Durante las últimas décadas se han acumulado muchos documentales sobre proyectos con múltiples problemas o incapaces de llegar a buen puerto, rubro que en gran medida nace con la trilogía de Burden of Dreams (1982), odisea de Les Blank alrededor de la legendaria Fitzcarraldo (1982), de Werner Herzog, Hearts of Darkness: A Filmmaker’s Apocalypse (1991), faena de Fax Bahr y George Hickenlooper acerca de Apocalypse Now (1979), de Francis Ford Coppola, y esa It’s All True: Based on an Unfinished Film by Orson Welles (1993), un retrato de Richard Wilson, Myron Meisel y Bill Krohn en torno a la inacabada It’s All True (1942), del querido Welles. Luego de un buen tiempo sin mayores novedades de importancia, el formato metadiscursivo y ombliguista adquiere nueva vida de la mano de Lost in La Mancha (2002), propuesta de Keith Fulton y Louis Pepe sobre aquello que con el devenir del tiempo terminaría siendo The Man Who Killed Don Quixote (2018), de Terry Gilliam, y en especial L’Enfer d’Henri-Georges Clouzot (2009), film de Serge Bromberg y Ruxandra Medrea alrededor de L’Enfer (1964), un trabajo tristemente incompleto de Henri-Georges Clouzot, amén del hecho de que la primera luego tendría una secuela a instancias del mismo equipo de Fulton y Pepe, He Dreams of Giants (2019). Tres neoclásicos ya algo posteriores son Persistence of Vision (2012), análisis de parte de Kevin Schreck en torno a The Thief and the Cobbler (1993), la obra incompleta de Richard Williams, Jodorowsky’s Dune (2013), retrato encarado por Frank Pavich de la adaptación fallida de Dune (1965), de Frank Herbert, por Alejandro Jodorowsky, y Lost Soul: The Doomed Journey of Richard Stanley’s Island of Dr. Moreau (2014), gesta de David Gregory que explora los pormenores de The Island of Dr. Moreau (1996), eventualmente finiquitada por John Frankenheimer.
Durante la última década los documentales sobre proyectos malditos se estandarizaron y prueba de ello son The Death of Superman Lives: What Happened? (2015), gesta de Jon Schnepp sobre Superman Lives (1998), de Tim Burton, Jim & Andy: The Great Beyond (2017), un lienzo de Chris Smith centrado en Man on the Moon (1999), de Miloš Forman, They’ll Love Me When I’m Dead (2018), aquel viaje de Morgan Neville hacia otro proyecto inacabado de Welles que mutaría en The Other Side of the Wind (2018), The Ghost of Peter Sellers (2018), film dirigido por Peter Medak sobre un trabajo propio con Sellers, Ghost in the Noonday Sun (1974), y From Darkness to Light (2024), obra reciente de Eric Friedler y Michael Lurie acerca de The Day the Clown Cried (1972), la famosa y polémica película de Jerry Lewis. Uno de los agregados más atractivos a la lista en cuestión es MegaDoc (2025), propuesta de Mike Figgis que indaga en los pormenores del rodaje en dos ciudades del Estado de Georgia, la diminuta Fayetteville y la capital Atlanta, de Megalópolis (2024), un fiasco que le llevó al hoy octogenario Coppola la friolera de 47 años materializar desde que se le ocurriese la idea en 1977, en sí una épica de ciencia ficción que por un lado satirizaba a la política, los medios de comunicación y la hipocresía, la codicia, el maquiavelismo y la decadencia moral/ ética del capitalismo y por el otro lado retomaba tanto la Conjuración de Catilina del 63 a.C., intento fallido de Golpe de Estado durante la República Romana (509-27 a.C.) por parte del semi populista Lucio Sergio Catilina contra su archienemigo político, Marco Tulio Cicerón, como una acepción invertida -léase solidaria, no individualista- del patético arquitecto que constituye el núcleo de The Fountainhead (1943), la novela más conocida de Ayn Rand junto con Atlas Shrugged (1957), hablamos de Howard Roark.
El inglés Figgis, quien anteriormente había dirigido un documental apenas correcto sobre Ronnie Wood, Somebody Up There Likes Me (2019), y había participado vía un disfrutable episodio de la miniserie The Blues (2003), aquí imita el estilo del Herzog documentalista y entrega su mejor película desde aquella fase primigenia en la que supo destacarse gracias a Stormy Monday (1988), Internal Affairs (1990), Mr. Jones (1993), The Browning Version (1994) y sobre todo Leaving Las Vegas (1995), sin olvidarnos del hecho de que Mr. Jones fue una remake no acreditada de Hombre Mirando al Sudeste (1986), de Eliseo Subiela, al igual que K-PAX (2001), de Iain Softley. Entre los entrevistados encontramos a George Lucas, amigo y ex socio de Coppola, el cual lo caracteriza como un idealista con ribetes suicidas que privilegia su visión y no el emporio conformista de Hollywood e industrias aledañas, y también a una de las actrices cruciales, la genial Aubrey Plaza, que suele jugar con la cámara de Figgis y asimismo ayuda a definir al realizador de The Godfather (1972) y The Conversation (1974) como una amalgama bizarra de adepto a la experimentación y figura de autoridad abiertamente agresiva y controladora, proclive a imponer su voluntad cuando así lo desea. La mayoría del metraje está consagrado al rodaje de Megalópolis y por ello tenemos muchísimos testimonios del equipo técnico y el elenco, esquema en el que sobresale la curiosa “dinámica” entre Jon Voight y Shia LaBeouf, el primero mentor del segundo en una relación tan extraña como el opus que están filmando porque Voight mutó en un actor fascistoide cercano a Donald Trump y LaBeouf continúa con sus problemas de ira y alcohol de siempre, ahora amargándole la vida a Coppola con demasiadas preguntas, alternativas y desacuerdos maniáticos que entorpecen el desarrollo creativo o lo sabotean.
