First Reformed

La armadura de Dios

Por Emiliano Fernández

Con First Reformed (2017) Paul Schrader se recupera de manera prodigiosa de la serie de tropiezos de los últimos años y regresa a la virulencia de barricada -prácticamente sui géneris en lo referido al cine norteamericano de las últimas décadas, muy volcado éste a fórmulas cada día más parecidas a sus homólogas del mainstream- de obras de antaño como Hardcore (1979), Mishima (1985), Patty Hearst (1988) y Affliction (1997). Ahora se decide a retomar dos de sus grandes marcas autorales, el fervor religioso, doctrinario o conceptual y la enajenación progresiva suburbana, mediante un relato caracterizado por una fotografía majestuosa de Alexander Dynan y centrado en la figura del Reverendo Ernst Toller (Ethan Hawke), un pastor protestante encargado de una pequeña iglesia en Snowbridge, New York, que está por cumplir nada menos que 250 años de antigüedad. Mientras que desde la autoridad eclesiástica, un tal Jeffers (Cedric Antonio Kyles) que hace de superior directo, lo instan a que prepare la celebración por el aniversario, llamada “reconsagración”, el señor comienza a brindar ayuda espiritual a un joven matrimonio compuesto por Mary (Amanda Seyfried) y Michael Mensana (Philip Ettinger), ella una chica embarazada y muy devota y él un militante radical ambientalista que desea que su esposa aborte porque considera que la sobrepoblación y la locura predatoria para con el planeta están destruyendo absolutamente todo lo que nos rodea, dejando una angustia dolorosa que implica responsabilidad y arrojo.

 

A través de escenas sosegadas e intercambios verbales prolongados entre los personajes, el realizador y guionista construye un lienzo en torno a la crisis existencial de nuestros días, ya no sólo mística/ emocional sino también motivacional/ ideológica, fruto de un entorno castrador que pretende aligerar la lucha de Michael y coartar sus ramificaciones en la vida diaria. La figura que atraviesa esa típica transformación psicológica de las epopeyas del estadounidense es el reverendo, quien -en un claro paralelo con Taxi Driver (1976), uno de los primeros guiones firmados por Schrader y específicamente para Martin Scorsese- pasa de tratar de convencer a Michael para que desista en el tema del aborto y se “reencuentre” con Mary a descubrir su cadáver en un parque público, suicidio de por medio, adoptar él mismo el credo símil terrorismo ecológico del muchacho y hasta rechazar el cariño que pretende brindarle la abnegada Esther (Victoria Hill). La película trabaja con mano maestra la mediocridad del marco institucional de fondo ya que la parroquia solía formar parte de la Iglesia Reformada de América, una institución holandesa de neto corte calvinista, y ahora está bajo el control de los nuevos propietarios del inmueble, Abundant Life, otra de estas sectas evangélicas de las que hay miles en el planeta y que se mueven como empresas capitalistas frías e hiper aceitadas en materia del viejo arte de conseguir de la manera que sea los fondos para funcionar y seguir levantando beneficios del gobierno norteamericano.

 

Más allá de la sutil fascinación semi filial o romántica de Mary hacia Toller, la cual está representada en el vínculo muy cercano que ambos desarrollan luego del fallecimiento de Michael y hasta en un ritual compartido no sexual que duplica uno que la chica realizaba con su pareja y que a su vez remite a El Sacrificio (Offret, 1986), de Andrei Tarkovsky, la trama juega por un lado con la idea de la autoinmolación que deja una marca en la sociedad porque echa luz sobre los males que el ser humano comete contra la naturaleza y contra sí mismo, aquí sin duda simbolizados en uno de los financistas principales de Abundant Life, el magnate industrial hiper contaminante Edward Balq (Michael Gaston), y por el otro lado analiza una antinomia que ha obsesionado al realizador desde siempre, hablamos de esa pugna ad infinitum entre esperanza y desesperación que se da en la mente y el corazón de cada mortal más allá de su creencia o no en esto o aquello, algo que queda prefigurado en la inmolación de Michael y en el contagio ideológico paulatino de Toller, el cual hace propia la causa del muchacho antioligarcas del empresariado y apuesta a calzarse su chaleco lleno de explosivos en ocasión de la celebración por el aniversario de la iglesia; cóctel anímico que ya venía desde antes porque el protagonista instó a su hijo a alistarse en la milicia y así lo llevó a la muerte en Irak, desencadenando además que su esposa lo deje y que él después se vuelque al alcoholismo y termine orinando y defecando sangre por lo que parece ser un tumor para colmo recargado por lo deprimente de su situación laboral/ piadosa, léase muy poca concurrencia de fieles, edificio en sí tratado como una atracción turística algo mucho patética y hasta el imbécil y autoritario de Balq sintiéndose jefe máximo de Abundant Life.

 

Si la valentía y el desparpajo bergmaniano de Schrader constituyen rasgos admirables, lo hecho por Hawke directamente es sublime. Desde ya que el actor a esta altura no tiene que demostrarle nada a nadie después de más de 30 años de militancia actoral en el indie y por consiguiente el margen para las sorpresas casi no existe, sin embargo no podemos dejar de señalar que las configuraciones faciales ideadas para First Reformed rankean en punta entre los mejores trabajos interpretativos del séptimo arte de los últimos años ya que transmiten la misma aflicción de aquel George C. Scott de Hardcore y aquel Ken Ogata de Mishima. El inconformismo apesadumbrado de la propuesta depende también de los fragmentos del diario personal de Toller, esos que escuchamos en la voz de Hawke y que diseccionan con inteligencia el colapso existencial del protagonista a lo largo de un derrotero en el que va comprendiendo lo mucho que llenan los preceptos actitudinales férreos en épocas como la nuestra en la que la banalidad cultural y la inseguridad social/ política/ laboral/ psicológica parecen doblegar a la enorme mayoría de los individuos, invitándolos en simultáneo a caer en extremismos discursivos de “no negociación” en relación al prójimo o semejante. Una vez más la culpa cristiana hace estragos cuando viene hermanada con el mesianismo y la soberbia bien hipócrita de instituciones eclesiásticas ahogadas en ritos vacuos, por lo que la genial cruzada final de Toller funciona como un camino redentor que destroza estructuras preestablecidas y se juega por el cambio de la armadura de Dios -alambre de púas alrededor del pecho, un vaso de destapacañerías y mucho amor de último momento- contra las reglas, autoridades y poderes de este oscuro mundo plutocrático, muy agresivo para con la vida…

 

First Reformed (Estados Unidos/ Reino Unido/ Australia, 2017)

Dirección y Guión: Paul Schrader. Elenco: Ethan Hawke, Amanda Seyfried, Cedric Antonio Kyles, Victoria Hill, Philip Ettinger, Michael Gaston, Bill Hoag, Kristin Villanueva, Ingrid Kullberg-Bendz, Ken Forman. Producción: Christine Vachon, Deepak Sikka, Frank Murray, David Hinojosa, Victoria Hill, Gary Hamilton, Greg Clark y Jack Binder. Duración: 113 minutos.

Puntaje: 9