¿Y Dónde Está el Policía? (The Naked Gun)

La irreverencia no se puede reciclar

Por Emiliano Fernández

La Pistola Desnuda (The Naked Gun: From the Files of Police Squad!, 1988), de David Zucker, no sólo cerró el período de oro de la comedia estadounidense posmoderna, con los años 60, 70 y 80 constituyendo una época de enorme variedad y riqueza para el ecosistema de las risas, sino que constituyó el último proyecto a pleno del equipo conformado por Jim Abrahams y los hermanos David y Jerry Zucker, ensamble conocido como ZAZ o Zucker, Abrahams y Zucker que había alcanzado la fama internacional gracias a ¿Y Dónde Está el Piloto? (Airplane!, 1980), ¡Súper Secreto! (Top Secret!, 1984) y Por fin me la Saqué de Encima (Ruthless People, 1986), esta última una comedia tradicional y las dos primeras un ejemplo de la fórmula paradigmática de ZAZ, hablamos de sátira, slapstick, gags visuales, quiebres de la cuarta pared y un marco absurdo de impronta tan anarquista como fascinante, de una efervescencia que resultaba imprevisible. Lo que se concibió como una despedida del trío luego de los conflictos financieros con Hollywood a raíz de Por fin me la Saqué de Encima terminó transformándose en una franquicia de la mano de dos secuelas de un muy buen nivel cualitativo, La Pistola Desnuda 2 1/2: El Aroma del Miedo (The Naked Gun 2½: The Smell of Fear, 1991), también de David, y La Pistola Desnuda 33 1/3: El Insulto Final (Naked Gun 33 1/3: The Final Insult, 1994), dirigida por un socio ocasional, Peter Segal, todas a su vez inspiradas en la serie ¡Escuadrón de Policía! (Police Squad!, 1982), parodia de la ficción de procedimientos policiales, un subgénero siempre popular en la televisión de mediados del Siglo XX, que fue cancelada luego de apenas seis episodios por el presidente de entonces de la cadena ABC, Tony Thomopoulos, un idiota monumental a ciencia cierta.

 

Como estaba cantado que sucedería, la industria cultural del nuevo milenio no comprende que la irreverencia no se puede reciclar -siempre es necesario crearla in situ, léase bajo las condiciones socioculturales del momento en cuestión- y ahora pretende refritar la saga mediante la idea de sustituir a Leslie Nielsen, el gran protagonista en la piel del Teniente Frank Drebin, con un Liam Neeson que ya ha derrapado en la autoparodia en su carrera de los últimos años y por ello no puede duplicar ni remotamente aquella sorpresa profesional detrás de Nielsen, un “intérprete serio” hasta La Pistola Desnuda que derivó a futuro en un genio del humor seco y/ o vergonzoso. ¿Y Dónde Está el Policía? (The Naked Gun, 2025), film dirigido por Akiva Schaffer y escrito por el susodicho más Dan Gregor y Doug Mand, funciona como una remake del primer opus pero -por milésima vez- se nos vende como un reboot de la franquicia con un toque de secuela de La Pistola Desnuda 33 1/3: El Insulto Final, siendo Neeson el hijo del teniente del pasado, de hecho bautizado Frank Drebin Jr., y debiendo detener los planes maquiavélicos de Richard Cane (Danny Huston), un magnate tecnológico que pretende refundar la sociedad yanqui con un artilugio capaz de invocar los instintos animales más belicosos del ser humano. Una vez más nuestro catalizador narrativo está extraído del film noir, el descubrimiento del cadáver de un tal Simon Davenport (Jason MacDonald) que trabajaba de programador para Cane, por ello Drebin inicia una relación romántica con la hermana del finado en busca de justicia, la femme fatale Beth (Pamela Anderson, insólita pareja en la vida real de Neeson), y une fuerzas para resolver el asunto con el vástago de su compañero histórico, el Capitán Ed Hocken Jr. (Paul Walter Hauser).

