Con la excepción de Frankenstein vs. the Mummy (2015), obra amena aunque descartable que pretendió recuperar desde el gore los monstruos clásicos tanto de Universal Pictures como de la Hammer Film Productions, toda la carrera de Damien Leone, uno de los pocos artesanos valiosos que tiene el horror del Siglo XXI, está consagrada a Art the Clown, un payaso demoníaco, mudo y homicida al que precisamente le resulta de lo más gracioso el fallecimiento de todos a su alrededor de la manera más tragicómica posible, situación que recuerda a sus homólogas del primer Santiago Segura en modalidad realizador, obsesionado con el policía putañero y corrupto por antonomasia de España, José Luis Torrente, y del último George A. Romero correspondiente a su producción artística en el nuevo milenio, aquel que sólo rodaba propuestas en torno a sus queridos muertos vivientes. El personaje, interpretado en primera instancia por Mike Giannelli y luego por David Howard Thornton cuando el anterior se retiró de la actuación, apareció como secundario en el primer corto del amigo Leone, The 9th Circle (2008), y a posteriori trepó al rol protagónico en un segundo cortometraje, Terrifier (2011), trabajos que a su vez formarían parte de All Hallows’ Eve (2013), entretenida antología que ofició de debut en el campo del largometraje del director y guionista de la mano de una tercera historia, específicamente sobre el insistente acecho de un alienígena, y de un paradigmático marco englobador para los tres segmentos, centrado en Halloween y un VHS con todos estos cuentitos para jamás dormir tranquilos de noche.
Art the Clown recibió el “tratamiento largometraje” ya en términos tradicionales en ocasión de Terrifier (2016), una verdadera exquisitez que en primera instancia puso de relieve el hecho de que el gremio independiente estadounidense de terror no estaba del todo muerto porque todavía existía alguien que quería competirle al mainstream ofreciendo algo que la gran industria no entrega, en concreto el dolor más profuso y demencial, y en segundo lugar maximizó/ pulió, de hecho, ingredientes previos del acervo artístico de Damien, como un buen manejo del suspenso, unos practical effects gloriosos, mucha imaginación a la hora de la carnicería y en general un inconformismo kitsch que recuperaba el costado más brutal y políticamente incorrecto del slasher de las décadas del 70 y 80. Terrifier 2 (2022), con una duración que rozaba las dos horas y media, sorprendió a propios y extraños ya que el señor optó por una trama que retenía la combinación de extremismo europeo y porno de torturas aunque condimentándola con aquel surrealismo de Fantasma (Phantasm, 1979), de Don Coscarelli, y Pesadilla en lo Profundo de la Noche (A Nightmare on Elm Street, 1984), de Wes Craven, todo además con una flamante ambición discursiva que nos presentaba a una heroína hecha y derecha símil “final girl” carpenteriana de antaño, Sienna Shaw (Lauren LaVera), una adolescente que en pantalla se quedaba sin su madre por obra del loquito, Barbara (Sarah Voigt), y luchaba contra Art junto a su hermano menor, Jonathan (Elliott Fullam), armada con una espada y un traje muy sexy de ángel guerrero de impronta rosa.
Terrifier 3 (2024) cae apenas un escalón por debajo de las dos entregas previas de la saga, reemplaza a Halloween por la Navidad, termina de confirmar que nuestro Art the Clown es un demonio y sobre todas las cosas unifica la andanada de asesinatos del film de 2016 con el sustrato alucinado/ familiar/ religioso del opus de dos años atrás, amén de la esperable jugada de acentuar el costado más lúdico o quizás semi autoparódico de la franquicia por el generoso tiempo transcurrido desde aquella The 9th Circle. Después de un bonito prólogo en el que Art (Thornton) revienta a una familia de burgueses en Navidad, la narración salta cinco años hacia el pasado porque el cuerpo del payaso viaja al encuentro de su cabeza en un manicomio, donde Victoria Heyes (Samantha Scaffidi), aquella sobreviviente con gran parte de su rostro comido por Art, efectivamente acaba de parir la mollera del asesino en serie. Ambos forman un dúo un tanto extraño que entra en una especie de letargo durante un lustro en una casa abandonada hasta que son despertados por un par de empleados de una empresa de demolición (Jon Abrahams y Michael Genet), por ello la matanza comienza una vez más mientras Sienna ve el cadáver parlante de su amiga Brooke (Kailey Hyman), trata de reconectarse con su hermano, quien ahora cursa en una universidad, y pretende esquivar la fascinación morbosa que provocan los múltiples crímenes de Art para adaptarse a la vida con su tía Jessica (Margaret Anne Florence), la hermana de Barbara y una mujer casada con Greg (Bryce Johnson), con quien tuvo a la pequeña Gabbie (Antonella Rose).
Nuevamente con el encanto incomparable de nuestro clown psicótico del averno, suerte de mixtura entre Marcel Marceau y el Freddy Krueger de Robert Englund, y con algún que otro “bonus track” que en este caso pasa por los cameos de Tom Savini, figura legendaria del cine de terror que aquí interpreta a un bípedo cualquiera entrevistado por televisión, y Jason Patric, por cierto irreconocible vía flashbacks como el padre de Sienna y Jonathan, aquel Michael que murió por un tumor cerebral antes de Terrifier 2 y fue el responsable de la espada y el atuendo de la ninfa, la película que nos ocupa sigue manejando muy bien el choque entre el realismo burgués de slasher suburbano de las diversas víctimas y todo lo que representa Art y sus cómplices ocasionales, antes una nena lúgubre y espectral (Amelie McLain) y hoy la susodicha Heyes, nos referimos al combo de truculencias más humor negro más incomodidad más delirio anarquista trash más ironías del splatter. Más allá de una idea tentativa en relación a burlarse de los imbéciles que pululan en las redes sociales o se consagran en cuerpo y alma a los podcasts, el verdadero foco de interés del film son los estupendos efectos especiales sin CGI y la maravillosa colección de escenas desquiciadas, como la de la masturbación de Victoria con un trozo de vidrio, esa del congelamiento de Santa Claus (Daniel Roebuck), la de la bomba en el mall, la de la motosierra en el baño y ese desenlace que unifica a Coscarelli, Tobe Hooper, William Friedkin y aquel José Mojica Marins del Zé do Caixão de Encarnación del Demonio (Encarnação do Demônio, 2008)…
Terrifier 3 (Estados Unidos, 2024)
Dirección y Guión: Damien Leone. Elenco: David Howard Thornton, Lauren LaVera, Samantha Scaffidi, Antonella Rose, Elliott Fullam, Margaret Anne Florence, Bryce Johnson, Tom Savini, Jason Patric, Michael Genet. Producción: Phil Falcone. Duración: 125 minutos.