Zona Cero (Gunche)

La inteligencia colectiva paradójica

Por Emiliano Fernández

Como ocurre con tantos colegas suyos del Siglo XXI, la carrera del cineasta surcoreano Yeon Sang-ho experimentó diversos desniveles porque el señor empezó su derrotero con tres propuestas animadas nihilistas que lo posicionaron como una figura a tener en cuenta en el cine de índole pirotécnica, The King of Pigs (Dwae-ji-ui Wang, 2011), The Fake (Saibi, 2013) y Seoul Station (Seoul Yeok, 2016), en conjunto un preámbulo para sus dos mejores películas ya en el campo del live action, Train to Busan (Busanhaeng, 2016) y Psychokinesis (Yeom-lyeok, 2018), esta última una atractiva y tercermundista relectura del motivo de los superhéroes y la primera un blockbuster volcado a los zombies, con aquella Seoul Station oficiando de precuela. La astucia y los comentarios sociales del realizador en gran medida desaparecerían en Península (Bando, 2020), una secuela espiritual de Train to Busan que por un lado volcaba el asunto hacia la súper acción un tanto chatarresca a lo Hollywood y por el otro lado anticipaba esa decadencia condensada a posteriori en Jung_E (2023), Revelations (Gyesirok, 2025) y The Ugly (Eolgul, 2025), todos films que dejaron bastante que desear y acercaron el acervo creativo de Yeon a una estandarización aburrida y de idiosincrasia mercenaria símil Netflix, precisamente el distribuidor de las dos primeras.

 

La flamante epopeya del asiático, Zona Cero (Gunche, 2026), también conocida por su título para el mercado anglosajón, Colony, levanta un poquito el nivel de calidad o mejor dicho nos regresa a la mediocridad agridulce aunque no insalvable de Península, cuando el declive se venía venir pero aún no se había materializado, en este sentido no es de extrañar que Yeon pretenda recuperar el lugar perdido en el ecosistema cinematográfico mundial con otra historia de loquitos antropófagos del averno. Kwon Se-jeong (Jun Ji-hyun) y su ex esposo, Han Gyu-seong (Go Soo), profesores de biotecnología, asisten a una conferencia en un edificio con un shopping center, Doongwoori, acerca de la capacidad de regeneración celular y de comunicación colectiva de un moho mucilaginoso estudiado por la empresa Chains Bio, compañía contra la que dirige su furia un ex empleado que fue echado y al que le robaron toda la investigación, Seo Young-cheol (Koo Kyo-hwan), por ello libera el moho mutado de turno y genera un brote de infectados que se mueven como zombies veloces con la destreza de incorporar y transmitir información en instantes de repentina parálisis, por cierto siempre respondiendo a un Young-cheol que desprecia la “comunicación imperfecta” de los seres humanos y celebra la mentalidad comunitaria y uniforme de abejas u hormigas.

 

Abrazando una lógica muy simple de supervivencia en un edificio que ha sido puesto en cuarentena por los representantes del aparato represivo del Estado, la trama nos presenta al grupo de Se-jeong, Gyu-seong y otros más, como el guardia de seguridad Choi Hyun-seok (Ji Chang-wook) y su hermana parapléjica Choi Hyun-hee (Kim Shin-rok), tratando de dar con el responsable del ataque bioterrorista, Young-cheol, porque se inyectó la vacuna y su inmediata entrega a las autoridades garantizaría el rescate, todo mientras la actual esposa de Gyu-seong, Gong Seol-hee (Shin Hyun-been), en el exterior se suma al equipo que lidia con semejante crisis y que descubre que Young-cheol estuvo experimentando con monitos en un laboratorio secreto. La primera mitad del relato recupera sin sátira del consumismo aquel centro comercial de Dawn of the Dead (1978), de George A. Romero, y la segunda parte retoma la enorme histeria de Train to Busan, amén del hecho de fetichizar un edificio caracterizado por muchísimas cámaras y un lujo grotesco en sintonía con el rascacielos de Gremlins 2: The New Batch (1990), la joya de Joe Dante, aunque nuevamente sin parodia social antiplutocrática de por medio más allá de oponer de manera leve el egoísmo de los burgueses y la solidaridad de los proletarios, un hilo conductor de las odiseas apocalípticas.

 

Yeon aprovecha relativamente bien esa vacuna antropomorfizada y en esencia hipócrita ya que para los psicópatas del grupo que atraviesa el Doongwoori es sinónimo de una salida del infierno y para las autoridades muta en una oportunidad de autodefinirse como héroes frente a la opinión pública, además se agradece la presencia de la viscosidad de impronta comunicacional de los infectados y aquel monstruo compuesto lovecraftiano símil Stuart Gordon y Brian Yuzna, no obstante el grupete de sobrevivientes pasa demasiado tiempo deliberando obviedades y suele quedarse a mitad de camino a pura idiotez, ya sea por un pánico paralizante o para salvar a la misma tarada/ cínica de siempre que no lo vale ni remotamente. Zona Cero corrige los problemas más dolorosos de Península, léase el exceso de cámara hiperquinética, CGI y secuencias melodramáticas huecas, aunque curiosamente sin derivar en una propuesta mejor, sobre todo debido a la ausencia casi completa de un trasfondo discursivo profundo y la saturación del subgénero zombie luego de una infinidad de exponentes a lo largo y ancho del nuevo milenio, algo que el director y guionista parece tener presente y por ello entrega el latiguillo contradictorio de la inteligencia colectiva que asimismo abarca unos infectados/ zombies teledirigidos por el capricho de Young-cheol, gesto paradójico admirable que encuentra su limitación en la naturaleza en sí de nuestros monstruos caníbales, una sarta de corredores compulsivos hoy rutinarios en la tradición de 28 Days Later (2002), el otrora revolucionario opus de Danny Boyle. Lamentablemente la historia resulta redundante, por momentos todo se parece a un videojuego por niveles, la duración excede lo conveniente y para colmo los primates de CGI causan un poco de risa, sin embargo el director sorprende en el desenlace con una “espiral de la muerte” o “molino de hormigas”, ahora en versión humana, y a fin de cuentas no pasa vergüenza al explorar la antinomia de individualismo versus sociedad, como decíamos antes el gran leitmotiv del esquema narrativo especializado en el fin del mundo, las debacles y los muertos vivientes…

 

Zona Cero (Gunche, Corea del Sur, 2026)

Dirección: Yeon Sang-ho. Guión: Yeon Sang-ho y Choi Kyu-seok. Elenco: Jun Ji-hyun, Koo Kyo-hwan, Ji Chang-wook, Kim Shin-rok, Shin Hyun-been, Go Soo, Kim Hyung-mook. Producción: Hailey Yoomin Yang y Kim Yeon-ho. Duración: 123 minutos.

Puntaje: 6