Mientras que el desvarío altisonante del 2024 incluía citas a Metrópolis (1927), de Fritz Lang, Blade Runner (1982), de Ridley Scott, Calígula (1979), de Tinto Brass, The Bonfire of the Vanities (1990), de Brian De Palma, Eyes Wide Shut (1999), de Stanley Kubrick, y Southland Tales (2006), de Richard Kelly, en MegaDoc nos topamos con un Coppola que se compara en osadía económica/ artística con el Jacques Tati de Playtime (1967), joya que el francés financió de su bolsillo, a la que le dedicó muchos años y que de hecho lo llevaría a la ruina, no obstante Francis se confunde al citarla como el canto del cisne cuando Tati en realidad después rodaría dos opus más, Trafic (1971) y Parade (1974). Figgis registra el comentado episodio del despido/ renuncia del equipo de Mark Russell y Beth Mickle de efectos visuales vinculados al CGI surrealista del film y el diseño de producción, algo que tiene que ver con el fetichismo idiota de las nuevas generaciones de profesionales para con la fanfarria digital -y para colmo la más conservadora o redundante- en detrimento de los practical effects, esos que favorece el director y productor italoamericano, señor que puso buena parte de los 120 millones de dólares del presupuesto y siempre trató de garantizar la construcción física de sets y utilería. MegaDoc tiende a enfocarse en los conflictos, la improvisación y los cambios de último minuto y combina los reportajes, las reflexiones a cámara del británico, la información sobre el dinerillo asignado a cada departamento y la constante comparación entre el rodaje que nos ocupa, la película ya finiquitada y esos diversos ensayos de comienzos del Siglo XXI con otro elenco, principalmente Robert De Niro, Uma Thurman, Virginia Madsen, Timothy Hutton y Ryan Gosling según el archivo que Coppola le cedió a Figgis para contextualizar el registro contemporáneo y su suplicio.
Entre una angustia de múltiple envergadura, opiniones en choque, errores, mucha o poca paciencia, alguna que otra batalla de índole verbal y unos recursos económicos que se van acotando, Nathalie Emmanuel se niega rotundamente a participar del documental, Adam Driver apenas si accede a una entrevista fuera del rodaje, Laurence Fishburne recuerda su participación en Apocalypse Now, una colaboración con Coppola que sería reanudada en Rumble Fish (1983), The Cotton Club (1984) y Gardens of Stone (1987), y Dustin Hoffman aporta un andamiaje taxativo en lo que atañe a realizadores que aman a los actores -como Francis- y aquellos otros que los detestan, los primeros permitiendo el aporte del elenco y los segundos dando por finalizado el trabajo de la jornada una vez que obtuvieron lo que necesitaban, cerrándole la boca a los intérpretes para que no molesten más allá de lo que les compete, la actuación. A lo largo del film queda claro que el italoamericano está interesado en homenajear a su esposa fallecida, Eleanor Coppola, y que en términos macros creó su propio infierno porque se la pasa hablando del trabajo homologado a la diversión aunque en realidad se queja una y otra vez del generoso tamaño del equipo técnico y de las decisiones siempre complejas de fondo, ya sea por la fotografía, los diálogos o los movimientos de los actores a lo largo y ancho de las escenografías, algo que responde a su ambición y su estilo de mando y de creación artística vinculado al caos fellinesco marca registrada en el set. El protagonista en el rol de César Catilina, Driver, enfatiza el interés de Coppola por capturar la emoción detrás de cada secuencia, el sustrato vivo por sobre la lógica o su frialdad, y otros entrevistados como Giancarlo Esposito, arrastrado de lecturas previas de Megalópolis, y Roman Coppola, este último vástago de Francis y asistente de dirección, aportan cierta familiaridad -en el sentido más literal- que es intrínseca a todas las películas del director. Si bien lamentablemente no analiza el proceso de postproducción y salta sin intervalos del fin del rodaje a la premiere del 16 de mayo de 2024 en el Festival de Cannes, un material que Figgis retoma de manera sutil en diferentes puntos del metraje mediante fragmentos de la proyección en la oscuridad de la sala, MegaDoc honestamente supera al opus que retrata y en general oficia de lienzo más que interesante acerca del masoquismo, la anarquía creativa y el coraje de otra época en lo referido a lanzarse de cabeza y sin red a lo que uno cree que es correcto sin importar lo que digan los demás, en el nuevo milenio una fauna de tilingos, mediocres y conservadores aburridos que están destrozando el arte con bodrios peores que Megalópolis, cuya valentía resultó paradójicamente proporcional a su autoindulgencia…
MegaDoc (Estados Unidos, 2025)
Dirección y Guión: Mike Figgis. Elenco: Francis Ford Coppola, Aubrey Plaza, Shia LaBeouf, Jon Voight, Adam Driver, Giancarlo Esposito, Laurence Fishburne, Dustin Hoffman, Roman Coppola, Mike Figgis. Producción: James T. Mockoski y Tara Li-An Smith. Duración: 107 minutos.