México 86

La especulación capitalista en el fútbol

Por Emiliano Fernández

A pesar del generoso volumen de películas sobre el fútbol, indudablemente el deporte más popular a lo largo y ancho del planeta, muy pocas son realmente buenas, algo que tiene que ver con la poca predisposición del séptimo arte en general hacia los relatos corales dignos sobre juegos con equipos numerosos, y por cierto casi ninguna se animó a tratar el “elefante en la habitación” en lo que respecta a la máxima autoridad global de la disciplina que nos ocupa, la Federación Internacional de Fútbol Asociación o FIFA, hablamos por supuesto de la enorme corrupción alrededor de los derechos de transmisión y comercialización de los diferentes torneos regionales y sobre todo la copa del mundo, lo que derivó en el famoso FIFA Gate de 2015 luego de una pesquisa del Departamento de Justicia de Estados Unidos que sacó a ventilar la costumbre de los máximos dirigentes del fútbol internacional de recibir sobornos de empresas televisivas y de videocable que luego eran incorporados al marco legal mediante diversas operaciones de lavado de dinero, práctica estándar durante las presidencias en la FIFA de João Havelange (1974-1998) y su sucesor y otrora segundo al mando Joseph Blatter (1998-2015), quienes a su vez se la pasaban desparramando dinero entre los representantes de las diferentes federaciones nacionales de fútbol con el objetivo de ser reelectos indefinidamente, período tras período. Entre las realizaciones interesantes sobre fútbol se puede nombrar un espectro muy amplio que va desde Escape a la Victoria (Victory, 1981), de John Huston, y La Firma (The Firm, 1989), maravilla de Alan Clarke protagonizada por Gary Oldman, hasta las recientes Gol Gana (Next Goal Wins, 2023), del neozelandés Taika Waititi, y El Partido (2026), genial trabajo documental de los argentinos Juan Cabral y Santiago Franco sobre el legendario encuentro del 22 de junio de 1986 en el Estadio Azteca entre Argentina e Inglaterra, excusa para los dos goles más famosos de la historia de la disciplina, La Mano de Dios y El Gol del Siglo, ambos en el segundo tiempo.

 

Como decíamos anteriormente, muy pocos proyectos audiovisuales analizaron en serio el costado menos luminoso del fútbol y las consecuencias del cambio de paradigma de fondo desde el Siglo XX, dominado por esa picardía de la educación deportiva de los potreros o canchas precarias simbolizada en Diego Maradona, hasta nuestro nuevo milenio, período controlado por la formación comercial y uniformizadora de los clubs multimillonarios de Europa modelo Lionel Messi, un planteo que además implica la adopción por parte de la dirigencia futbolera de un esquema de negocios propio del deporte masivo estadounidense sustentado en la publicidad, la imagen pública, el marketing, el merchandising y los fondos buitres o la especulación financiera en términos macros, todos ingredientes que pasan a complementar/ expandir los chanchullos relacionados con los derechos de televisación de antaño (el hampa minorista abarca la comida, la bebida, las drogas y las entradas). Entre los proyectos que apostaron a tocar alguno de estos temas están Pelotero del Mundo (2022), buen documental de los argentinos Ariel Borenstein y Damián Finvarb sobre la mafia de la exportación de jugadores sudamericanos a Europa, El Presidente (2020-2022), serie del también argentino Armando Bo para Amazon Prime Video acerca del escándalo de la FIFA de 2015, y México 86 (2026), realización del azteca Gabriel Ripstein sobre los entretelones esperpénticos de la organización de la copa del mundo que coronó a Maradona como mito del balompié, en conjunto un remedio contra Pasiones Unidas (United Passions, 2014), la vergonzosa apología de la FIFA rodada por el francés Frédéric Auburtin. La flamante gesta de Ripstein, hijo del querido Arturo Ripstein, no llega al nivel de calidad de los otros dos opus citados aunque entrega un retrato farsesco valioso de la improvisación, el despotismo, las coimas y ese tráfico de influencias en el fútbol de las postrimerías del Siglo XX, cuyos engranajes se repiten de manera más “sutil” en la FIFA de hoy en día de Gianni Infantino.

