Del 3 al 23 de octubre de 2019 se llevará a cabo por segunda vez consecutiva el Tour de Cine Francés en Argentina en los complejos Village Cines. La muestra estará compuesta por siete películas de la prolífica cinematografía francesa. Del 3 al 16 de octubre el Tour se presentará en Village Cines de Recoleta y Caballito, del 10 al 16 de octubre los films se exhibirán en los complejos de Village Cines Pilar, Village Cines Avellaneda y Village Cines Rosario, y del 17 al 23 de octubre en Village Cines Mendoza y Village Cines Neuquén.
El Tour fue fundado por Nueva Era Films y Cinépolis y acompañado por la Embajada de Francia en México y la Federación de Alianzas Francesas de la capital de México con el propósito de promover el cine y la cultura gala en territorio azteca, función que rápidamente se trasladó a otras ciudades de Latinoamérica.
El Tour es un ejemplo de la diversidad de la cinematografía francesa, su multiplicidad de temáticas y la importancia del séptimo arte en la cultura europea. En esta oportunidad se exhibirán Amanda (2018), de Mikhaël Hers, Blanca como la Nieve (Blanche comme Neige, 2019), de Anne Fontaine, Cyrano Mon Amour (Edmond, 2019), de Alexis Michalik, El Misterio del Sr. Pick (Le Mystère Henri Pick, 2019), de Rémi Bezançon, En Buenas Manos (Pupille, 2018), de Jeanne Herry, Mi Niña (Mon Bébé, 2019), de Lisa Azuelos, y Un Amor a Segunda Vista (Mon Inconnue, 2019), de Hugo Gélin.
Amanda (2018), de Mikhaël Hers:
El último film del realizador francés Mikhaël Hers, Amanda (2018), es una obra tan cálida como desgarradora sobre los lazos familiares y las consecuencias del terrorismo en París. La película narra la vida de dos hermanos, David (Vicent Lacoste) y Sandrine Sorel (Ophélia Kolb), que disfrutan de una existencia tranquila de clase media. David es un joven encargado de un complejo de departamentos en alquiler y también trabaja para el ayuntamiento podando árboles, y Sandrine es una profesora de inglés unos años mayor que él que cría sola a su adorable hija de siete años, Amanda (Isaure Multrier). Sandrine le regala a David entradas para el torneo de tenis de Wimbledon, deporte del que él fue jugador y hoy es fanático, una excusa para que los tres visiten a su madre, Alison (Greta Scacchi), que los abandonó cuando eran niños para rehacer su vida en Inglaterra y a la que David no conoce. Mientras divide su tiempo entre sus trabajos, sus estudios y su familia, David inicia una relación amorosa con una bella inquilina, Léna (Stacey Martin), y todo parece un gran idilio en un lugar dichoso y perfecto, la París de los sueños, sin embargo la apacible cotidianeidad de la ciudad es trastocada por un comando terrorista que asesina a mansalva y con crueldad a las personas que descansan en un parque, a su vez una reconstrucción del salvaje atentado terrorista múltiple ocurrido en París en noviembre de 2015. La muerte de Sandrine genera una tristeza desoladora en David y Amanda, y el joven y su tía Maud (Marianne Basler) deberán decidir con quién se quedará la niña. David decide finalmente ir a Londres, encontrarse con su madre y luchar por el amor de Léna, herida durante el atentado y aún en shock por las secuelas psicológicas. Amanda es un film que cambia completamente de humor de un momento a otro. De la alegría se pasa a la desazón, de la París turística a la ciudad sitiada por el ejército, del sueño idílico a la pesadilla. El guión de Hers junto a Maud Ameline crea personajes que sin rencor intentan salir adelante después de perder a un ser querido, siempre en pleno proceso de comprender que la persona que tenían al lado ya no volverá jamás. Las actuaciones de todo el elenco son excelentes, destacándose la encantadora interpretación de Isaure Multrier como Amanda, una alegre y divertida niña que debe enfrentar la repentina pérdida de su madre y los cambios que ello conlleva. La fotografía de Sébastien Buchmann sigue a los protagonistas por París en sus recorridos a pie y en bicicleta en un film que destaca la belleza de Francia, tanto de su capital como de sus ciudades campestres menos bulliciosas y los bosques que las rodean. La música de Anton Sanko acompaña a los personajes en sus tribulaciones y la banda de sonido incluye un gran tema de Jarvis Cocker, Elvis Has Left the Building, canción que resume la filosofía de la obra y le aporta una lectura en clave metonímica a su final. Mikhaël Hers genera un film muy emotivo sobre el valor de la amistad y de los lazos familiares, a la vez que defiende la tolerancia y propone un remedio para las heridas de un país conmocionado por un ataque terrorista cargado de odio que generó pánico en una de las ciudades más bellas del mundo.

