Drop: Amenaza Anónima (Drop)

La coacción a distancia

Por Emiliano Fernández

Christopher Landon, vástago de nada más y nada menos que Michael Landon, aquel ídolo de Bonanza (1959-1973), La Familia Ingalls (Little House on the Prairie, 1974-1983) y Camino al Cielo (Highway to Heaven, 1984-1989), es un cineasta un tanto mucho irregular a nivel cualitativo y por ello se parece a los artesanos de las décadas del 60, 70 y 80 en materia de una senda sinuosa que parece negar la mediocridad eternamente planchada del mainstream y el indie actuales, mucho más en el cine de género anodino del Siglo XXI y su impronta soporífera e inofensiva. El estadounidense, un director pero también guionista que ha trabajado bastante para terceros, efectivamente adquirió cierto renombre por escribir Otro Día en el Paraíso (Another Day in Paradise, 1998), de Larry Clark, Besos de Sangre (Blood and Chocolate, 2007), de Katja von Garnier, y Paranoia (Disturbia, 2007), de D.J. Caruso, y hoy por hoy es conocido en términos generales por haber saltado desde la saga que empezase con Actividad Paranormal (Paranormal Activity, 2007), de Oren Peli, de hecho escribiendo los capítulos segundo, tercero, cuarto y séptimo y dirigiendo y firmando el quinto, Actividad Paranormal: Los Marcados (Paranormal Activity: The Marked Ones, 2014), hacia una trilogía de slashers con elementos de comedia ochentosa fantástica que resultó muy redituable en taquilla, Feliz Día de tu Muerte (Happy Death Day, 2017), la secuela Feliz Día de tu Muerte 2 (Happy Death Day 2U, 2019) y Freaky: Este Cuerpo Está para Matar (Freaky, 2020), las dos primeras consagradas a la premisa de la ciencia ficción del bucle temporal y la última girando alrededor del latiguillo del intercambio de cuerpos.

 

Dejando de lado algunas películas sueltas que fueron directo al olvido y sinceramente se sentían tan erráticas como el resto de su filmografía, nos referimos a Palmeras Ardientes (Burning Palms, 2010), muy floja ópera prima como realizador con estructura de antología de cinco historias, A la Mierda con los Zombies (Scouts Guide to the Zombie Apocalypse, 2015), suerte de slapstick ambientado en un apocalipsis de muertos vivientes, y Tenemos un Fantasma (We Have a Ghost, 2023), parodia de casa embrujada que fue a parar a Netflix, amén del guión para la también fallida Viral (2016), otra variación de la premisa de los cadáveres caminantes que fue dirigida por la dupla de Henry Joost y Ariel Schulman, la verdad es que lo hecho por el señor hasta el momento no permitía precisamente alabar en demasía su inventiva o capacidad de adaptación a diferentes géneros ya que casi toda su producción artística se dividía entre secuelas descartables de Actividad Paranormal y una retahíla apenas simpática de refritos de la comedia irreverente o fantástica ochentosa bajo el caleidoscopio del horror ultra retro, por ello resultan tan sorprendentes las dos propuestas del año que nos ocupa que llevan su sello, Ojos de Corazón (Heart Eyes, 2025), dirigida por Josh Ruben y escrita por Landon, Michael Kennedy y Phillip Murphy, y la flamante Drop: Amenaza Anónima (Drop, 2025), en este caso a cargo de Landon con un guión de Jillian Jacobs y Chris Roach, la primera un trabajo superador con respecto a lo mejor de su mixtura de espanto y risas, léase Feliz Día de tu Muerte y Freaky: Este Cuerpo Está para Matar, y la segunda un regreso al acervo hitchcockiano de la relativamente digna Paranoia.

