Si Tuviera Piernas te Patearía (If I Had Legs I'd Kick You)

La crisis de la feminidad polivalente

Por Emiliano Fernández

El cine ha pasado de endiosar a la maternidad durante buena parte de su existencia y sobre todo hasta el pelotón de comedias familiares idiotas de los años 80 y 90, en consonancia con los últimos estertores de ese modelo clásico de familia que terminaría pereciendo por el reemplazo de la religión y la ética con el egoísmo y la especulación del nuevo capitalismo salvaje, a prácticamente demonizar a la misma maternidad en ocasión del nuevo milenio en función de lo anterior y algunos flamantes factores adicionales del montón, en especial la apertura del mercado del trabajo a las mujeres y toda la sobreestimulación sensorial de las sociedades del Siglo XXI a nivel general, bombardeando con actividades, información, responsabilidades, estupideces y diversos focos de interés que derivan en depresión -en este caso para machos y hembras, resulta indistinto- ya que vida hay una sola y para satisfacer semejante demanda habría que fallecer y resucitar cientos de veces en plan de mantenerse “actualizado” a las exigencias lunáticas del caso. A medida que se exacerba la inequidad del capitalismo y los regímenes fascistoides que habilita en el nuevo milenio, el feminismo como lo conocemos, ese que en otras épocas conquistó el derecho al voto, al aborto y al mencionado trabajo por fuera de la sacrosanta parentela cristiana, ha perdido fuerza porque su reclamo sectorial, ombliguista o de minoría sin demasiada conciencia social/ étnica/ etaria/ cultural termina tapado por los padecimientos de unas mayorías populares que la pasan cada vez peor y están presas del humor cambiante de los medios de comunicación, las redes sociales, las dirigencias políticas y económicas contemporáneas y una tecnología que se independiza del bípedo promedio y tiende a controlarlo, lo que genera todavía más ansiedad y más estrés en medio de una bola de nieve donde las respuestas o soluciones ya no san tan fáciles como las de antaño porque la opción de desentenderse de todo, léase la apatía pueril mayoritaria, siempre juega a favor de la mafia capitalista más concentrada.

 

Como otras propuestas recientes que retomaron la desromantización de la maternidad de Tenemos que Hablar de Kevin (We Need to Talk About Kevin, 2011), epopeya de Lynne Ramsay que demostraría ser muy influyente dentro de la comunidad cinéfila, Si Tuviera Piernas te Patearía (If I Had Legs I’d Kick You, 2025), segunda película de Mary Bronstein luego de un debut que no vio casi nadie, Levadura (Yeast, 2008), se suma a los derroteros pesadillescos rosas de obras como Mamá (2013), de Andy Muschietti, Goodnight Mommy (Ich seh, Ich seh, 2014), de Severin Fiala y Veronika Franz, The Babadook (2014), aquel trabajo de Jennifer Kent, El Monstruo (The Monster, 2016), de Bryan Bertino, Prevenge (2016), de Alice Lowe, Shelley (2016), de Ali Abbasi, ¡Madre! (Mother!, 2017), de Darren Aronofsky, Relic (2020), de Natalie Erika James, Hijo (Son, 2021), de Ivan Kavanagh, Titanio (Titane, 2021), de Julia Ducournau, M3GAN (2022), odisea de Gerard Johnstone, Incubación (Pahanhautoja, 2022), de Hanna Bergholm, Nacimiento/ Renacimiento (Birth/ Rebirth, 2023), de Laura Moss, La Avispa (The Wasp, 2024), de Guillem Morales, y La Chica de la Aguja (Pigen med Nålen, 2024), de Magnus von Horn. El opus de Bronstein, como buena parte de los mencionados, subraya la angustia ante la ausencia de excusas del rango de la autovictimización en nuestros días a la hora de traer un crío al mundo ya que el mandato de construir sí o sí una familia desapareció y la decisión queda en cada uno, mujer u hombre, a sabiendas de que el humano está destruyendo el planeta con la contaminación y esta misma sobrepoblación causante del cambio climático que padecemos a diario, así las cosas en lo que atañe al gremio femenino siempre queda en primer plano la tensión entre pretender trabajar para hacerse de independencia financiera o simplemente desarrollar una carrera/ vocación, por un lado, y el calvario de responsabilidades que implica engendrar un vástago que nadie pidió por fuera de la boba que lo parió a puro capricho, por el otro lado.

