Cría Cuervos

Juegos de niños

Por Martín Chiavarino

El primer film del realizador español Carlos Saura del período de transición hacia la democracia, Cría Cuervos (1976), es una obra compleja sobre el devenir psicológico de tres niñas huérfanas en Madrid tras la muerte de sus padres. Saura construye la visión del mundo infantil a partir del miedo a los cambios profundos, la tristeza de la pérdida y la incomprensión de los adultos con respecto al mundo de los niños. Los recuerdos y los juegos se entremezclan con la mirada del pasado a través de flashbacks y flashforwards mientras la perspectiva infantil va reconstruyendo el ecosistema de los adultos en toda su crudeza. La ruptura temporal le posibilita a Saura crear un tiempo psicológico que abre un vórtice entre el tiempo de los adultos, el tiempo infantil y la muerte. Cada una de estas dimensiones dejará una huella siniestra en el film y particularmente en el personaje de Ana, niña marcada por la incomprensión y mujer que sufre por sus traumas infantiles.

 

Protagonizada por Ana Torrent, Geraldine Chaplin, Mónica Randall y Héctor Alterio, el film marcó un antes y un después en el cine de Saura y en la cinematografía española a partir de la severidad de la crítica hacia la degradación militar en un país que despertada hacia la democracia tras años de dictadura reaccionaria y retrógrada. En plena primavera democrática tres niñas sufren la pérdida súbita de ambos padres, primero la madre, María (Geraldine Chaplin), por una dolorosa enfermedad terminal y después el padre fallece de un infarto mientras mantiene relaciones sexuales con la esposa de su mejor amigo y compañero de armas. Ana (Ana Torrent), una niña pequeña que no termina de comprender los acontecimientos que vive, presencia tanto la enfermedad de su madre como la muerte de su padre. La obra narra precisamente cómo Ana procesa esta información en uno de los films con mayor sensibilidad jamás hechos sobre la psicología infantil. Al morir ambos padres la hermana de María, Paulina (Mónica Randall), se convierte en la tutora legal de las niñas e intenta cuidar y criar a las tres pequeñas junto a la criada de la familia y la abuela, una mujer muy mayor en silla de ruedas que se comunica a través de señas.

 

Cría Cuervos se centra en el personaje de Ana, la hija del medio, aquejada por remembranzas constantes sobre su madre convaleciente, su angustia y la promiscuidad de su padre, sin comprender cabalmente que ahora debe vivir junto a su tía, que a pesar de sus esfuerzos no puede reemplazar a la madre. Interpretada también por Geraldine Chaplin, Ana reflexiona ya de grande sobre su infelicidad y sus vivencias durante esas dolorosas y confusas vacaciones para entender a sus padres y sanar las heridas de su niñez. El miedo a lo desconocido, la pesadez del catolicismo más conservador que presiona sobre toda la cultura española, los recuerdos traumáticos que nunca se olvidan, la formación de las distinciones entre el bien y el mal, el asombro constante y la dialéctica infantil entre la tristeza y la alegría son algunas de las cuestiones que aparecen en Cría Cuervos, un film que constituyó el surgimiento de una nueva forma de expresión de las emociones en la flamante España democrática. Cría Cuervos es el opus más íntimo de Carlos Saura, y también el más cruel.

 

Entre panorámicas de una Madrid que comenzaba a abrirse al mundo, a la publicidad y al consumo, que abandonaba la retórica militar y el autoritarismo franquista, la película marca también los cambios económicos y culturales. Saura le pone voz a la niñez en uno de sus films más delicados, incluso melancólico, pero a la vez más terribles por sus implicancias. Es en la niñez y particularmente en la expresividad taciturna de una pequeña Ana Torrent donde Saura mejor indaga en la condición infantil desde un registro inquietante y por momentos perturbador. Pero Cría Cuervos asimismo trabaja la condición femenina, las esquirlas sobre el cuerpo de la mujer de una sociedad extremadamente machista en la que el poder militar y el poder religioso la subyugan con la fuerza y la ideología de la sumisión, expresadas por el personaje de Geraldine Chaplin, que interpreta a madre e hija. Cría cuervos y te sacarán los ojos. Una frase, un refrán popular, o más bien una advertencia contra la condición humana, su aspereza e ingratitud: esa cuestión crucial es lo que marca a este film sobre la incomprensión entre niños y adultos, dos mundos inextricablemente unidos y a la vez completamente separados.

 

Cría Cuervos (España, 1976)

Dirección y Guión: Carlos Saura. Elenco: Ana Torrent, Conchita Pérez, Mayte Sánchez, Geraldine Chaplin, Mónica Randall, Florinda Chico, Josefina Díaz, Germán Cobos, Héctor Alterio, Mirta Miller. Producción: Elías Querejeta. Duración: 105 minutos.

Puntaje: 10