 

Así como estas dos últimas películas efectivamente constituyen los mejores trabajos de su carrera y a su vez están vinculadas a sus mejores convites previos, asimismo se podría decir que así como Paranoia recuperó el voyeurismo criminal de La Ventana Indiscreta (Rear Window, 1954), de Alfred Hitchcock, la nueva aventura de Landon retoma aquella premisa central de El Hombre que Sabía Demasiado (The Man Who Knew Too Much, 1934) y su remake de 1956, ambas también del legendario cineasta británico, sin embargo en vez del secuestro del mocoso para garantizar el silencio de los progenitores en el contexto de un asesinato político aquí tenemos un rapto infantil orientado a convertir en homicida a la madre en una coyuntura adorablemente ridícula que se posiciona más cerca del espionaje de la Guerra Fría que del terror o el thriller tradicional. Violet Gates (Meghann Fahy), viuda luego del suicidio con una pistola de su esposo abusivo, Blake (Michael Shea), se encuentra en un restaurant en lo alto de un rascacielos, Palate, con un tal Henry Campbell (Brandon Sklenar), fotógrafo que trabaja para el alcalde con el que la fémina ha estado conversando de manera virtual después de hacer match en una aplicación romántica símil Tinder. Esta primera cita no sale como esperaba porque alguien la espía con micrófonos plantados y con las cámaras del restaurant y le manda mensajes amenazantes a su celular para que destruya la tarjeta SD de la cámara de Henry y lo envenene con el contenido de un tubo que estaba escondido en el baño, caso contrario su hijito, Toby (Jacob Robinson), será asesinado en su hogar al igual que la hermana de la linda protagonista, Jen (Violett Beane).

 

La trama absurda de Roach y Jacobs, responsables de la inmunda La Isla de la Fantasía (Fantasy Island, 2020) y la amable Verdad o Reto (Truth or Dare, 2018), ambas de Jeff Wadlow, incluye un MacGuffin noventoso anti corrupción institucional, desfalco de parte del alcalde incluido, por momentos se asemeja a lo que sería un exploitation de M. Night Shyamalan, cineasta hindú que a su vez refritó la idea de la perversidad en lo cotidiano de gente como Hitchcock, Roman Polanski, Dario Argento y Brian De Palma, y finalmente rescata del baúl de los recuerdos esa coacción a la distancia de las últimas décadas que nace con Tiempo Límite (Nick of Time, 1995), de John Badham, pasa por Enlace Mortal (Phone Booth, 2002), de Joel Schumacher, y Celular: La Llamada Final (Cellular, 2004), de David R. Ellis, y llega a la reciente Equipaje de Mano (Carry-On, 2024), de Jaume Collet-Serra, amén del latiguillo del asesino programado/ improvisado de El Embajador del Miedo (The Manchurian Candidate, 1962), de John Frankenheimer, Operación Telefón (Telefon, 1977), de Don Siegel, y La Pistola Desnuda (The Naked Gun: From the Files of Police Squad!, 1988), genial sátira de David Zucker. Landon mantiene agazapada la autoconciencia kitsch del film ya que se toma en serio el desarrollo Clase B y garantiza un dinamismo prodigioso a nivel visual y discursivo, aprovechando tanto el carisma de Fahy, famosa por su Daphne Sullivan de El Loto Blanco (The White Lotus, 2021-2025), la célebre serie de Mike White para HBO, como el surtido de sospechosos del Palate, la ansiedad posmoderna para con el sexo opuesto y un desenlace demencial a lo montaña rusa de acción que todo lo exacerba…

 

Drop: Amenaza Anónima (Drop, Estados Unidos/ Irlanda, 2025)

Dirección: Christopher Landon. Guión: Jillian Jacobs y Chris Roach. Elenco: Meghann Fahy, Brandon Sklenar, Violett Beane, Jacob Robinson, Michael Shea, Reed Diamond, Gabrielle Ryan, Jeffery Self, Travis Nelson, Ed Weeks. Producción: Jason Blum, Michael Bay, Brad Fuller y Cameron Fuller. Duración: 95 minutos.

Puntaje: 7