, el granero de Europa, por lo que se pone en campaña para atravesar Rusia hasta el campo ucraniano escapando de los espías que intentan controlarlo y disuadirlo de su aventura. En Ucrania Jones descubre la hambruna, las requisiciones forzosas de granos, el canibalismo y la muerte que asolan a la población, pero también él deberá sobrevivir a las aciagas condiciones de un territorio devastado. Tras ser arrestado por las autoridades comunistas Jones es extorsionado por el Comisario de Asuntos Exteriores Soviético, Maxim Litvinov, para ocultar sus descubrimientos indicándole que si su historia sale a la luz un grupo de ingenieros británicos acusados de espías serán ejecutados. Jones regresa a Gran Bretaña, en un mundo convulsionado por el ascenso de Hitler al poder en Alemania y el reconocimiento de Estados Unidos de la URSS como país, para descubrir la negativa de las autoridades británicas y del propio Lloyd George de apoyar su historia y condenar internacionalmente a la República Soviética, situación que lo lleva a intentar encontrar un camino alternativo para que la verdad salga a la luz.
Mr. Jones logra captar en toda su crudeza la hambruna y la fortaleza del protagonista del título para sobrevivir y encontrar la forma de publicar su testimonio en un muy buen trabajo por parte de la guionista polaca debutante Andrea Chalupa. El film expone todas las posiciones respecto de la cuestión, incluidas las distintas defensas de la URSS por parte incluso del escritor Eric Blair, mejor conocido como George Orwell, simpatizante durante esos años de la República Soviética al igual que muchos otros intelectuales, que veían en la URSS un modelo que podía reemplazar el alicaído liberalismo después de la crisis iniciada en 1929, idilio que quedaría sepultado definitivamente no por la certeza del Holodomor sino por el tratado de no agresión entre la URSS y la Alemania Nazi de 1940, conocido como Pacto Mólotov-Ribbentrop por el apellido de sus cancilleres, que le permitió a los soviéticos mudar sus industrias hacia regiones más remotas y prepararse para el conflicto inminente y a Alemania concentrarse en su expansión hacia Europa Occidental. El film también narra la necesidad de Gran Bretaña y de Estados Unidos por comerciar con la URSS y viceversa, y la relación conflictiva entre la joven República Soviética y el resto de las naciones por su carácter revolucionario marxista leninista.
La película cuenta con muy buenas actuaciones de un elenco encabezado por James Norton, Vanessa Kirby, Peter Sarsgard y Joseph Mawle como George Orwell. Tomasz Naumiuk logra una buena labor de fotografía que hace hincapié en la desolación del duro invierno ucraniano de 1933 y la odisea de Gareth Jones, un periodista galés que consiguió entrevistar a Adolf Hitler y murió un par de años después asesinado en Mongolia por los servicios secretos soviéticos debido a su denuncia de la hambruna en Ucrania.
Mr. Jones realiza también un paralelismo a partir de la alegórica obra de George Orwell Rebelión en la Granja (Animal Farm, 1945) con la historia de la hambruna ucraniana y la política internacional, extraordinaria metáfora orwelliana que aquí se pierde un poco en un guión demasiado lineal pero claro y conciso que busca echar luz sobre el Holodomor para a su vez realizar otro paralelismo entre la política actual rusa y su relación conflictiva con Ucrania, territorio hoy sumido en una guerra debido a esta cuestión.
Agnieszka Holland, realizadora de films como Pokot (2017) e In Darkness (2011), logra en Mr. Jones reconstruir, con gran sensibilidad y cautela pero sin pelos en la lengua, la historia traumática oculta detrás del salvaje plan de Stalin para industrializar la URSS en el menor tiempo posible y a costa de las vidas humanas que hagan falta, incluidas las de los partidarios del comunismo en Ucrania, consecuencia directa de las teorías de la Dictadura del Proletariado devenida en dictadura de un partido único que decantó en dictadura del líder supremo y su corte. Una de las cuestiones que la película no menciona, y que tampoco es necesario para el desarrollo de la trama, tiene que ver con las purgas constantes que Stalin y sus acólitos realizaron entre los detractores de sus políticas, especialmente entre los comunistas ucranianos que pretendían crear una relación más autónoma con respecto a Moscú, que finalmente tuvo como consecuencia el reemplazo de prácticamente todas las autoridades ucranianas por cuadros políticos rusos, posiblemente otra de las causas de una hambruna creada por la brutalidad humana y su ceguera que mató a millones de personas.
Mr. Jones es un film para analizar la hipocresía de la política y la guerra de la humanidad contra sí misma bajo la bandera de la propia humanidad. En nombre de sus valores más excelsos, como por ejemplo la libertad y la igualdad, el hombre ha perpetrado los peores crímenes con la excusa de una meta futura, de alguna utopía trasnochada o de un sueño que siempre se ha transformado en pesadilla. La verdad, otro valor siempre abusado, es aquí el gran protagonista de una historia sobre un hombre solo adentrándose en la más oscura y fría de las noches para descubrir la realidad más terrible, que la verdad siempre sale a la luz cuando ya es demasiado tarde y el crimen ha sido llevado a cabo y las pruebas han sido destruidas para pasar a otro capítulo de la historia de las atrocidades humanas.
Mr. Jones (Polonia/ Reino Unido/ Ucrania, 2019)
Dirección: Agnieszka Holland. Guión: Andrea Chalupa. Elenco: James Norton, Vanessa Kirby, Peter Sarsgaard, Joseph Mawle, Kenneth Cranham, Celyn Jones, Krzysztof Pieczynski, Beata Pozniak, Fenella Woolgar, Martin Bishop. Producción: Andrea Chalupa, Stanislaw Dziedzic y Klaudia Smieja. Duración: 141 minutos.