The Perfection

La educación del abuso

Por Emiliano Fernández

Dentro de lo que suele ser el triste catálogo de Netflix, ese que vive saturado de contenido basura bajo una apariencia de variedad que en realidad oculta la misma homogeneidad empobrecedora de gran parte del arte de nuestros días, la verdad es que The Perfection (2018) es una de las adiciones más refrescantes y bienvenidas de los últimos tiempos: la película es una cruza en clave de terror psicológico entre Las Hermanas de la Magdalena (The Magdalene Sisters, 2002), El Cisne Negro (Black Swan, 2010) y Whiplash (2014), un cóctel que pone el acento en la relación entre dos jóvenes chelistas que en realidad son veteranas en lo suyo porque comenzaron a practicar desde muy niñas, cuando estuvieron de pupilas en la Academia Bachoff de Boston, la institución musical privada más importante del rubro y suerte de núcleo tácito de la vida de ambas en tanto disparador de su vocación.

 

Charlotte Willmore (Allison Williams) viene de enterrar a su madre luego de una década de cuidarla por una enfermedad que la llevó a abandonar la música, por lo que ahora pretende retomar el contacto con las dos autoridades de Bachoff, Anton (Steven Weber) y su esposa Paloma (Alaina Huffman), con vistas a testear el ambiente y acompañarlos a Shanghái​ en su visita en pos de seleccionar a una nueva estudiante. Allí conoce a la protegida estrella de Anton, una Elizabeth Wells alias Lizzie (Logan Browning) que ocupó el lugar vacante de “alumna modelo” de Charlotte y se hizo famosa en el trajín. Las dos chicas se llevan bien y comienzan una relación lésbica muy intensa que deriva en que Lizzie invite a la otra mujer a sumarse en sus cortas vacaciones por la China rural, no obstante el asunto termina muy mal cuando en el viaje Lizzie se enferma, alucina y se corta de improviso su mano derecha.

 

El film fue dirigido por el hoy más que experimentado Richard Shepard, un norteamericano con una carrera bastante errática que se hizo conocido allá en la década del 90 con The Linguini Incident (1991), aquella comedia bizarra con David Bowie y Rosanna Arquette, para a posteriori sumergirse en terreno más o menos pantanoso con películas como Asfixia (Oxygen, 1999), The Matador (2005), Corresponsales en Peligro (The Hunting Party, 2007) y Dom Hemingway (2013), además de muchos trabajos televisivos irrelevantes. Aquí el señor sinceramente sorprende para bien con una obra -que incluso supo escribir junto a Nicole Snyder y Eric C. Charmelo- orientada a reformularse de manera concienzuda mediante vueltas de tuerca que se sienten naturales y administradas desde una astucia que permite que el relato gire sobre su eje y ofrezca una nueva faceta hasta ese momento no explorada: si consideramos los tres actos de manera individual, el primero es digno de una película del body horror de los 80, el segundo funciona como un thriller de venganza de lo más doloroso y finalmente el tercero nos depara un drama de “tortura negada” símil alegato feminista o más bien en contra de los abusos en cualquier instancia en la que un poder central se planta en sus privilegios y construye una moral o una rutina para autojustificar las barrabasadas cometidas a diario, ahora con el insólito agregado de una fémina cómplice.

 

No conviene adelantar demasiado de la realización porque su peso recae -precisamente- en la asignación de distintos culpables según el desarrollo narrativo y esa serie de flashbacks que resignifican lo visto a través de flamantes perspectivas, así que sólo diremos que la película merece ser celebrada debido a que nos devuelve la algarabía truculenta polirubro de otros tiempos más heterogéneos y valientes que el presente, en esta oportunidad hasta ofreciéndonos la interesante idea de recuperar la tan en boga temática del atropello sexual aunque también trastocándola al llevarla al terreno de las prácticas institucionalizadas en vez de sólo limitarla a un contacto entre individuos aislados que obedece a una cultura injusta difusa de la índole que sea, típica abstracción burguesa que se pierde en el mar de las imprecisiones y las sospechas de mentiras entrecruzadas. Al concretizar los abusos, ahora bajo la figura del estupro, y enmarcarlos en un espacio comunal que debería estar orientado al enriquecimiento cultural/ educativo/ artístico/ espiritual, la muy entretenida The Perfection se sale del simple esquema de los arcanos espantosos que se ocultan en una academia -vía la relación entre sus miembros y el marco reglamentario en general- y del mismo detallismo fanático al que apunta el título, eterna excusa para la exigencia cíclica de “sacrificios” demenciales que pretenden quedarse en una impunidad autoerigida sin fin…

 

The Perfection (Estados Unidos, 2018)

Dirección: Richard Shepard. Guión: Richard Shepard, Nicole Snyder y Eric C. Charmelo. Elenco: Allison Williams, Logan Browning, Steven Weber, Alaina Huffman, Molly Grace, Milah Thompson, Mark Kandborg, Graeme Duffy, Eileen Tian, Glynis Davies. Producción: Richard Shepard, Stacey Reiss y Bill Block. Duración: 90 minutos.

Puntaje: 7