 

México 86 está distribuida por Netflix y se basa en El 86: El Año en que México Cambió al Mundo (2023), libro del periodista deportivo Francisco Javier González Chávez del que Ripstein y su coguionista, Daniel Krauze, retoman las andanzas de un Rafael del Castillo Ruiz, presidente de la Federación Mexicana de Fútbol Asociación o FEMEXFUT entre 1980 y 1988, que en pantalla se llama Martín de la Torre y es interpretado por Diego Luna. Siempre condimentado por una dimensión privada/ romántica que incluye una esposa a la que no ama, Beatriz (Diana Sedano), y una amante y vecina a la que estima, Susana (Karla Souza), el eje del relato pasa por el derrotero profesional de De la Torre y cómo le quita el puesto a su jefe en la FEMEXFUT, Gustavo Álvarez (Enrique Arreola), criticándolo en un reportaje de TV con José Ramón Fernández (Juan Pablo Fernández, vástago del anterior). La osadía le sirve para alzarse con la presidencia de la entidad cuando surge la posibilidad de que México organice la próxima copa del mundo luego del anuncio del presidente de Colombia, Belisario Betancur, acerca de la renuncia de su país como sede del evento en 1986. Su jefazo, Emilio Azcárraga Milmo (Daniel Giménez Cacho), un oligarca dueño del Grupo Televisa, el Estadio Azteca y el Club América que también controla la FEMEXFUT, lo envía a Suiza en 1983 con Guillermo Cañedo de la Bárcena (Álvaro Guerrero), cabecilla del Club América y vicepresidente de la FIFA, y en la votación para elegir la sede cambian el orden de los asientos, sobornan a varios representantes nacionales y eventualmente le ganan a la igualmente sucia comitiva estadounidense de Jackie Ross (Genevieve Fleming) y el genocida Henry Kissinger (Frank Crudele), esquema que se repetirá cuando acontece el terremoto de 1985 en México y la FIFA manda a un veedor para determinar si el país aún está en condiciones de hacerse cargo de semejante torneo, el alemán Hermann Neuberger (Roberto Martínez), un paparulo que es engañado y a posteriori sobornado como los demás.

 

La propuesta resulta muy despareja pero en última instancia satisfactoria porque están bien aprovechados los momentos más hilarantes o estrafalarios de las “negociaciones” encaradas por nuestro lobista con delirios de grandeza, cuando De la Torre interviene en Suiza para garantizarle a México el mundial, cuando emborracha al germano en el estadio Neza 86 y lo hace patear unos penales -entre mariachis y danzas folklóricas- y cuando en el partido de cuartos de final con Alemania en Monterrey, ya en momento de penales por un empate 0-0, ingresa al campo de juego para influir primero en Hugo Sánchez (Memo Villegas), figura local acalambrada, y después en el resto del equipo al servicio del director técnico serbio, Bora Milutinović (Davor Tomic), en esencia para levantar la moral y sumar más candidatos para una tarea que desembocaría en la derrota azteca. Al igual que en tantísimos productos intercambiables de Netflix, la obra por un lado le dedica demasiado tiempo a una intimidad caricaturesca que se siente fuera de lugar, la relación con la amante putona que no acepta su mitomanía, y por el otro lado también tiende a banalizar el vínculo entre el protagonista y Azcárraga, un tanto burdo o apresurado como el interesante “escándalo de los cachirules” de 1988, la falsificación de actas de nacimiento de múltiples jugadores para el mundial sub-20 de 1989 en Arabia Saudita, algo muy común en la época. Ripstein, conocido por su rol de productor en un par de films de su padre, El Coronel no Tiene quien le Escriba (1999) y La Perdición de los Hombres (2000), y por un par de colaboraciones con el actor Tim Roth, Chronic (2015), odisea de Michel Franco que produjo, y 600 Millas (2015), ópera prima como director y la lejana película previa de Gabriel, consigue un muy buen desempeño de Luna, Guerrero y Giménez Cacho, los intérpretes más experimentados, y sabe reírse de la especulación capitalista en el fútbol, no obstante descuida el paradójico rol de Castillo Ruiz como principal artífice de la modernización y profesionalización del deporte en México…

 

México 86 (México/ Francia, 2026)

Dirección: Gabriel Ripstein. Guión: Gabriel Ripstein y Daniel Krauze. Elenco: Diego Luna, Daniel Giménez Cacho, Álvaro Guerrero, Karla Souza, Roberto Martínez, Diana Sedano, Frank Crudele, Genevieve Fleming, Memo Villegas, Davor Tomic. Producción: Sidonie Dumas, Nicolás Atlan, Jonathan Bouzali, Christian Gabela y Joceline Hernández. Duración: 98 minutos.

Puntaje: 6