Presencias del Mal (The Turning)

La corrupción que no es tal

Por Emiliano Fernández

Presencias del Mal (The Turning, 2020) sintetiza a la perfección el carácter inofensivo, predecible y profundamente mediocre de buena parte de la industria cultural de nuestros días: esta boba adaptación de Otra Vuelta de Tuerca (The Turn of the Screw, 1898), la famosísima novela de Henry James sobre la corrupción de dos niños a manos de un adulto que asimismo sedujo y esclavizó a la institutriz de los jóvenes, reemplaza el delicado proceso de envilecimiento y transferencia de la personalidad del villano y la profesora -ya muertos- a los purretes con la dinámica hiper quemada de los fantasmas torturados a lo J-Horror y el acoso más pedestre por parte del maquiavélico Peter Quint hacia la mujer, trastocando lo que fue una fascinación autodestructiva y bien real por una caricatura de abuso en la tradición del feminismo para lelos -y lelas, no nos olvidemos- del presente.

 

El relato de James posee unas cuantas adaptaciones cinematográficas a cuestas y la mejor sin duda sigue siendo Los Inocentes (The Innocents, 1961), la obra maestra inmaculada de Jack Clayton con Deborah Kerr, la cual a su vez tuvo una precuela muy digna de la mano de Michael Winner, Los que Llegan con la Noche (The Nightcomers, 1971), protagonizada por nada menos que Marlon Brando como Quint, trabajos que le pasan el trapo a la sonsera baladí de Presencias del Mal, dirigida por Floria Sigismondi y escrita por los hermanos Carey y Chad Hayes, quienes trasladan el presente narrativo de fines del Siglo XIX a 1994, año del fallecimiento de Kurt Cobain como bien indica el film desde un principio sin mayor lógica que el capricho. Aquí la institutriz se llama Kate Mandell (Mackenzie Davis) y llega al caserón de turno para hacerse cargo de Flora (Brooklynn Prince), una huérfana reciente.

 

No pasa mucho tiempo hasta que se produce el arribo del tremendo Miles (Finn Wolfhard), el hermano de la nena que acaba de ser expulsado de un internado por un episodio de violencia contra un compañero, lo que desencadena una amplia gama de desajustes a nivel de la convivencia porque al sustrato adusto de la ama de llaves de la casa, la Señora Grose (Barbara Marten), se suman las bromas pesadas que los dos purretes le juegan a la chica. Desde ya que todo se vincula con la influencia inquietante que ejercen desde el más allá tanto Quint (Niall Greig Fulton), el otrora “instructor de equitación” del lugar, como la Señorita Jessel (Denna Thomsen), la anterior profesora de los niños, en esencia dos figuras fantasmales que Mandell pasa a avistar en toda la mansión y que la trama trata de conectar de manera burda y definitivamente desesperada con la progenitora de Kate, Darla (Joely Richardson), una pobre mujer que está encerrada en un neuropsiquiátrico y gusta de pintar.

 

Sigismondi, conocida por un sinfín de videoclips y por la potable The Runaways (2010), pareciera que no sabe qué hacer con el guión chato y elemental de los Hayes, los cuales por cierto han escrito cosas mejores como La Casa de Cera (House of Wax, 2005) y El Conjuro (The Conjuring, 2013), films en donde la arquitectura del terror era aprovechada con mano maestra por dos artesanos del rubro, Jaume Collet-Serra y James Wan. La película no sólo banaliza y le quita el trasfondo sexy peligroso a la novela de James sino que desperdicia al elenco mediante personajes unidimensionales y repetitivos, sobre todo en lo que atañe a la talentosa Mackenzie Davis y un Finn Wolfhard que eleva innecesariamente la edad del Miles original. Los clichés demacrados, el nulo desarrollo general y la falta de imaginación terminan de explotar en un desenlace paupérrimo que más que dejar preguntas abiertas, lo que hace es ponerle el sello del megatedio a una propuesta destinada al olvido inmediato…

 

Presencias del Mal (The Turning, Estados Unidos/ Reino Unido/ Canadá/ Irlanda, 2020)

Dirección: Floria Sigismondi. Guión: Carey Hayes y Chad Hayes. Elenco: Mackenzie Davis, Finn Wolfhard, Brooklynn Prince, Barbara Marten, Joely Richardson, Niall Greig Fulton, Denna Thomsen, Kim Adis, Darlene Garr, Karen Egan. Producción: Scott Bernstein y Roy Lee. Distribuidora: UIP. Duración: 94 minutos.

Puntaje: 2