Isla de Perros (Isle of Dogs)

La resistencia canina

Por Martín Chiavarino

El talentoso director norteamericano Wes Anderson regresa, tras el gran éxito de El Gran Hotel Budapest (The Grand Budapest Hotel, 2014), a la animación propiamente dicha y el stop motion que utilizó en El Fantástico Sr. Zorro (Fantastic Mr. Fox, 2009), film también protagonizado por animales con características humanas, recurso tomado de las fábulas, uno de los géneros literarios y orales más antiguos, que cultivó intenciones didácticas a través de moralejas con contenidos implícitos éticos y morales sobre el comportamiento y la convivencia.

 

Isla de Perros (Isle of Dogs, 2018) combina la cultura y el arte pictórico japonés con la legendaria historia samurái del país del sol naciente para crear una distopía en la que los perros son condenados en una ciudad del futuro en Japón, Megasaki, al exilio en una isla abandonada que se usa como depósito de desperdicios. La historia se sitúa a su vez dentro de un antiguo enfrentamiento entre las personas que prefieren a los gatos o a los perros en una fábula sobre las características de ambos animales y su relación con el ser humano.

 

En un enfrentamiento milenario entre perros y gatos, los defensores de la supremacía felina consiguen que se apruebe por mayoría simple un decreto para expulsar de la ciudad a todos los canes debido a diversas infecciones y virus de los que son portadores. Ante la epidemia, el partido gobernante toma la drástica e injustificada acción de enviarlos a una isla, mientras que la minoría, el Partido Científico, promete desarrollar una vacuna a la brevedad. Ya desde el comienzo se plantea así una dicotomía entre la apelación a la emoción y a la razón, como dos argumentos políticos contrapuestos, marcado un triunfo momentáneo del discurso emocional por sobre la racionalidad del discurso científico.

 

El sobrino huérfano del alcalde Kobayashi (Kunichi Nomura), Atari (Koyu Rankin), un niño de 12 años, se rebela contra la decisión de su tío y vuela en una endeble avioneta hacia la isla para buscar a su perro guardaespaldas y amigo, Spots (Liev Schreiber), encaminándose en una odisea junto a Chief (Bryan Cranston), un perro callejero y su manada de perros mascota hambrientos, Rex (Edward Norton), King (Bob Balaban), Boss (Bill Murray) y Duke (Jeff Goldblum), quienes lo socorren y deciden acompañarlo en su travesía. Mientras tanto, la rebelión de Atari se convierte en una inspiración para los estudiantes liderados por la alumna de intercambio norteamericana, Tracy Walker (Greta Gerwig), que se organizan para protestar contra la solución final que busca implementar el partido gobernante para eliminar a la raza canina de Megasaki.

 

Con esta historia Wes Anderson construye una apología sobre la amistad incondicional, la necesidad de resistir y combatir el autoritarismo ante la manipulación que los medios realizan de la información conjuntamente con el poder hegemónico y el contubernio entre los políticos, los empresarios, la mafia y las fuerzas represivas para controlar a la sociedad en pos de su beneficio. Coescrita junto a Roman Coppola, Jason Schwartzman -dos de sus colaboradores habituales- y Kunichi Nomura, el film también retoma la búsqueda de una isla de perros, tema central de la gran película de Martin Rosen Los Perros de la Plaga (The Plague Dogs, 1982), adaptación de la novela de Richard Adams, para dar vuelta su carácter utópico y convertirlo en una especie de campo de concentración, en una clara alusión a las practicas del nazismo y el apartheid, pero también a todos los gobiernos que hoy encarcelan en centros de reclusión a los refugiados que huyen de las guerras y la pobreza en el mundo entero.

 

Un punto aparte es la música del film, nuevamente a cargo de Alexandre Desplat, responsable de la composición de la banda sonora de La Forma del Agua (The Shape of Water, 2017), El Código Enigma (The Imitation Game, 2014), El Gran Hotel Budapest, Moonrise Kingdom (2012) y Fantástico Sr. Zorro, por nombrar algunas extraordinarias películas en las que participó con sus composiciones. Aquí el francés retoma pasajes sonoros de dos films de Akira Kurosawa, Los Siete Samuráis (1954) y Drunken Angel (1948), para crear una mezcla en armonía de idiosincrasia japonesa y carácter indie, con una orientación cálida y melancólica.

 

Manteniendo la misma estética de sus films anteriores, la preeminencia del color como característica vital de su propuesta, la calidez cómica e inocente que lo identifica, una perfecta dosis de divertida acción y un elenco realmente extraordinario (que incluye a Bryan Cranston, Greta Gerwig, Edward Norton, Bill Murray, Jeff Goldblum, Frances McDormand, Scarlett Johansson, Harvey Keitel, Yoko Ono, Tilda Swinton y Anjelica Huston, entre otros), Isla de Perros construye una gran alegoría en forma de fábula animal sobre los caminos de la libertad, el sacrificio personal como prueba última de la amistad y la lealtad, la organización ante la desesperación y la persecución, y la solidaridad ante la injusticia como ejes de una ética y una moral indeclinables ante los embates del autoritarismo que siempre busca un resquicio para avanzar sobre nuestras conquistas.

 

Isla de Perros (Isle of Dogs, Estados Unidos/ Alemania, 2018)

Dirección y Guión: Wes Anderson. Elenco: Bryan Cranston, Koyu Rankin, Kunichi Nomura, Greta Gerwig, Edward Norton, Bob Balaban, Bill Murray, Jeff Goldblum, Frances McDormand, Scarlett Johansson, Harvey Keitel, F. Murray Abraham, Yoko Ono, Tilda Swinton, Anjelica Huston. Producción: Wes Anderson, Jeremy Dawson, Steven Rales y Scott Rudin. Distribuidora: Fox. Duración: 101 minutos.

Puntaje: 10