Madre Siniestra (Other Mommy)

La inocencia engañada por milésima vez

Por Emiliano Fernández

Siempre que el eje mainstream parece que aprendió las lecciones que regala la recepción popular, lo que no conviene confundir con la taquilla en sí porque el “boca a boca” es el que termina determinando la suerte a largo plazo de los formatos y las franquicias, una vez más se aparece con productos que retrasan décadas y un ejemplo de ello es el derrotero del cineasta inglés Rob Savage, responsable de dos dípticos apestosos, el primero conformado por Host (2020) y Dashcam (2021), bodrios vinculados a una variedad del found footage/ metraje encontrado, las screenlife/ películas de pantalla o escritorio de computadora, y el segundo integrado por Boogeyman: Tu Miedo es Real (The Boogeyman, 2023) y Madre Siniestra (Other Mommy, 2026), un par de esperpentos basados en la misma exacta idea de una entidad malvada arruinándole la existencia a una familia burguesa, respectivamente inspiradas en el cuento homónimo de Stephen King, incluido en la maravillosa antología El Umbral de la Noche (Night Shift, 1978), y en la novela Incidentes en la Casa (Incidents Around the House, 2024), de ese Josh Malerman que también desencadenaría Bird Box: A Ciegas (Bird Box, 2018), una inmundicia de Susanne Bier estelarizada por Sandra Bullock.

 

El guión de la flamante Madre Siniestra, lleno de agujeros narrativos y decisiones estúpidas de los protagonistas, recayó en el debutante Nathan Elston, cuya única experiencia previa son unos capítulos de Sucesión (Succession, 2018-2023), la serie de Jesse Armstrong para HBO. Apelando a una inocencia engañada ya por milésima vez en el ámbito del terror, la trama se centra en una niña, Bela (Arabella Olivia Clark), hija de una profesional egoísta o poco interesada en su familia, Ursula (Jessica Chastain), y un “amo de casa” que cuida de la mocosa, Russell (Jay Duplass). La joven es visitada por una entidad que copia la apariencia de su madre y pretende poseer a la nena, para lo cual necesita de su consentimiento expreso y por ello se la pasa prometiéndole una vida sin penas y preguntándole si puede ingresar en su corazón. Capaz de levitar, difuminar su anatomía y modificar todo el entorno a gusto, la amenaza es conocida como Otra Mami y persigue al clan hasta el domicilio del amante de Ursula, Frank (Arian Moayed), un shopping center del montón y el hogar de la abuela materna de Bela, Ruth (Karen Allen), quien contacta a unos investigadores paranormales encabezados por Lois (Dichen Lachman) para realizar una sesión espiritista que sale mal.

 

Si bien no aburre con una introducción larguísima, como suele ser el estándar en el terror mainstream, lo que implica que va directamente al grano vía la aparición del monstruo modelo doppelgänger o doble diabólico, la propuesta resulta demasiado lenta, previsible y torpe en su administración de conflictos familiares y jump scares rutinarios, además nos topamos con una colección muy agotada de clichés relacionados con la mirada infantil, la parentela bajo ataque, el mocoso ultra confundido -siempre vagando entre la realidad y la fantasía- y el tópico de la presa pueril en sintonía con un trofeo para el villano de turno, aquí de marco sobrenatural. El film roba descaradamente una multiplicidad de ingredientes de El Resplandor (The Shining, 1980), de Stanley Kubrick, Poltergeist (1982), de Tobe Hooper, Pesadilla en lo Profundo de la Noche (A Nightmare on Elm Street, 1984), de Wes Craven, El Círculo (Ringu, 1998), de Hideo Nakata, Ju-on: La Maldición (Ju-on, 2002), de Takashi Shimizu, La Noche del Demonio (Insidious, 2010), del aquí productor James Wan, y The Babadook (2014), de Jennifer Kent, lo que implica que la redundancia es constante al igual que la nula destreza para revitalizar recursos que en manos talentosas podrían brillar.

 

La muerte de Frank entrega una secuencia relativamente interesante, entre el gore y la fantasía, pero el CGI es excesivo, los personajes en sí anodinos y los diálogos demasiado mediocres, sin olvidarnos del hecho de que las pinceladas surrealistas a lo Pesadilla en lo Profundo de la Noche resultan pobretonas con la salvedad de la secuencia del pelotero en el patio de comidas del centro comercial, episodio que exhibe una mínima capacidad para saltar entre locaciones. Las actuaciones en general son buenas, se agradece el cuasi cameo de Allen, conocida sobre todo por acompañar a Harrison Ford en Los Cazadores del Arca Perdida (Raiders of the Lost Ark, 1981), de Steven Spielberg, y Chastain saca adelante su doble rol como entidad sonriente estereotipada y mami inestable que adora la infidelidad crónica, garante del autosabotaje familiar burgués, sin embargo el material de base carece de toda sutileza o inteligencia como queda de manifiesto en la escena de la invocación por parte de los hilarantes investigadores paranormales, entre La Noche del Demonio y Los Cazafantasmas (Ghostbusters, 1984), de Ivan Reitman, dando a entender que Savage no sabe construir suspenso y depende de manera grosera de la pirotecnia hollywoodense desde el primer minuto, amén del detalle de que desaprovecha la oportunidad para reflexionar en serio sobre la maternidad/ paternidad, la irresponsabilidad afectiva y la tendencia cobarde e hipócrita del Siglo XXI a evadir por completo el dolor, negándolo como ingrediente crucial en la maduración de los sujetos. El final símil J-Horror es patético a más no poder y encima nos bombardea con un esquema melodramático trasnochado que mezcla la familia en crisis, el sustrato putón aludido de Ursula y el antinatalismo del nuevo milenio, temática que ya había dicho presente en Undertone (2025), de Ian Tuason, y Verity (2026), opus de Michael Showalter, un latiguillo de las sociedades de nuestros días por motivos tanto económicos como ideológicos, entre la recesión del capitalismo, la sobrepoblación, el individualismo fetichizado, el cambio climático y la sobreestimulación del ecosistema virtual para lelos…

 

Madre Siniestra (Other Mommy, Estados Unidos/ Irlanda, 2026)

Dirección: Rob Savage. Guión: Nathan Elston. Elenco: Jessica Chastain, Jay Duplass, Arabella Olivia Clark, Karen Allen, Dichen Lachman, Arian Moayed, Sean Kaufman, Travis Nelson, Adam Silver, Carrie Dimaculangan. Producción: James Wan. Duración: 93 minutos.

Puntaje: 2