Cuando por obra y gracia de Bohemian Rhapsody (2018), el film de Bryan Singer sobre Freddie Mercury y Queen, se pone de moda la biopic musical de cadencia rockera, el único enclave de alcance global porque la bazofia pop suele necesitar de adaptaciones regionales/ nacionales para una llegada masiva, la biopic en general ya estaba largamente en crisis porque el Hollywood del Siglo XXI había exprimido el formato hasta el cansancio e incluso ya estaba ensayando soluciones patéticas símil parches para disimular el asunto, en esencia encarar retratos de la figura en cuestión del rubro que sea mediante personajes secundarios o colaterales que hacían de cuasi testigos, compinches, puntos de vista sesgados y biógrafos tácitos, todo en simultáneo. Nuevamente la biopic tradicional, centrada en el ídolo de turno y punto, entró en crisis gracias a la catarata de bodrios y propuestas fallidas de los últimos años del segmento musical, léase Rocketman (2019), de Dexter Fletcher, Stardust (2020), de Gabriel Range, Elvis (2022), de Baz Luhrmann, Quiero Bailar con Alguien (I Wanna Dance with Somebody, 2022), opus de Kasi Lemmons, Better Man: La Historia de Robbie Williams (Better Man, 2024), de Michael Gracey, Bob Marley: La Leyenda (Bob Marley: One Love, 2024), de Reinaldo Marcus Green, Disco, Ibiza, Locomía (2024), odisea de Kike Maíllo, Back to Black (2024), de Sam Taylor-Johnson, y Springsteen: Música de Ninguna Parte (Springsteen: Deliver Me from Nowhere, 2025), de Scott Cooper, entre otras, por ello hoy nos topamos no tanto con un regreso a la biopic tangencial de comienzos del nuevo milenio, una que servía para retratar a cualquier bípedo del globo mediante un tercero que representaba la perspectiva foránea del público, sino con una especie de radicalización de ese mismo planteo que directamente excluye a la figura convocante, en este caso el insípido Neil Diamond, para apostar al insólito análisis de unos imitadores del lumpenproletariado de la industria cultural de yanquilandia, el matrimonio de aquellos Mike y Claire Sardina.
El mérito de semejante enfoque, bastante iconoclasta para el promedio conservador del mainstream de Estados Unidos y su obsesión con mantenerse en las fórmulas de siempre incluso si comienzan a dar pérdidas o si se ganan el desprecio de los espectadores y la crítica, es cien por ciento del realizador y guionista Craig Brewer, quien en un festival de Memphis de cine indie vio Song Sung Blue (2008), ópera prima del documentalista Greg Kohs sobre el trágico derrotero de los Sardina, precisamente una pareja de Milwaukee, la ciudad más poblada de Wisconsin, que solía actuar bajo el seudónimo de Lightning and Thunder interpretando a dos voces canciones de Diamond, uno de los papis del soft rock norteamericano, espectáculo que incluía una banda muy florida que les permitió girar por Wisconsin e Illinois desde fines de los años 80 hasta comienzos del Siglo XXI, tocando en ferias, festivales, bares y como teloneros de Pearl Jam. En términos de una relación lineal entre el documental y la película resultante que recuerda los muchos puntos en común entre La Máquina Destructora: La Vida y los Tiempos del Luchador Extremo Mark Kerr (The Smashing Machine: The Life and Times of Extreme Fighter Mark Kerr, 2002), de John Hyams, y La Máquina (The Smashing Machine, 2025), biopic hollywoodense dirigida por Benny Safdie y protagonizada por Dwayne Johnson en el rol de Kerr, Brewer por cierto recupera con más astucia y más naturalidad los pivotes del muy poco conocido trabajo de Kohs, quien a su vez más adelante alcanzaría una mayor repercusión gracias a un par de documentales sobre inteligencia artificial, AlphaGo (2017) y El Juego del Pensamiento (The Thinking Game, 2024). La relectura ficcional que nos ocupa, Song Sung Blue (2025), una vez más una alusión a la canción homónima de Diamond perteneciente al disco Moods (1972), no sólo humaniza sabiamente a la nostalgia marca registrada del nuevo milenio sino que también logra la proeza de despertar el entusiasmo por Neil, de otra forma soporífero.
