Egypt Station, de Paul McCartney

La fuente de la juventud

Por Maximiliano Curcio

Algunos artistas, frente al ocaso de sus años creativos, se ocupan de redactar una autobiografía a modo de resumen de vida o editar sólo “grandes éxitos” como una suerte de testamento discográfico que traiga a la memoria tiempos mejores. Nada de eso, Paul McCartney se mantiene igual de activo a sus 76 años que en sus mejores momentos musicales y a la par de grandes leyendas como Roger Waters, Robert Plant y Bob Dylan, quienes en el último par de años han editados discos de muy buena factura, regalándonos trascendencia en su etapa de madurez. Macca, de igual manera, nos sorprende gratamente con su 18° disco de estudio en solitario y su 25° disco luego de The Beatles.

 

Tomando la senda dejada por sus anteriores discos de estudio (su última incursión fue New y databa de 2013), McCartney está muy interesado en mantener los estados animados, sin dejar de lado el espacio para la reflexión. Eso sí, sin perder un ápice de frescura a lo largo de un álbum sólido, de largo recorrido (16 temas en casi una hora de música es una cantidad poco habitual para estos tiempos) y con el sello característico del oriundo de Liverpool. Durante gran parte del disco, y secundado por su impecable banda, el intérprete alterna momentos muy logrados dentro de un álbum conceptual en donde la palabra “estación” que menciona su título nos remite a un viaje más que a la quietud de la espera, y no es para menos.

 

El don intacto de Paul para las melodías pegadizas se hace presente mientras Who Cares se une a Come On to Me entre los destacados riffs de guitarra eléctrica, sendos temas poseedores de los grooves más logrados del disco. Destaca también Despite Repeated Warnings, una metáfora entendida sobre la llegada al poder de Donald Trump. Más allá de asumir la preocupante urgencia global y el compromiso político, hay una profunda necesidad personal en Do It Now: se vislumbra una súplica crepuscular, paradójicamente con la mirada puesta en el aquí, prueba de las diversas texturas sonoras y estados de ánimo que atraviesa el álbum.

 

Su vitalidad no es un secreto y todas las marcas autorales que hicieran de su carrera una fuente inagotable de hits están presentes y son las huellas de estilo de un artista que trascendió épocas y modas: la mini-suite Hunt You Down/ Naked/ C-Link, la protesta política de People Want Peace y la melancólica reminisencia de los amigos ausentes presente en Confidante, resultan los puntos más celebrados del disco.

 

Hablábamos de la frescura a la hora de caracterizar el álbum, y es cierto que McCartney siempre trajo un toque descontracturado al abordar las preguntas más importantes de la vida, matiz que no es la excepción en los mejores momentos de Egypt Station (2018). Hacer las paces con la edad en la balada de piano I Don’t Know no sólo muestra su faceta más existencial sino que nos deja una introducción instrumental de bellísima melodía. Las contradicciones y los sentimientos afloran nuevamente en Dominoes, donde el intérprete hace un excelente uso de las tonalidades de la canción para capturar su color vocal actual.

 

En otro tono, su ironía al destacar las virtudes de una aburrida vida hogareña en Happy with You muestran a un McCartney que continúa brindando sólidas señales para envejecer con gracia, dolor y todo lo demás, de ser necesario. Allí se deja ver su veta más emocional, abordando los retos del amor y la vida, acompañado de su piano y una rica instrumentación en Hand in Hand, para dejar a su paso sabiduría e ilusión en cuotas similares, más un enésimo guiño a Lennon en aquello de que “la vida es lo que te pasa mientras estás haciendo otros planes”.

 

Podemos entender de dónde viene el impulso para este tipo de marcas atemporales: el nexo absoluto de la cultura pop desde los Beatles hasta hoy se llama Paul McCartney. Habiendo influenciado al rock anglosajón y también de habla hispana de las últimas cinco décadas, la permanencia de McCartney encuentra su respuesta en el propio ADN de la música popular. Medio siglo después del furor creativo beatle, sus ecos siguen influenciado a músicos de las nuevas generaciones, mientras él sigue haciendo muy buenos discos. Claro, él no necesita fingir naturalidad para sonar contemporáneo. Su música atravesó el tiempo y nos contó de qué iba la cosa, su rock llegó hasta aquí.

 

Egypt Station, de Paul McCartney (2018)

Tracks:

  1. Opening Station
  2. I Don’t Know
  3. Come On to Me
  4. Happy with You
  5. Who Cares
  6. Fuh You
  7. Confidante
  8. People Want Peace
  9. Hand in Hand
  10. Dominoes
  11. Back in Brazil
  12. Do It Now
  13. Caesar Rock
  14. Despite Repeated Warnings
  15. Station II
  16. Hunt You Down/ Naked/ C-Link