Anaconda

Hollywood sin gracia ni ideas

Por Emiliano Fernández

Anaconda (1997), del cineasta peruano Luis Llosa, jamás pasó de su condición de típica chatarra noventosa basada en una mezcla de practical effects y el CGI precario de la época, en gran medida más original o meticuloso que la catarata de copias berretas de los mismos exactos diseños que padecemos en el Siglo XXI. El film de Llosa, primo de Mario Vargas Llosa y un profesional mediocre de ascendencia televisiva, es un poco mejor que la serie de bodrios que el peruano produjo y/ o dirigió para Roger Corman y en general se parece en su torpeza narrativa y técnica a los otros exponentes de su fase hollywoodense mainstream, Blanco Perfecto (Sniper, 1993), el puntapié inaugural de la franquicia de acción con Tom Berenger, Fuego en las Amazonas (Fire on the Amazon, 1993), drama de denuncia sobre la deforestación con Sandra Bullock en un rol secundario, y El Especialista (The Specialist, 1994), aquel thriller delirante protagonizado por Sylvester Stallone, James Woods y Sharon Stone. Entre situaciones calcadas de Alien (1979), opus de Ridley Scott, la segunda mitad de Tiburón (Jaws, 1975), de Steven Spielberg, y las aventuras en general en stop motion de Ray Harryhausen, sinceramente Jon Voight daba lástima como el villano de caricatura en medio de una trama inexistente sobre la captura de la serpiente gigantesca del título por parte de unos documentalistas en busca de una tribu ignota del Amazonas, esquema en el que se destacaba la hilarante muerte de Danny Trejo, durante el prólogo de la película, y sólo salían bien parados Ice Cube y Jennifer López, dupla bizarra aunque con personalidad que superaba todo lo realizado por Eric Stoltz, Owen Wilson y Jonathan Hyde, entre otros.

 

Hollywood sabe que hasta el público más bobo a esta altura desarrolló anticuerpos contra el reempaquetamiento eterno de lo mismo y por ello se quema la cabeza para reformular los productos de antaño bajo múltiples ropajes que le escapan a la categorización automática, así las cosas luego de cuatro continuaciones mierdosas -tres de ellas para el canal de cable Syfy- ahora nos tenemos que fumar Anaconda (2025), una remake/ secuela/ reboot/ lo que sea que gira alrededor de un grupito de amigos burgueses que consiguen los derechos de la trasheada de Llosa, propiedad de Sony Pictures, y viajan a Brasil para encarar una relectura de ultra bajo presupuesto, hablamos de los dos cabecillas, Doug McCallister (Jack Black), director de videos de bodas, y Ronald “Griff” Griffen Jr. (Paul Rudd), un triste extra del ecosistema hollywoodense, y los dos “cómplices” en el asunto, Kenny Trent (Steve Zahn), sujeto que oficiará de camarógrafo, y Claire Simons (Thandiwe Newton), la protagonista de esta película dentro de la película junto con Griffen. Todo esto se mezcla primero con la aparición de la enorme serpiente reglamentaria, porque Ronald mata sin querer durante el rodaje a la domesticada que aportó Carlos Santiago Braga (Selton Mello), brasileño experto en reptiles, segundo con una linda villana que se suma al grupo como actriz aunque es una minera ilegal de oro, Ana Almeida (Daniela Melchior), a su vez perseguida por un esbirro de la ley llamado João (Rui Ricardo Diaz), y tercero con otro equipo de filmación pero de la Sony porque en realidad el que se adjudicó los derechos del opus original, Griffen, no los tiene, un detalle que comprensiblemente genera un conflicto con el realizador, McCallister.

