El realizador español Daniel Monzón emprende en Las Leyes de la Frontera (2021) la adaptación de la famosa novela homónima publicada en 2012 del escritor español Javier Cercas, ambientada en la ciudad catalana de Girona en el verano de 1978, durante los primeros años de la democracia española conocidos como la Transición Democrática, en una historia de iniciación que remite al cine quinqui español del postfranquismo representado por las películas de Eloy de la Iglesia y José Antonio de la Loma, que tuvo su mejor representante en Deprisa, Deprisa (1981), de Carlos Saura, films que retrataban las aventuras de los delincuentes del estrato social más relegado de España.
Ignacio Cañas (Marcos Ruiz), apodado Gafitas por sus colegas, un típico adolescente catalán tímido de clase media e hijo de un empleado público, maltratado constantemente por sus compañeros de colegio, inicia una amistad con un grupo de delincuentes de un barrio marginal de su ciudad natal, Girona. Zenco (Chechu Salgado) y Tere (Begoña Vargas), dos atractivos jóvenes sin inhibiciones, impulsan al muchacho a unirse a ellos en lo que se convertirá en una nueva educación para alguien acostumbrado a seguir las reglas. La relación con la pandilla de ambos jóvenes transforma su aburrida y previsible vida en una aventura de actos ilícitos que deviene en atracos seriales a farmacias, robos de alto calibre que atraen la atención de la policía por su modus operandi. Con sus nuevos amigos y su audaz profesión, Gafitas cobrará ímpetu y dejará de ser un adolescente retraído para convertirse en un joven con confianza en sí mismo que perderá el miedo en su peligroso tránsito a la adultez.
La película narra este camino del adolescente hacia el adulto en el que se transformará, siempre ocultando la relación que lo une a Zenco, el líder indiscutido de la banda, y Tere, su bella secuaz, que inicia un romance con Gafitas ante la atenta mirada del líder. El enamoramiento de ambos se producirá en medio de la ola de atracos que la banda realiza por toda la ciudad, lo que inicia una cacería por parte de la policía que finalmente dará frutos cuando uno de los conocidos de la pandilla del bar del barrio sea apretado por las fuerzas de seguridad para traicionar a los románticos delincuentes.
El guión del propio Monzón junto al asiduo colaborador de Alex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarría, se aleja bastante de la estructura metaliteraria del texto original pero respeta el espíritu de la novela de Cercas centrado en el hecho de adentrarse en la pobreza de los barrios de Gerona y la delincuencia enquistada como única salida de una situación apremiante, una vida que Cercas observó durante su adolescencia y que homenajea en su obra a la vez que recuerda con cariño sus años de formación. La película reconstruye muy bien el clima de época, la sensación de salir de una dictadura, los contextos sociales de los personajes, eligiendo bien qué revelar en cada escena. Monzón combina muy bien la acción con el policial, el crecimiento y autodescubrimiento y el drama social europeo, géneros que se yuxtaponen naturalmente gracias a la pericia técnica y narrativa del director, que resuelve muy bien cada escena.
Si bien por la mitad de la película la trama pierde un poco de fuerza, ese interín le abre paso a una vertiginosidad llena de suspenso que ofrece un final excelente que resume gran parte del relato de Javier Cercas, el cual se sumerge en el verano del 78 en forma retrospectiva mediante un Gafitas convertido en eminente abogado veinte años después. Monzón resuelve a la perfección la historia, así como las escenas de tensión sexual juvenil entre el inexperto e introvertido Gafitas y la sensual Tere, una pareja que se mueve en la frontera de las clases sociales, retratando las diferencias entre los empleados con seguridad laboral y los excluidos del sistema. La frontera a la que alude el título es la del cambio de época, el límite entre la dictadura y la democracia, entre la generación de los protagonistas y la de sus padres, la rebelión contra la aceptación, la posibilidad de tener un futuro de Gafitas contrapuesta a la imposibilidad de Tere y Zenco de escapar a su destino.
Si bien se destaca la fotografía de colores saturados del catalán Carles Gusi, que ya había trabajado con Monzón en Celda 211 (2009), El Niño (2014) y la floja Yucatán (2018), lo que más resalta son las excelentes actuaciones de todo el elenco encabezado por el joven Marcos Ruiz, Begoña Vargas y la revelación, Chechu Salgado, que componen personajes reales, interesantes, con matices. Monzón se asegura de resaltar las buenas actuaciones con primeros planos y escenas logradas en medio de los temerarios robos, escapes y balaceras, así como en las secuencias de tensión sexual entre los enamorados.
Las Leyes de la Frontera es un policial clásico, con desesperantes e intrépidas persecuciones de autos y escenas apasionadas, que describe muy bien el paso de la adolescencia a la adultez, de la dictadura a la democracia, de un Estado policial a una necesidad de autonomía, del miedo a la libertad, del romanticismo de la delincuencia a la caída en desgracia y ese inexorable final de unas clases populares que en muchas oportunidades terminan en la cárcel o con una muerte prematura durante estos períodos de transición que dan una falsa sensación de que todo es posible, aquí asimismo en una etapa de transformación social que da paso a nuevas instituciones conservadoras que se anquilosan rápidamente para apagar cualquier posibilidad de cambio verdadero.
Las Leyes de la Frontera (España, 2021)
Dirección: Daniel Monzón. Guión: Daniel Monzón y Jorge Guerricaechevarría. Elenco: Marcos Ruiz, Begoña Vargas, Chechu Salgado, Xavier Martín, Carlos Oviedo, Jorge Aparicio, Daniel Ibáñez, Cintia García, Víctor Manuel Pajares, Xavi Sáez. Producción: Andrea Barrionuevo, Clever Beretta Custodio, Francisco Celma, Mercedes Gamero, Rosa Pérez, Edmon Roch y Javier Ugarte. Duración: 127 minutos.