Tormenta Arrolladora (Rolling Thunder)

Hogar violado es hogar deshecho

Por Emiliano Fernández

Luego del éxito en taquilla de El Vengador Anónimo (Death Wish, 1974) y toda la polémica asociada al tema de los vigilantes callejeros contra la delincuencia en tiempos de aumento de la pobreza y el desempleo por el nacimiento de una nueva fase del capitalismo, ahora en los 70 reemplazando los modelos desarrollistas de los 60 por la lisa y llana especulación financiera, tecnológica e inmobiliaria, de a poco fueron surgiendo una multiplicidad de realizaciones que tomaban diversas facetas de la obra maestra de Michael Winner para combinarlas con una estructura narrativa inmemorial como la venganza de índole nihilista y con temas por entonces en el candelero en línea con la derrota en la Guerra de Vietnam, la eclosión de la contracultura hiper politizada, el fin de la inocencia popular en cuanto al idealismo bélico “liberador mundial” norteamericano, la masificación de la pornografía, la vida callejera marginal y sobre todo el trastorno por estrés postraumático que sufrían los militares que participaron en el conflicto asiático. El guionista eventualmente devenido en director Paul Schrader por aquel entonces construyó una suerte de trilogía que unía todos estos tópicos, conformada por Taxi Driver (1976), dirigida por Martin Scorsese, Tormenta Arrolladora (Rolling Thunder, 1977), a cargo de John Flynn, y Hardcore (1979), bajo la batuta del propio Schrader, siendo el trabajo intermedio el que más y mejor trabajaba la faceta traumática para con la Guerra de Vietnam no sólo por el magnífico desarrollo de turno sino también porque el mismo título ya aclaraba la temática, hablamos de una alusión a la Operación Rolling Thunder (1965-1968), mega arremetida militar de la administración del presidente Lyndon B. Johnson en pos de destruir vía bombardeos con aviones todas las fábricas, puentes y rutas de Vietnam del Norte para detener el apoyo irrestricto del país al Vietcong, lo que resultó en un verdadero desastre para los estadounidenses porque eran ridiculizados todo el tiempo ya que los puentes destruidos eran rápidamente reconstruidos y los norvietnamitas se hicieron de un enorme volumen de prisioneros de guerra por naves derribadas, casi todos pilotos yanquis, a los que se dedicaron a interrogar y torturar en la célebre Prisión de Hỏa Lò alias “Hanoi Hilton”, un centro de detención a su vez edificado por los franceses durante el período colonial para torturar a los militantes independentistas.

 

Son precisamente la Operación Rolling Thunder y aquel Hanoi Hilton los protagonistas principales tácitos de la historia porque el antihéroe de turno, el Mayor Charles Rane (William Devane), fue un piloto de la Fuerza Aérea destinado a arrojar cargas explosivas sobre el enemigo que pasó la friolera de siete años detenido como prisionero de guerra en el lugar, período en el que fue sometido a brutales tormentos que lo dejaron vacío por dentro, prácticamente sin poder conectarse a escala anímica o emocional con nadie y/ o con un laconismo muy pronunciado que subraya esta falta de sentimientos propios y hacia terceros, condición que también padece su colega y amigo el Sargento Johnny Vohden (Tommy Lee Jones), con quien regresa en 1973 a San Antonio, en el Estado de Texas, para reencontrarse con su familia, léase su esposa Janet (Lisa Blake Richards) y su hijo pequeño Mark (Jordan Gerler). Pronto se hace evidente que todo cambió para mal en el hogar porque el niño no lo reconoce y hasta desconfía de su padre y la responsabilidad de ello es de la madre, quien más que mantener vivo el recuerdo del hombre se dedicó a acostarse con otro que suplantó a Rane como “varón de la casa” y figura paternal para el purrete, Cliff Nichols (Lawrason Driscoll), un policía local que junto a la mujer pretende que el recién llegado facilite el divorcio para que la pareja pueda casarse, panorama al que Charles se termina resignando aunque con el requisito de no perder a su hijo. Rane es recibido como un héroe por las autoridades y por ello le entregan un Cadillac rojo y 2.555 dólares de plata -uno por cada día de cautiverio- más uno de buena suerte, todo en una ceremonia distendida en la que conoce a la chica que llevó su brazalete identificatorio durante todo el periplo, la belleza texana Linda Forchet (Linda Haynes), joven que está secretamente enamorada de él símil groupie del rubro militar. Todo se va al demonio cuando cuatro sujetos, El Texano (James Best), Automatic Slim (Luke Askew), T. Bird (Charles Escamilla) y Melio (Pete Ortega), irrumpen en su casa, lo golpean salvajemente para que les diga dónde están las monedas de plata y le meten la mano derecha en el triturador de basura de la cocina, destrozándosela justo antes de que se aparezcan en la morada su esposa y su hijo, siendo el muchacho quien les entrega el dinero para luego todos recibir disparos, así Rane es el único sobreviviente.

