En las Rocas (On the Rocks)

La exquisita banalidad de lo cotidiano

Por Martín Chiavarino

En su última obra, En las Rocas (On the Rocks, 2020), la realizadora Sofia Coppola indaga nuevamente en las patologías surgidas de los condicionamientos físicos y emocionales de la vida, situaciones que agravan la soledad, sensación predominante del habitar en la cultura urbana, representación de un malestar que tiene en la dicotomía entre pose y personalidad su expresión más cabal.

 

Laura (Rashida Jones) es una joven escritora bloqueada, cuya novela ya vendida anticipadamente a una editorial no avanza debido a las preocupaciones de la vida cotidiana. Con dos hijas pequeñas y un marido que viaja constantemente por negocios, a Laura comienza a pesarle la rutina y a sospechar que su marido la engaña con una compañera de trabajo, intuición reforzada por las ideas retrógradas masculinas del padre de la mujer, Felix (Bill Murray), un histriónico y extrovertido comerciante de arte mujeriego, y hasta misógino en algunos de sus comentarios, que la alienta a investigar las actividades del marido para descubrir la verdad.

 

Sofia Coppola crea aquí una historia sobre las relaciones de pareja y las relaciones entre padre e hija desde distintos registros que recorre la comedia dramática y la comedia de enredos para culminar con el drama familiar. Como en todos sus films, Coppola trabaja sobre las cuestiones que la obsesionan y la impulsan a reflexionar y escribir. Bill Murray interpreta a un padre playboy que se ufana de su presencia en la vida de su hija y de la relación de confianza y complicidad que ha construido con ella, pero Felix es además un personaje que es incapaz de apuntalar relaciones duraderas de pareja y que a pesar de su encanto disfruta de escandalizar a su hija con sus teorías sobre la relación de índole puramente sexual entre el hombre y la mujer, teoría machista pasada de moda que ni el protagonista cree, típica respuesta masculina de rechazo generacional a los paulatinos cambios en las relaciones entre el hombre y la mujer. Rashida Jones compone por su parte a una hija que le reclama a su padre el abandono de su madre pero que aprecia su divertida compañía ante la ausencia de su marido, siempre enfocado en su trabajo. Jenny Slate interpreta a una amiga del colegio de la hija de Laura que nunca deja de hablar de sus amantes y Marlon Wayans a Dean, el marido concentrado en su galería de arte del que Laura y Felix sospechan.

 

El film se apoya completamente en el carisma de Bill Murray como si la película hubiera sido escrita especialmente para él, convirtiendo a Rashida Jones y al resto del elenco en simples actores de reparto que buscan seguirle el ritmo al “torbellino Murray”, pero Jones realiza una excelente labor como una hija que disfruta del reencuentro con su padre a la vez que enfrenta la crisis familiar y de creatividad. La combinación de géneros y la transición entre ellos tiene una buena resolución producto de la facilidad de Murray y Jones para moverse a lo largo y ancho de la comedia y el drama.

 

En las Rocas marca el reencuentro de Murray con Coppola tras el especial navideño para televisión A Very Murray Christmas (2015) y la extraordinaria Perdidos en Tokio (Lost in Translation, 2003), tal vez su mejor película hasta la fecha junto a Las Vírgenes Suicidas (The Virgin Suicides, 1999), la adaptación cinematográfica de la popular novela del escritor estadounidense Jeffrey Eugenides, debut de Coppola como directora y guionista. Al igual que en todas sus películas la directora de la floja remake de El Seductor (The Beguiled, 1971), el film de Don Siegel basado en la novela de Thomas Cullinan, explora la problemática femenina desde una posición centrada en la complejidad de las distintas etapas de la vida y sus desafíos. Así como en María Antonieta (Marie Antoniette, 2006) la historia quedaba en un segundo plano ante los sentimientos y las emociones de la protagonista ante sus vivencias cotidianas, en En las Rocas ocurre algo similar. La situación en la que Laura se coloca a sí misma es un reflejo de una crisis, de una transición a una nueva etapa de su adultez, de su vida marital y de su relación con su padre. Al igual que en Perdidos en Tokio, Coppola aprovecha la atracción que Murray ejerce sobre la cámara para crear en Laura un personaje más anodino, normal, sin ningún tipo de característica excepcional. Es precisamente esta cuestión la que expone la relación entre pose y personalidad. Laura es una persona auténtica en su normalidad mientras que Felix vive en una exagerada pose constante que tanto atrae. Esta relación entre ambos hace que Laura en realidad sea la protagonista bajo un análisis más profundo, mientras que Felix acompaña desde su rol de padre que busca compañía. Coppola ejerce así un contraste entre la personalidad conflictiva y avasallante de un padre, que parece conocer a todo el mundo y estar listo para cualquier situación, y una hija cuya vida personal y laboral se encuentra en una especie de pausa arrastrada por los deberes cotidianos maternos. En las Rocas es también un film sobre la paternidad y la maternidad en distintos momentos de la vida y ante las situaciones que conforman la existencia cotidiana, condicionamiento de la vida por excelencia, transformación que cambia la percepción del pasado, el presente y el futuro y hasta la relación con el trabajo y el entorno

 

Coppola hoy trabaja por primera vez con un personaje principal atribulado por su condición de madre, esposa e hija en la época actual, indagando esta vez en la condición femenina desde un lugar más completo que en sus film anteriores. La moda, que suele ocupar un lugar predominante en la filmografía de la directora de Somewhere (2010), tiene un espacio menos central que en el resto de sus películas pero aun así importante en la estética. Lo mismo ocurre con la fotografía centrada en Nueva York y las playas mexicanas, a cargo nuevamente del director de fotografía francés Philippe Le Sourd, colaborador de Coppola en La Traviata (2017) y El Seductor (The Beguiled, 2017). La fotografía es funcional a la cuidadosa construcción de las escenas por la forma en que Nueva York es retratada como una ciudad distante, llena de personas alienadas, solitaria. En este sentido tanto la alienación como la soledad son dos patologías típicas de la vida urbana contemporánea que Coppola trabaja muy bien en todas sus obras y que aquí se funden con una ciudad que las retroalimenta.

 

La música a cargo de la banda indie francesa Phoenix es parte del clima hipster que Coppola le otorga a su film, un estilo muy marcado para un público que disfruta de la experiencia cinematográfica propuesta, una combinación de música, imagen, diálogos y aventuras modernas sobre la vida cotidiana con guiños a la moda y a los gustos de una clase media alta “con onda”. En las Rocas tiene también algunos encantos del cine de Woody Allen, director del que Coppola toma más de una idea para la construcción de sus personajes, pero el quid del film es su sutileza para el trabajo con los actores, para hacerlos dialogar casualmente para que expresen sus emociones en las contradicciones de sus palabras, en la dicotomía entre personalidad y pose, cuestión realmente central en la cinematografía de una directora que sabe lo que quiere contar y no tiene miedo en retratar la intimidad desde su banalidad más absoluta para exponer todas las contradicciones de la solitaria vida acomodada.

 

En las Rocas (On the Rocks, Estados Unidos, 2020)

Dirección y Guión: Sofia Coppola. Elenco: Bill Murray, Rashida Jones, Marlon Wayans, Jessica Henwick, Jenny Slate, Liyanna Muscat, Alexandra Mary Reimer, Anna Chanel Reimer, Barbara Bain, Juliana Canfield. Producción: Sofia Coppola y Youree Henley. Duración: 96 minutos.

Puntaje: 7