Mike Sardina (Hugh Jackman) en el año 1987 es un mecánico de automóviles divorciado con problemas coronarios, una hija adolescente, Angelina (Mikaela Mullaney Straus alias King Princess), y dos décadas de sobriedad a cuestas que no lo han alejado de Alcohólicos Anónimos, además un guitarrista y cantante que idolatra a Diamond, que suele tocar en diferentes bandas y lugares y que desarrolló una personalidad escénica propia bautizada Lightning, con la que nunca llegó a despegar comercialmente hasta que en la Feria Estatal de Wisconsin se niega a personificar a Don Ho y conoce a una imitadora de Patsy Cline, Claire Stingl (Kate Hudson), peluquera y cantante/ tecladista con dos hijos de una relación previa, el pequeño Dayna (Hudson Hensley) y la púber Rachel (Ella Anderson). Como ambos anhelan salir del circuito de los imitadores, donde encontramos copias de Buddy Holly, James Brown, Tina Turner, Elvis Presley y Michael Jackson, el amor se combina con una sociedad musical y ella se transforma en Thunder para una agrupación que ofrece covers apasionados y/ o intensos de Diamond, un gusto compartido. Luego de conseguirse un manager bizarro, Tom D’Amato (Jim Belushi), y de un primer show con enfrentamiento incluido, todo porque el público motoquero esperaba algo cercano a ZZ Top o Creedence Clearwater Revival, la pareja se casa e inicia un exitoso tour en bares con la idea de llegar al suculento circuito de hoteles y casinos de Las Vegas, lo que de hecho incluye telonear a Pearl Jam a instancias del propio Eddie Vedder (John Beckwith), fan explícito de la banda, no obstante en 1999, justo cuando estaban a punto de saltar al mainstream y terminar de profesionalizarse, Claire pierde su pierna izquierda porque un coche la atropella en el patio delantero de la casa familiar, lo que la conduce a la depresión, a la paranoia y a tener que internarse en una clínica psiquiátrica. Si bien Mike consigue un trabajo haciendo covers de Neil en un restaurant chino, todo se complica aún más porque Rachel queda embarazada.
Brewer, responsable de las amenas Ritmo de un Sueño (Hustle & Flow, 2005), El Lamento de la Serpiente Negra (Black Snake Moan, 2006) y Mi Nombre es Dolemite (Dolemite Is My Name, 2019) y las flojas Footloose (2011) y Un Príncipe en Nueva York 2 (Coming 2 America, 2021), hace muy bien en nunca mostrar a Diamond, ya que hubiese opacado el derrotero de los protagonistas, y en partir la historia en dos mitades muy claras, una primera optimista vinculada al frenesí amoroso/ profesional y una segunda parte fatalista hermanada a la angustia y el trasfondo obrero o de clase media baja del matrimonio, siempre luchando para ganar cada centavo en el capitalismo del hambre, la idiotez y la especulación como las mayorías populares y específicamente tantos artistas callejeros o marginales de hoy en día. El director no se anda con medias tintas y vuelca todo el peso dramático primero en esa “nube negra” a la que apuntábamos, una tragedia a la vuelta de la esquina especialmente en materia de la amputación de ella y el corazón atrofiado de él, y segundo en la extraordinaria actuación de las dos estrellas, un Jackman con un carisma enorme que se las ingenia para exudar energía y una Hudson que ha crecido mucho como actriz con el devenir del tiempo. Song Sung Blue apuesta al melodrama bien entendido de anclaje prosaico, ahorrándonos en gran medida aquella fábula pomposa de ascenso y descenso que tanto fetichiza Hollywood, y pule significativamente el repertorio de Diamond a través de la curaduría y la producción musical de Scott Bomar, socio histórico de Brewer que aquí aprovecha canciones como Play Me, Soolaimón, I’ve Been This Way Before, Cherry, Cherry, Forever in Blue Jeans, Sweet Caroline, Cracklin’ Rosie, la misma Song Sung Blue y esa I’m a Believer que fue popularizada en 1966 por The Monkees. El film baja a tierra las biopics infladas recientes y compensa la poca originalidad del desarrollo con una potencia discursiva y una honestidad emocional que en nuestra contemporaneidad parecen factores destinados a la extinción…
Song Sung Blue (Estados Unidos, 2025)
Dirección y Guión: Craig Brewer. Elenco: Hugh Jackman, Kate Hudson, Jim Belushi, Ella Anderson, King Princess, Hudson Hensley, John Beckwith, Michael Imperioli, Mustafa Shakir, Fisher Stevens. Producción: Craig Brewer, John Davis y John Fox. Duración: 132 minutos.