Un Amor a Segunda Vista (Mon Inconnue, 2019), de Hugo Gélin:
Raphaël (François Civil), un escritor, y Olivia (Joséphine Japy), una pianista, son una joven pareja que se conoce azarosamente en la adolescencia en un banco del colegio secundario al que asisten en un episodio de pérdida de conocimiento de ambos, y a posteriori construyen una relación de amor durante diez años que se va desgastando debido a la soberbia del joven, quien se convierte en un verdadero imbécil insoportable como consecuencia de la adulación pública debido al éxito desmesurado de su primera novela, un relato distópico para niños y adolescentes, género de moda entre la franja etaria a la que apela. Tras una pelea por la actitud displicente y distante de Raphaël para con su esposa, el joven despierta a la mañana siguiente en una realidad paralela en la que Olivia no lo ha conocido y ha desarrollado una brillante carrera como pianista y él se ha convertido en un profesor de literatura en una escuela primaria y jugador de ping pong amateur junto a su mejor amigo de toda la vida, Félix (Benjamin Lavernhe). Tras una serie de malentendidos ante la extraña situación, Raphaël pretende reconquistar a Olivia en base a un engaño para intentar que el mundo regrese a la normalidad vía una teoría de planos paralelos que se cruzan, pero Olivia ya está comprometida con su representante, Marc (Amaury de Crayencour). El tercer largometraje de Hugo Gélin es una comedia dramática típica del enclave galo centrada en una joven pareja que debe enfrentar sus problemas maritales, en esta oportunidad a partir de la reiniciación de la misma. El film en su dinámica remite directamente a When Harry Met Sally (1989), de Rob Reiner, agregándole la idiosincrasia francesa y su apego a la cultura y el arte. El guión de Hugo Gélin e Igor Gotesman, con la colaboración de Laetitia Colombani y David Foenkinos, funciona gracias a la química de la pareja protagónica, dado que la relación entre ellos es en todo momento el núcleo del relato. Un Amor a Segunda Vista (Mon Inconnue, 2019) genera escenas románticas y cómicas eficaces pero no desarrolla demasiado la relación de los protagonistas con la novela del joven escritor, que de hecho parece muy mala y anodina, aun peor que los exponentes del género juvenil a los que emula. La narración traza un paralelismo con las ucronías de la ciencia ficción y del libro en particular, no obstante la asociación es más una excusa que una cuestión trabajada y desarrollada seriamente a nivel narrativo. Hugo Gélin crea un film ideal para disfrutar en pareja pero sin demasiado trasfondo en una propuesta en la que no hay nada más allá del amor, la amistad y la risa cómplice de un público amable.

Cyrano Mon Amour (Edmond, 2018), de Alexis Michalik:
Alexis Michalik recrea en Cyrano Mon Amour (Edmond, 2018) la gestación de la obra teatral más representada de la historia de Francia, Cyrano de Bergerac (1897), opus sobre el amor, la belleza interior y la gallardía perdida. El film en cuestión narra las penurias del joven poeta y dramaturgo francés Edmond Rostand, un autor demasiado romántico para su época que escribe en verso a fines del Siglo XIX, un período artístico signado por la prosa naturalista. Acosado por las deudas y los fracasos de sus obras en verso, Rostand (Thomas Solivérès) se sumerge en la desesperación aunque su fama como autor romántico le otorga el beneplácito de la venerada actriz Sarah Bernhardt (Clémentine Célarié), que le consigue una entrevista con el actor Benoît-Constant Coquelin (Olivier Gourmet), quien a su vez le solicita un papel a su medida. Rostand no encuentra la inspiración para escribir una nueva obra pero todo cambia cuando ayuda a su amigo y actor Léo Volny (Tom Leeb) a conquistar el corazón de Jeanne (Lucie Boujenah), una joven vestuarista. Los versos que compone para la muchacha se convierten en el punto de partida para la obra que Coquelin le solicita a Rostand y que cambiará para siempre la historia del teatro francés. Edmond comienza un intercambio epistolar romántico con Jeanne a espaldas de su esposa y de su amigo y la situación se convierte en un enredo romántico y artístico que Rostand utiliza para evocar el espíritu de la obra y de su romántico personaje. Cyrano Mon Amour es una comedia dramática basada en hechos verídicos en la que la historia real se transforma en una serie de divertidos enredos que se mezclan con la emotividad de un cálido relato en la París bohemia de las contradicciones urbanas y culturales de fines del Siglo XIX. La película se destaca por su excelente recreación de época y por su vestuario. Las actuaciones son muy buenas y respetan el tono que Alexis Michalik le imprime a una odisea que reconstruye muy bien el carácter de los personajes. Cyrano Mon Amour logra narrar los problemas que Rostand y compañía tuvieron para montar Cyrano de Bergerac, cuestión que aplica como paralelismo y mímesis de todas las obras de arte creadas bajo circunstancias apremiantes y entornos hostiles en los que la creatividad y el ingenio se imponen a los inconvenientes que por momentos parecen tirar abajo todos los esfuerzos. La concepción de Cyrano de Bergerac es una oda a la fortaleza del arte ante las mezquindades políticas, las penurias financieras y los conflictos internos que se conjuran contra los productos culturales con sus lógicas egoístas y toda esa avaricia carente de visión.
