Historia de un Matrimonio (Marriage Story)

La durabilidad del amor

Por Ernesto Gerez

Historia de un Matrimonio (Marriage Story, 2019) empieza con una farsa en lugar del drama de separación que dura casi toda la película. Noah Baumbach arranca con una secuencia melosa teñida por unos violines horribles en donde nos presenta a la pareja protagónica, Nicole y Charlie (Scarlett Johanson y uno de sus actores fetiche, Adam Driver), contando con voces en off todo lo bueno que tienen casi en clave feel-good movie o comedia romántica edulcorada. De golpe se rompe el espejismo y pasamos a una oficina fría libre de música y nos enteramos que lo que veíamos era una recreación de unas cartas que la pareja había escrito como parte de un método cuasi psicoanalítico para un mediador de su divorcio. Ese rápido final infeliz es en realidad un principio que parece conectarse superficialmente con Kramer vs. Kramer (1979) por la conformación de la familia que se desintegra (una pareja con un hijo chico varón), pero que tiene una conexión mayor -que además es el link que le interesa a Baumbach- con Escenas de la Vida Conyugal (Scener ur ett äktenskap, 1973) de Ingmar Bergman, obra que también arranca con una farsa, recordemos que Marianne y Johan (Liv Ullman y Erlan Josephson) están dando una entrevista y posando, fingiendo, para una cámara. También hay algunas referencias directas y ciertas decisiones formales que Baumbach utiliza para emparentarlas, sobre todo la utilización de algunos zooms y algunos planos cerrados, además de la pelea más importante de la película entre Nicole y Charlie que recuerda a aquella entre Marianne y Johan cuando están por firmar su divorcio. Sin embargo, Historia de un Matrimonio nunca alcanza la intimidad que alcanza la de Bergman; por un lado porque no hay ningún diálogo en el que se sienta el peso de la observación del sueco (de la que se desprende tanto su oscuridad como su humor), y por otro lado porque Baumbach nunca asfixia con sus planos, además de que no sólo sigue a la pareja protagónica sino que involucra más locaciones y más personajes.

 

Historia de un Matrimonio es, como sus decisiones estéticas, mayormente liviana, esperable, fría en su calidez y calculada en su humor. Baumbach parece por momentos un Woody Allen sin la vitalidad del exceso de neurosis, y tal vez por eso su Nueva York parezca más limpia y aburrida. De todos modos, la historia no se centra en Nueva York (su ciudad fetiche y una de sus obsesiones que se repiten, tal como los conflictos de pareja o los problemas de la adultez) sino en California. Nicole es una actriz que consigue trabajo en Los Ángeles y Charlie es un director de teatro que consigue un espacio en Broadway. La trama parece conectarse con la vida de Baumbach, recordemos que hace unos años se separó de la actriz Jennifer Jason Leigh y que suele utilizar en sus películas situaciones autobiográficas. También como en Escenas de la Vida Conyugal, hay una idea de mostrar la durabilidad del amor independientemente de la duración de la pareja, su ligadura con el odio, y la no necesaria relación con el sexo. Baumbach se permite ciertos momentos lúdicos, algunos interesantes como la participación de Ray Liotta como un abogado agresivo, y algunos más ñoños como cuando juega a hacer un musical. Baumbach no es Bergman y se nota, pero de todos modos supera acá a algunas de sus producciones más festejadas como Frances Ha (2012).

 

Historia de un Matrimonio (Marriage Story, Estados Unidos/ Reino Unido, 2019)

Dirección y Guión: Noah Baumbach. Elenco: Adam Driver, Scarlett Johansson, Mickey Sumner, Azhy Robertson, Wallace Shawn, Laura Dern, Ray Liotta, Kyle Bornheimer, Alan Alda, Matthew Shear. Producción: Noah Baumbach y David Heyman. Duración: 137 minutos.

Puntaje: 6