Swan Song

La tecnología se abre camino

Por Martín Chiavarino

En un futuro no tan lejano, una empresa le ofrece a un dibujante publicitario con una grave enfermedad la posibilidad de generar una copia perfecta de él con todos sus recuerdos, pero modificando la cadena de ADN que desencadenó la enfermedad, para que lo reemplace en su vida cotidiana sin que su esposa y su hijo lo sepan. El hombre deberá decidir si contarle a su familia sobre su condición o proceder con el plan de reemplazo que le propone la directora de la empresa, interpretada por Glenn Close.

 

Esta es la trama del primer largometraje del realizador irlandés Benjamin Cleary, Swan Song (2021), un film que juega con el terror psicológico de una situación cotidiana que todos los seres humanos evadimos, el enfrentarse a uno mismo, mirarse al espejo, asumir las malas noticias y tener que decidir qué hacer con ellas.

 

Cameron (Mahershala Ali) y Poppy (Naomie Harris) son una pareja muy enamorada, con un hijo pequeño, Cory (Dax Rey), a siete meses de ser padres otra vez. Con su enfermedad muy avanzada, Cameron le dice a su esposa, una talentosa musicoterapeuta infantil, que su trabajo lo tiene muy ocupado viajando, pero en realidad ha estado descuidando sus labores desde que fue diagnosticado debido al tratamiento contra el cáncer, desde donde lo han referido a una empresa de tecnología de avanzada que genera copias exactas física y psicológicamente, pero con las cadenas de ADN transformadas para evitar las enfermedades. Sin saber aún cómo actuar, Cameron no le ha dicho nada de su enfermedad a su familia, que ya ha perdido a otro integrante recientemente en un accidente de moto, el tío Andre (Nyasha Hatendi), el hermano gemelo de Poppy, lo que ha causado que la mujer se encierre en sí misma durante un tiempo. Cameron deberá batirse a duelo con su ego para tomar una decisión imposible en una sociedad donde las más mínimas certezas están extraviadas en los recovecos de una nueva forma de pensar y ver el mundo y la vida.

 

Con actuaciones convincentes de Mahershala Ali, Naomie Harris, Glenn Close y Dax Rey, Benjamin Cleary crea un film con un contexto similar al de la extraordinaria Ex Machina (2014), de Alex Garland. La idea y el tono de Swan Song también siguen los lineamientos del opus de Garland, pero con una impronta más existencialista respecto de lo esencial de la vida, las personas que tenemos alrededor. Como en Ex Machina también hay una pregunta aquí sobre lo que nos constituye como humanos, eso que tiene que ver con la mirada del otro, con lo que siente el otro, con la idea de identidad ante el avance de la tecnología y el desplazamiento de lo humano a medida que la técnica se funde con lo orgánico.

 

Como toda buena obra de ciencia ficción, Swan Song pone mucho énfasis en los detalles del futuro, tomados de distintos lugares, como de la serie de Charlie Brooker, Black Mirror (2011-2019), o el film de Steven Spielberg basado en el cuento de Philip K. Dick, Minority Report (2002), en línea con los lentes de contacto con cámaras integradas, los autos que se conducen solos, los relojes avanzados, la inteligencia artificial que hace el trabajo de cincuenta empleados y las máquinas expendedoras de alta gama, por dar algunos ejemplos de características futuristas que la película coloca como parte de una nueva realidad que se avecina. También se destaca la combinación entre los elementos vintage y los futuristas, la preeminencia de los suburbios y el bosque como hábitat, la construcción de hormigón recubierta con madera para amenizar los sentidos, y hasta la comida sana, entre otras cuestiones que se debaten en el presente en torno a cómo enfrentar los problemas de la mala alimentación y la falta de espacios verdes en las urbes.

 

En Swan Song no hay un carácter netamente distópico, sino más bien un realismo aciago sobre un futuro que se aproxima, que se considera inevitable como le explica el personaje de Glenn Close a Cameron. En unos pocos años los reemplazos se convertirán en algo normal, le comenta la doctora Jo Scott a su cliente, él es tan solo un pionero de una tecnología que transformará las relaciones humanas de una manera nunca antes vista. El otro ya nunca más sabrá si está con la persona con la que cree estar o con su doble, ¿pero quiénes somos realmente, nuestros recuerdos, nuestras sinapsis, o tan solo una imagen mental en el otro que tenemos enfrente? Lo único que podemos saber es que los animales sí se dan cuenta.

 

La obra de Cleary es uno de esos films introspectivos de ciencia ficción que aprovechan el futurismo para adentrarse en lo que vendrá, como un capítulo extendido de Black Mirror sobre los individuos atravesados por las relaciones infotecnológicas. Lo que nos ofrece Swan Song es una mirada del presente, de la transformación de las relaciones sociales y del concepto de identidad y de humanidad, recursos que más adelante permitirán la adopción de este tipo de tecnologías.

 

Swan Song (Estados Unidos, 2021)

Dirección y Guión: Benjamin Cleary. Elenco: Mahershala Ali, Naomie Harris, Awkwafina, Glenn Close, Nyasha Hatendi, Adam Beach, Lee Shorten, Dax Rey, Aiden Adejuwon, Ace LeVere. Producción: Mahershala Ali, Rebecca Bourke, Jonathan King, Jacob Perlin, Adam Shulman y Mimi Valdes. Duración: 112 minutos.

Puntaje: 7