 

La película por un lado le pega a los plutócratas más inmundos de la oligarquía tecnológica del Siglo XXI, en sintonía con Bill Gates, Steve Jobs, Mark Zuckerberg, Elon Musk, Jeff Bezos, Sundar Pichai, Tim Cook o Shou Zi Chew, entre otros vivos y muertos, una lacra que Hollywood desde hace tiempo ha elegido como enemiga porque representa la máxima competencia en lo que atañe al control del inconsciente colectivo del vulgo a nivel mundial, y por el otro lado se entretiene citando a diversas realizaciones como por ejemplo Batman: El Caballero de la Noche (The Dark Knight, 2008), obra de Christopher Nolan que aparece mediante el asalto bancario inicial, El Silencio de los Inocentes (The Silence of the Lambs, 1991), opus de Jonathan Demme que inspira un sucedáneo al paso del Doctor Hannibal Lecter (Anthony Hopkins), y finalmente Mannequin (1987), aquel film de Michael Gottlieb acerca de un maniquí cobrando vida que aquí muta en un muñeco de nieve, además de la aparición de la recordada Nothing’s Gonna Stop Us Now (1987), canción de Starship que fue el “caballito de batalla” del soundtrack. Lamentablemente también nos topamos con un eterno y agotador reciclaje de chistes, sketchs, muletillas y recursos retóricos/ discursivos/ cómicos de las tres farsas originales y sobre todo de la primera de 1988, una obra maestra que el mainstream actual no puede ni nunca podrá reproducir en su genialidad, desenfado y energía socarrona irrefrenable, gremio precisamente encarnado en un Schaffer que exuda mediocridad y fue el artífice de las ultra anodinas Hot Rod: Saltando el Destino (Hot Rod, 2007), Vecinos Cercanos del 3er Tipo (The Watch, 2012), Popstar (Popstar: Never Stop Never Stopping, 2016) y Chip y Dale: Al Rescate (Chip ‘n Dale: Rescue Rangers, 2022).

 

Hasta cierto punto se podría afirmar que Neeson, Anderson, Hauser y Huston están bien o no pasan vergüenza pero al mismo tiempo no se puede negar que terminan muy lejos de todo lo hecho por sus gloriosas contrapartes de antaño, respectivamente Nielsen, Priscilla Presley, George Kennedy y Ricardo Montalbán, amén de detalles loables en sintonía con el cameo de “Weird Al” Yankovic, asimismo presente en los films previos, y la idea de no reemplazar a O.J. Simpson, fallecido en 2024 y largamente caído en desgracia después del asesinato en 1994 de su ex esposa Nicole Brown y un amigo de esta última, Ron Goldman, nada menos que en los meses siguientes al estreno de La Pistola Desnuda 33 1/3: El Insulto Final. Algunos chascarrillos y motivos del slapstick del cine mudo funcionan relativamente bien aunque la experiencia resulta un poco mucho aburrida y la sensación de déjà vu tiende a molestar en el corto plazo, más allá de lo simpático que pueda resultar ver al payasesco Neeson burlarse de su efigie de héroe del rubro policial y de acción, algo que arrastra desde Búsqueda Implacable (Taken, 2008), de Pierre Morel, y ya había autoparadiado en parte a través de sus personajes en las comedias Pueblo Chico, Pistola Grande (A Million Ways to Die in the West, 2014), del aquí productor Seth MacFarlane, y La Gran Aventura Lego (The Lego Movie, 2014), opus de Phil Lord y Christopher Miller. Por momentos pareciera que la odisea pretende denunciar la violencia/ polarización/ locura contemporánea y en especial el marco darwinista del neoliberalismo, por los anhelos aceleracionistas delirantes del villano, sin embargo todo queda en lo esquemático y no va más allá de las excusas intercambiables del mainstream imbécil de hoy en día para justificar un “no relato” adepto a la frivolidad…

 

¿Y Dónde Está el Policía? (The Naked Gun, Estados Unidos, 2025)

Dirección: Akiva Schaffer. Guión: Akiva Schaffer, Dan Gregor y Doug Mand. Elenco: Liam Neeson, Pamela Anderson, Danny Huston, Paul Walter Hauser, Kevin Durand, Liza Koshy, “Weird Al” Yankovic, Dave Bautista, Busta Rhymes, CCH Pounder. Producción: Seth MacFarlane y Erica Huggins. Duración: 85 minutos.

Puntaje: 3