 

Tormenta Arrolladora es sin duda una de las mejores y más humanistas faenas de venganza de la historia del cine porque a pesar de seguir al pie de la letra los motivos paradigmáticos del gremio de los desquites, encara todo el asunto desde una gran paciencia y un cuidado dramático supremo que ponen a los personajes, su devenir y padecimientos muy por delante de cualquier detalle pirotécnico gratuito vinculado a la glorificación y espectacularización de la violencia, optando en cambio por ofrecernos una especie de versión meticulosa, honesta y bien austera de ese típico realismo sucio que uno podría esperar del neo film noir posmoderno, vertiente en esta oportunidad apuntalada en el extraordinario trabajo actoral de Devane y Haynes, dos intérpretes geniales cuyos personajes forman un dúo/ sociedad después de que al hombre lo dan de alta en el hospital y comienza a utilizar un gancho a lo prótesis en el lugar de la mano faltante. Sin brindarle información alguna a la policía y en especial al paparulo de Cliff, Charles parte con la mujer, quien con el transcurso de los días se convierte en su amante, con el objetivo de encontrar a los responsables de haber matado a su hijo y esposa en ambos lados de la frontera con México, para lo que corta el cañón de una escopeta y afila el gancho con una amoladora cual arma medieval. Devane, aquí en su primer protagónico luego de roles secundarios en las eternas Del Mismo Barro (McCabe & Mrs. Miller, 1971), de Robert Altman, Trama Macabra (Family Plot, 1976), de Alfred Hitchcock, y Maratón de la Muerte (Marathon Man, 1976), de John Schlesinger, asimismo recibe una ayuda fundamental de un jovencísimo Jones, el cual venía de un papel olvidable en Love Story (1970), de Arthur Hiller, y de coprotagonizar junto a Yvette Mimieux la estupenda Jackson County Jail (1976), de Michael Miller, ahora aportando no sólo el compañerismo masculino necesario para la mítica masacre del desenlace, una muy cercana al Sam Peckinpah de la época, sino además ofreciendo un espejo existencial en el que Rane puede sentirse reflejado ya que en la visita a la casa en El Paso de Vohden del último acto descubrimos que Johnny tampoco está a gusto con su parentela -por ello incluso planea volver a enlistarse en la milicia- y ya no puede conectarse con los comentarios bobos de los hombres ni con la banalidad de las mujeres de su familia, incluidos su padre y su esposa.

 

