Opus

La crucifixión del periodismo

Por Emiliano Fernández

Que la prensa tradicional en el nuevo milenio está devaluada es una perogrullada aunque no sólo por la concentración capitalista de los medios y la multiplicación de la competencia en redes sociales y las plataformas de audio y video, a lo que se suma la aparición de medios alternativos o independientes en todos los ámbitos, sino también debido a la mediocridad de las nuevas generaciones de periodistas, esas que han exacerbado hasta la hipérbole los dos viejos modelos de profesional, hablamos del lameculos o mercenario del poder volcado a la derecha y el periodista crítico de izquierda que hace de la sinceridad y el compromiso sus banderas, ya por cierto quedando muy relegados los imbéciles de la región intermedia por anodinos o “pechos fríos”, por fetichizar la utopía de objetividad y por desconocer que la derecha del Siglo XXI no se sostiene sin mentiras, de allí que gran parte de los regímenes y bandos fascistoides del globo apelen sistemáticamente al embuste y a los datos falsos para confundir a un público de por sí saturado de estímulos y en perpetuo estado de perplejidad cual nenito con demasiados papis asignándole órdenes, tareas y/ o responsabilidades. En el periodismo cultural actual, tanto el literario como el musical y el cinematográfico, la fauna apolítica es cada vez más marginal y execrable y la tendencia al compromiso ideológico deja muy mal parados a esos reporteros pulcros y descerebrados del periodismo mainstream de ayer, aquellos campeones del tedio y el deporte de no decir nada ni dejarle nada en qué pensar al lector, al contrario de la prensa contracultural o underground y toda su algarabía.

 

Opus (2025) es la ópera prima fallida del cineasta afroamericano Mark Anthony Green, en simultáneo interesante a escala de la promesa inicial y frustrante por su desarrollo posterior, que por lo menos cuenta con el mérito de problematizar la ignorancia o medianía intelectual de buena parte de la prensa del nuevo milenio al punto de serle funcional a los monstruos de la derecha por carecer de argumentos para combatirlos o siquiera darse cuenta que están siendo utilizados/ manipulados en calidad de “ventana” para que ingrese este modelo autoritario, delirante y represivo del poder. El film de Green, una cruza de terror de lavado de cerebro, comedia negra, sátira del mundo del espectáculo, drama psicológico, thriller de ribetes absurdos y musical posmoderno, le pega a la prensa contemporánea disfrazándose de película de sectas y centrándose en dos personajes, primero Ariel Ecton (Ayo Edebiri), una reportera insípida y un tanto boba que representa el escepticismo burgués de la prensa de centroderecha con muchas aspiraciones y muy pocos recursos cognitivos y vivenciales, y segundo Alfred Moretti (John Malkovich), un ídolo pop de la década del 90 que luego de 27 años de silencio se propone regresar con un nuevo álbum bajo el brazo, El Pedido de César (Caesar’s Request), y por ello invita a su rancho en Utah para una escucha exclusiva a Ecton y su jefe, el editor Stan Sullivan (Murray Bartlett), más la conductora de TV Clara Armstrong (Juliette Lewis), la fotógrafa Bianca Tyson (Melissa Chambers), el profesional radial Bill Lotto (Mark Sivertsen) y la linda influencer Emily Katz (Stephanie Suganami).

 

Más allá de la idea de fondo de denunciar al periodismo cultural lambiscón/ postrado/ con mentalidad de groupie y del buen nivel en sí de las canciones de Moretti, composiciones cercanas al funk, el dance, el dream pop, el soul y la música disco y en realidad concebidas por Nile Rodgers de Chic y Terius Youngdell Nash alias The-Dream, la verdad es que el grueso de los personajes son caricaturas, la estética y el pulso freak no pasan del giallo para principiantes y el suspenso se desvanece porque apenas llegan los invitados al reducto del cantante y compositor ya sabemos que forma parte de un culto psicopático, los nivelistas, quienes asesinan con un taladro a Lotto, le clavan una flecha a Sullivan y le suministran un químico a Katz para que su rostro y en especial su lengua se hinchen espantosamente, todo entre la búsqueda obsesiva de los nivelistas de perlas en ostras, algo de depilación de vello púbico, la asignación de un “conserje” a cada invitado -el correspondiente a Ariel, Belle (Amber Midthunder), es muy lúgubre- y un show de títeres sobre la crucifixión tácita de Billie Holiday por parte de una prensa simbolizada en ratas (reporteros, fotógrafos, críticos, etc.), lo que por supuesto deriva en Moretti devolviendo las gentilezas al “crucificar” a sus huéspedes símil trampa mortal. El realizador y guionista habla con conocimiento de causa porque fue el editor de GQ, una famosa revista neoyorquina del segmento masculino, y se nota su gracioso odio contra la oligarquía elitista de los mass media porque ellos ayudan a construir, de manera activa y también indirecta, a figuras dementes como nuestro ídolo pop.

 

La paradójica propuesta aglutina la premisa de Eran Diez Indiecitos (Ten Little Niggers, 1939), de Agatha Christie, la vigilancia con cámaras de Sliver (1993), de Phillip Noyce, y todo el cine reciente de sectas o grupetes bizarros, desde El Menú (The Menu, 2022), de Mark Mylod, Midsommar (2019), de Ari Aster, y ¡Huye! (Get Out, 2017), de Jordan Peele, hasta El Sacramento (The Sacrament, 2013), de Ti West, Martha Marcy May Marlene (2011), de Sean Durkin, y El Sonido de mi Voz (Sound of My Voice, 2011), odisea de Zal Batmanglij, amén de un desenlace con posible suicidio masivo que remite a la Masacre de Jonestown de 1978, cuando el mandamás del Templo de los Pueblos de los Discípulos de Cristo, Jim Jones, ordenó el envenenamiento con cianuro de sus fieles en Guyana. Como si se tratase de una cruza entre Parpadea Dos Veces (Blink Twice, 2024), de Zoë Kravitz, y El Ídolo (The Idol, 2023), la serie de Sam Levinson, Reza Fahim y Abel Tesfaye alias The Weeknd para HBO, Opus nos regala un culto cuyo credo resulta demasiado difuso como para despertar interés y un Moretti asimismo impreciso ya que en su persona encontramos rastros de David Bowie, Prince, Morrissey, Elton John, Freddie Mercury y Marc Bolan de T. Rex, entre otros pivotes espirituales. Malkovich está estupendo pero Edebiri, conocida por El Oso (The Bear, 2022-2024), la serie de Christopher Storer para FX on Hulu, deja mucho que desear en esta fantasía de desquite sobre una fauna artística egocéntrica que usa a la prensa parasitaria para infiltrarse en toda la sociedad como la fétida nueva derecha…

 

Opus (Estados Unidos, 2025)

Dirección y Guión: Mark Anthony Green. Elenco: John Malkovich, Ayo Edebiri, Juliette Lewis, Murray Bartlett, Melissa Chambers, Stephanie Suganami, Mark Sivertsen, Amber Midthunder, Tony Hale, Tatanka Means. Producción: Mark Anthony Green, Joshua Bachove, Collin Creighton, Poppy Hanks, Jelani Johnson y Brad Weston. Duración: 104 minutos.

Puntaje: 4