 

El guión de la propia directora, por cierto casada con ese Ronald Bronstein que ha oficiado de editor y guionista en diferentes obras de los hermanos Josh y Benny Safdie, equipo hoy productor, nos presenta a una protagonista tan odiosa como el resto de los personajes del relato, Linda (Rose Byrne), psicóloga en un aparente centro comunitario que trabaja en paralelo con otro colega sin nombre que además es su terapeuta (nada menos que Conan O’Brien, leyenda de los late-night shows). La mujer vive en Montauk, Nueva York, y está casada con el capitán de un barco turístico que se encuentra atravesando su tercera semana fuera del hogar de ocho en total, Charles (Christian Slater), con quien tuvo a una nena de la que tampoco conocemos el nombre y que necesita alimentarse de noche mediante una sonda gástrica por una enfermedad o urgencia igualmente ignota (Delaney Quinn). Un día el techo del departamento familiar se viene abajo junto con mucha agua y por ello Linda, con una clara predisposición al alcoholismo, decide mudarse a un hotel donde primero se lleva muy mal con la recepcionista debido a que se niega a venderle vino pasadas las dos de la mañana, Diana (Ivy Wolk), y luego ningunea a la única persona que la respeta en serio, James (el rapero A$AP Rocky), negro que es su vecino y el administrador del lugar y que la ayuda a comprar éxtasis en la dark web. Peleada con un encargado de estacionamiento (Mark Stolzenberg), con la médica que lleva el progreso de la mocosa, la Doctora Spring (la propia Bronstein), con el propietario de la vivienda (Manu Narayan) e incluso con su psicólogo, ya que Linda suele traspasar la frontera profesional exigiéndole maniáticamente consejos para su vida mundana, la protagonista arrastra problemas con sus pacientes porque un adolescente está enamorado de ella y resulta muy posesivo, Stephen (Daniel Zolghadri), y una madre primeriza paranoica abandona a su bebé en plena sesión, Caroline (Danielle Macdonald), despertando la furia del marido (el citado Ronald, la pareja de la realizadora).

 

Bronstein juega con el grotesco e incluye un fuerte sustrato metafísico y alegórico no sólo a través de las alucinaciones de Linda sino también vía motivos recurrentes como primero la sonda gástrica, algo así como un cordón umbilical esclavista que la une a su hija, segundo el agujero en el techo del departamento, otra vez vinculado a la abertura alimenticia en el abdomen de la niña, y tercero el agua que inunda el departamento y la expulsa del hogar como si se tratase de un parto que nos priva de la seguridad del útero y nos arroja al mundo, recurso que se refuerza en el desenlace cuando la protagonista le quita la sonda a su hija, es descubierta por Charles y pretende suicidarse en un mar agitado que la escupe una y otra vez para que se haga cargo de sus acciones sin autoindulgencia de por medio. Si Tuviera Piernas te Patearía, título irónico que apunta a las agresiones de la posmodernidad y a esta histeria paradójica de fondo entre asumir nuestra porción de culpa en el atolladero cotidiano y movernos como mártires indefensos que han sido victimizados por el exterior en un cien por ciento, tampoco esquiva en su análisis el tabú de la incompatibilidad entre maternidad y mujeres autónomas, algo en pantalla simbolizado en la decepción de Linda para con la nena neurótica y ultra dependiente que le tocó en gracia, ni la tendencia lastimosa de tanta gente de hoy en día a buscar ayuda en los lugares incorrectos, por ello la terapeuta se obsesiona con un colega que la rechaza, la criatura del genial O’Brien. La directora estira demasiado algunas escenas y otras las incluye sin necesidad dramática, no obstante aquí ofrece una película siempre interesante que aporta una óptica adulta sobre la crisis de la feminidad polivalente, entrega una estupenda actuación de parte de Byrne, conocida por su Renai Lambert de la saga que comenzó con La Noche del Demonio (Insidious, 2010), de James Wan, e incluso condimenta el asunto con algo de humor negro, sobre todo el episodio del hámster que Linda le compra a su hija, otra entidad más que la invisibiliza y/ o la ataca…

 

Si Tuviera Piernas te Patearía (If I Had Legs I’d Kick You, Estados Unidos, 2025)

Dirección y Guión: Mary Bronstein. Elenco: Rose Byrne, Christian Slater, Conan O’Brien, Delaney Quinn, Mark Stolzenberg, Ivy Wolk, Danielle Macdonald, Manu Narayan, A$AP Rocky, Daniel Zolghadri. Producción: Josh Safdie, Ronald Bronstein, Sara Murphy, Ryan Zacarias, Conor Hannon, Richie Doyle y Eli Bush. Duración: 114 minutos.

Puntaje: 7