El director argentino Cristian Bernard pasó de dos películas mediocres del indie de inicios del nuevo milenio, 76-89-03 (2000) y Regresados (2007), ambas codirigidas con Flavio Nardini, a dos verdaderos bodrios del mainstream reciente, hablamos de Ecos de un Crimen (2022), thriller protagonizado por Diego Peretti, Julieta Cardinali y Carla Quevedo, y Bajo tus Pies (2025), flamante despropósito enrolado en el terror psicológico -o algo así- que paradójicamente llega en simultáneo con un intento de revalorizar aquella ópera prima de Bernard, retrato entre celebratorio y satírico de la vomitiva clase media porteña, mediante un documental que terminó siendo un poco más interesante que el film de base, 76-89-23 (2026), de Federico Benoit. El eje es la familia de Isabel Castro (Maribel Verdú), psicóloga y madre de dos hijos pequeños, Lucía (Sofía Otero) y Ezequiel (Ibai Atanes), que se vengó de su esposo llevándose a los nenes luego de descubrir que la engañaba con una mujer más joven, por ello cada vez que la encuentra vuelve a privar al varón de sus hijos y así termina en un edificio neobarroco de un siglo de antigüedad en Bilbao con un alquiler módico. En el piso inferior viven tres hermanas de avanzada edad que gritan por las noches y no dejan dormir a Castro, incluso manteniendo conversaciones con una Lucía que adora echarle la culpa a su hermano de mentiras de su propia cosecha y abrir la puerta cuando se le prohíbe.
Entre un portero misterioso, Elías (Zorion Eguileor), y el apoderado de las ancianas que quiere detener una reunión de vecinos por ruidos molestos, Ira (Urko Olazabal), a lo largo del metraje poco y nada sucede hasta que en el último acto a la niña se le ocurre asesinar lo que cree que es una única vecina insoportable, para lo cual insta a Ezequiel a que la asfixie con una almohada mientras la progenitora de ambos recibe una advertencia tardía por parte del reglamentario agente del saber, Ana (Sandra Ferrús), vagabunda que le comunica que los vejestorios son tres brujas que intercambian propiedades por vástagos ya que necesitan de la “esencia de los niños” para vivir eternamente cual acepción solemne del elixir de La Muerte le Sienta Bien (Death Becomes Her, 1992), de Robert Zemeckis El realizador, como Sebastián Borensztein, Ariel Winograd y Martín Hodara, entre otros, se ha transformado en un asalariado sin dignidad al servicio de la industria cultural más insulsa, aquí ofreciendo un nuevo ejemplo del paupérrimo, uniforme y muy trasnochado cine de terror de España y América Latina, todavía “jugando” con los fantasmas, las sectas y las posesiones como en los años 60 y 70, tópico que la fauna de productores, guionistas y directores aparentemente relaciona con presupuestos bajos, lo que suele ser así aunque dejando en el olvido que hace falta talento o astucia para administrar el minimalismo de la puesta en escena del suspenso.
La odisea retoma muchísimo de la Trilogía de los Departamentos de Roman Polanski, las exquisitas Repulsión (1965), El Bebé de Rosemary (Rosemary’s Baby, 1968) y El Inquilino (Le Locataire, 1976), más toques de productos españoles derivados como La Comunidad (2000), de Álex de la Iglesia, y Mientras Duermes (2011), de Jaume Balagueró. El edificio resulta homologable a una versión cutre del Dakota de El Bebé de Rosemary, las hermanas siniestras se parecen mucho a las Tres Brujas de Macbeth (1623), de William Shakespeare, la insólita escena del bar y el baile elegante de época remite a El Resplandor (The Shining, 1980), opus de Stanley Kubrick, la siempre disfrutable Verdú sinceramente no puede hacer mucho con Isabel, relectura de cualquier personaje en el horror de Belén Rueda, la gran scream queen local, y la propuesta ventila referencias varias -y sin sustento- a Un Día de Furia (Falling Down, 1993), de Joel Schumacher, y Space Oddity (1969), el himno del folk psicodélico y el space rock de David Bowie, sin olvidarnos de las alusiones a Beowulf y Hansel y Gretel, en materia de los relatos ilustrados que lee Lucía, y la burla al payaso de Javier Milei por aquello que buscan las hermanas diabólicas en calidad de víctimas, “gente de bien”, de hecho uno de los latiguillos discursivos del psicópata de mierda que gobierna Argentina gracias a todos los analfabetos políticos, culturales e históricos que lo votaron.
Hoy la estructura se caracteriza por su poco desarrollo dramático, diversas viñetas aisladas y una edición torpe o poco inspirada en pos de un intento anodino y en ocasiones soporífero de claustrofobia, ya que casi nunca abandonamos las entrañas del edificio en cuestión para conocer las calles de Bilbao, además las actuaciones infantiles resultan flojas, el trabajo en maquillaje sobre las hechiceras deja bastante que desear y por cierto la mezcla de sonido es impresentable, como suele ser habitual en el streaming y en cierto cine televisivo del nuevo milenio, debido a la música incidental tapando los diálogos. Quizás lo mejor del lote pase primero por el retrato honesto de Isabel, una burguesa misándrica vengativa, y Lucía, una mocosa también inmunda que utiliza a su hermano para sus mentiras y ganas de matar, y segundo por el carisma de Eguileor, aquel Trimagasi de El Hoyo (2019) y la decepcionante El Hoyo 2 (2024), ambas de Galder Gaztelu-Urrutia, aquí componiendo a un portero que está desaprovechado a pura idiotez creativa y que podría haber tenido un rol mucho más importante. Estamos frente a un film intermitentemente impersonal, vacuo, inconducente, tedioso y demasiado redundante en su morosidad narrativa y conceptual, en las postrimerías del relato pretendiendo reflexionar, por supuesto de manera elemental/ apresurada, sobre la baja de natalidad, el egoísmo, la cosificación de la vida, el desprecio generalizado a los niños, las “sorpresas” detrás de las gangas y la obsesión con la longevidad del Siglo XXI, todo encarado desde un esquema narrativo raquítico que incluye la ridícula idea de Lucía de matar a alguna de las viejas tenebrosas del piso inferior para solucionarle mágicamente los problemas a mami, en sí una excusa muy burda para finalmente ingresar en el departamento donde residen nuestras brujas. Como si todo lo anterior fuese poco, el final abierto exuda vergüenza ajena bajo el objetivo de rodar una secuela, cosa que esperemos nunca ocurra…
Bajo tus Pies (Argentina/ España, 2025)
Dirección: Cristian Bernard. Guión: Cristian Bernard, Ana Villar, Hernán Ariel Moyano y Santiago Larre. Elenco: Maribel Verdú, Zorion Eguileor, Sofía Otero, Ibai Atanes, Urko Olazabal, Sandra Ferrús, Ione Irazabal, Iskandar Hamawy Lopategi, Miriam del Prado, Garbiñe Insausti. Producción: Carlos Juárez y Guido Rud. Duración: 94 minutos.