Más allá de la crudeza del contexto posbélico y el marco retórico propio de los policiales negros, la película se mete también con tópicos y nociones atemporales como por ejemplo la idea de que el hogar violado es un hogar deshecho, pesadilla por antonomasia de la burguesía en materia de una utopía de seguridad que se viene abajo de manera estrepitosa y en esta ocasión exacerbada por la esperanza del protagonista de dejar atrás los tormentos al regresar a Estados Unidos, algo que efectivamente no ocurre porque aun antes del ataque de la pandilla de ladrones ya se autosometía al régimen carcelario en su casa y experimentaba recuerdos varios de las sesiones de tortura que en pantalla toman la forma de flashbacks entrecortados en blanco y negro, amén de la excelente escena de ribetes masoquistas en la que revive con Nichols un mecanismo de tortura de los norvietnamitas atándole los brazos detrás de la espalda y tirando hacia arriba de la soga; planteo al que se suma el sutil retrato que lleva adelante Tormenta Arrolladora de la marginalidad metropolitana, algo que va desde la autoexclusión que padecen Vohden y Rane (a diferencia de tantas propuestas semejantes futuras que ponen el acento en el rechazo de la sociedad yanqui a los veteranos de guerras impopulares como la de Vietnam, aquí la comunidad texana en cambio celebra la llegada de los militares y hasta se deja en claro que presionaron todo lo que pudieron al gobierno para que interceda en favor de los cautivos y se logre su libertad, detalle que por cierto nos deja con el sustrato de “lisiados psicológicos”, siempre tendientes a ocultarse detrás de gafas oscuras ante los civiles, que arrastran ambos hombres por la experiencia bélica en su conjunto y el calvario específico en el Hanoi Hilton) hasta el pasado de marimacho de Forchet (la chica, una camarera en un bar hasta conocer a Charles, de joven se llevaba muy mal con la madre porque no era fanática religiosa como ella ni femenina afectada como sus dos hermanas, lo que llevó a que su padre -un sargento mayor del ejército- se identificara con ella porque siempre quiso un varón y así fue a Linda a quien le enseñó a manipular armas, eventualmente desencadenando que abandone el hogar y hasta se case durante un año con un hombre cualquiera para perder contacto definitivamente con su progenitora, cúmulo de experiencias que la lleva a no denunciar ante la policía al piloto por simple identificación entre marginados y respeto hacia su voluntad, eso de hacer de su vida lo que desee sin interferencias de nadie). Flynn en sí tuvo una carrera bastante extraña que empezó con el olvidado drama homosexual El Sargento (The Sergeant, 1968) y luego continuó con una andanada de thrillers sobre vigilantes y/ o cruentas revanchas que incluye la presente epopeya, La Organización Criminal (The Outfit, 1973) y Violencia Callejera (Defiance, 1980), las tres con resonancias de western camuflado que después pasarían a esconderse un poco más en ocasión de Best Seller (1987), con grandes actuaciones de James Woods y Brian Dennehy, y de sus recordadas colaboraciones con Sylvester Stallone y Steven Seagal, ambos por entonces en lo más alto de sus respectivas carreras, Condena Brutal (Lock Up, 1989) y Furia Salvaje (Out for Justice, 1991), películas que se ubican tranquilamente entre lo mejor de la producción de los dos héroes de acción, elogios que no pueden extenderse a Brainscan (1994), thriller tecnológico tardío y de bajo presupuesto de Flynn que envejeció bastante mal aunque resulta simpático. Se sabe que Schrader, el cual en un principio había escrito la película con la idea de que la dirigiese John Milius, con éste finalmente negándose por el trasfondo oscuro del film aunque reconociendo su valía, no estuvo de acuerdo para nada con las reescrituras de su guión a cargo de Heywood Gould porque en esencia transformaron al personaje de Devane de un exponente de la white trash más racista a lo aquel Travis Bickle (Robert De Niro) de Taxi Driver en un paladín bélico ponderado por las instituciones, no obstante lo que el amigo Paul jamás entendió -orgullo herido comprensible de por medio- es que por una vez la intervención del estudio de cabecera -por entonces la Twentieth Century Fox, luego la inefable American International Pictures- mejoró el convite en general debido a que le permitió despegarse de lo que podría haber sido un auto rip-off volcado hacia lo castrense del opus de Scorsese y acercarse hacia el estatuto autónomo que terminó adquiriendo Tormenta Arrolladora por cuenta propia, aquí explorando otra dimensión de la psicopatía urbana ya que en vez de poner de nuevo en el centro del relato a la gesta de un loco/ delirante/ odiador compulsivo, decide ofrecernos un retrato introspectivo y meditabundo de un discapacitado afectivo que a su vez termina siendo el único capaz de dar de baja a los sádicos adeptos a fusilar a sus víctimas, pensemos en la incompetencia del representante de la “normalidad estatal”, Cliff, quien es asesinado en su intento de seguir a Rane en este derrotero justiciero, uno tan gélido como humano…

 

Tormenta Arrolladora (Rolling Thunder, Estados Unidos, 1977)

Dirección: John Flynn. Guión: Paul Schrader y Heywood Gould. Elenco: William Devane, Tommy Lee Jones, Linda Haynes, James Best, Lisa Blake Richards, Luke Askew, Lawrason Driscoll, Jordan Gerler, Charles Escamilla, Pete Ortega. Producción: Norman T. Herman. Duración: 100 minutos.

Puntaje: 10