 

Coqueteando con citas fugaces a Infierno (Inferno, 1980), de Dario Argento, Encuentros Cercanos del Tercer Tipo (Close Encounters of the Third Kind, 1977), de Steven Spielberg, El Show Debe Seguir (All That Jazz, 1979), de Bob Fosse, La Mancha Voraz (The Blob, 1988), de Chuck Russell, La Masacre de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, 1974), de Tobe Hooper, y Parque Jurásico (Jurassic Park, 1993), también de Spielberg, la propuesta fue dirigida por Tom Gormican, estadounidense artífice de la insípida Las Novias de mis Amigos (That Awkward Moment, 2014), comedia romántica con Zac Efron, Miles Teller y Michael B. Jordan, y la simpática El Peso del Talento (The Unbearable Weight of Massive Talent, 2022), aquella sátira bastante light del show business con elementos de thriller de espionaje post Guerra Fría que fue estelarizada por Nicolas Cage y Pedro Pascal, de hecho una relectura heterodoxa de Una Guerra de Película (Tropic Thunder, 2008), joya de Ben Stiller, como nuestra flamante Anaconda. Como en el caso de la reciente Noche de Paz, Noche de Horror (Silent Night, Deadly Night, 2025), obra de Mike P. Nelson que intentó llevar hacia el terreno sobrenatural el marco slasher de Sangriento Papá Noel (Silent Night, Deadly Night, 1984), de Charles E. Sellier Jr., el film de Gormican elimina la peligrosidad caricaturesca del original e incluso se podría aseverar que reenvía las aventuras truculentas del pasado hacia lo family friendly lobotomizado, amén de la autoconciencia patológica de otras reinterpretaciones como Los Roses (The Roses, 2025), de Jay Roach, ¿Y Dónde Está el Policía? (The Naked Gun, 2025), de Akiva Schaffer, Pitufos (Smurfs, 2025), de Chris Miller, Sé lo que Hicieron el Verano Pasado (I Know What You Did Last Summer, 2025), de Jennifer Kaytin Robinson, Superman (2025), de James Gunn, y Jurassic World: Renace (Jurassic World: Rebirth, 2025), de Gareth Edwards, todos ejemplos de la desesperación del mainstream por seguir vendiendo el producto de siempre desde el cinismo masoquista.

 

La epopeya es lenta, boba y redundante y no resulta graciosa ni terrorífica ni inteligente en su metadiscurso de manual posmoderno en pos, precisamente, de despertar la complicidad del público mediante caras conocidas, personajes prosaicos/ anodinos/ tontos, la premisa quemada de fondo y unos CGIs lógicamente más eficaces por el tiempo transcurrido desde 1997, no obstante el armazón digital sufre de un mal que parecía extinto o superado hasta hace poco, la celeridad extrema de los ataques del monstruo como si el déficit de atención del nuevo milenio se trasladase a las escenas de acción o suspenso aumentando la velocidad sin sentido. Cada giro del relato se ve venir a kilómetros a la distancia, llama la atención la pobreza de los gags y los diálogos -el guión de Gormican y Kevin Etten, el mismo dúo de El Peso del Talento, parece escrito a desgana- y para colmo la amenaza dolorosa brilla por su ausencia porque desde el vamos sabemos que todos saldrán con vida de la jungla ya que así lo dictamina el emporio cinematográfico inofensivo del presente, incluso se supo que el director le ofreció el papel de Doug a Cage pero éste exigió reescrituras para llevarlo hacia el terreno esperpéntico de Voight, algo que fue vetado por el estudio, una Sony que acapara las alusiones en la trama porque al otario de Llosa no se lo menciona ni una vez gracias al capitalismo impersonal del Siglo XXI. Resultan meritorios el carisma y la energía de Jack Black aunque el resto del elenco va directo al olvido al igual que los cameos símil fan service de López y el otrora líder de N.W.A., todo en el contexto de un desenlace narcisista en el que la pirotecnia de la ilusión mainstream mata al reptil de turno, supuesto asesino de la realidad, en plan de autolegitimación hollywoodense trasnochada, sin comprender que la industria cultural perdió en gran medida su incidencia en la praxis mundana. La película no funciona como autoparodia, vía la falta de ideas de Hollywood, ni como fábula acerca de la crisis de la mediana edad, vía las frustraciones profesionales y la vulgaridad social actual…

 

Anaconda (Estados Unidos, 2025)

Dirección: Tom Gormican. Guión: Tom Gormican y Kevin Etten. Elenco: Jack Black, Paul Rudd, Steve Zahn, Thandiwe Newton, Daniela Melchior, Selton Mello, Ice Cube, Jennifer López, Rui Ricardo Diaz, Ione Skye. Producción: Tom Gormican, Kevin Etten, Brad Fuller y Andrew Form. Duración: 99 minutos.

Puntaje: 2