Plegarias Atendidas, de Truman Capote

La verdad como ilusión

Por Martín Chiavarino

Cuando Truman Capote publica en 1966 A Sangre Fría (In Cold Blood) ya era un escritor aclamado. Su novela Desayuno en Tiffany’s (Breakfast at Tiffany’s, 1958), de gran repercusión, había sido adaptada al cine por Blake Edwards (The Party, 1968) en 1961 también con éxito y había conseguido un contrato con Random House, una de las editoriales más importantes de Estados Unidos, para financiar su próxima novela, Plegarias Atendidas, a publicarse durante 1968. El libro prometía ser en palabras de su editor Joseph M. Fox, el equivalente contemporáneo de En Busca del Tiempo Perdido (À la Recherche du Temps Perdu), la obra maestra del escritor francés Marcel Proust. En ella Capote se proponía diseccionar la intimidad y los secretos más recónditos de la aristocracia neoyorkina que lo había adoptado como su niño terrible. Capote postergó la publicación y la retomó en varias oportunidades para finalmente publicar tan solo cuatro capítulos durante 1975 y 1976 en la revista Esquire: Mojave, que finalmente fue publicado como un capítulo de Música para Camaleones (Music for Chameleons, 1980), La Côte Basque, Monstruos Perfectos y Kate McCloud. Los relatos provocaron una reacción muy adversa entre la aristocracia de Nueva York, que veía su vida privada revelada escandalosamente. Aparentemente Capote habría escrito varios capítulos más pero nunca fueron publicados ni encontrados entre sus manuscritos y cartas tras su muerte. En 1987, tres años después de la muerte del genial escritor, Randon House publicó en forma de novela póstuma Plegarias Atendidas (Answered Prayers), una compilación de los tres capítulos publicados anteriormente en Esquire con un prólogo de su editor, lo que constituye un epilogo extraordinario para la carrera literaria de un escritor excepcional con un agudo sentido de la oportunidad y un estilo narrativo incisivo y sardónico.

 

En estas tres historias Capote narra en primera persona las aventuras de P.B. Jones, un oportunista indolente, aspirante a escritor abandonado al nacer y criado por monjas católicas en un orfanato, que busca su lugar en el mundo dejando que el viento de las circunstancias lo lleve de un lado a otro. A través de anécdotas, historias que recorren los entretelones del mundo literario y cultural y de la aristocracia norteamericana Capote construye en estos capítulos un entramado sobre la sexualidad, la pornografía y las inhibiciones de la burguesía con la que convivió desde que se convirtió en un escritor afamado.

 

Una de las características de la novela es la tensión entre la unidad y la autonomía de los capítulos, que pueden ser leídos de forma independiente unos de otros o como parte de una novela inconclusa y maravillosa de gran vitalidad, de pasajes intensos de una corrosión mordaz implacable y maliciosa, pero a la vez autentica y descarnada.

 

En Monstruos Perfectos, el capítulo más voluminoso, Capote narra las peripecias de Jones alrededor del mundo desde la perspectiva de éste en clave de recorrido autobiográfico sobre la vida tumultuosa que lo condujo hacía la pobreza y el fracaso. De esta manera, Jones narra su intento de convertirse en un gran escritor, el ingreso al mundo de la prostitución vip y sus amantes con una vertiginosidad insaciable que representa la avidez del propio narrador en su afán por conseguir su cometido a toda costa. En Kate McCloud, la historia continúa con los acontecimientos relatados en Monstruos Perfectos alrededor de la terrible historia de la hermosa y virtuosa mujer que le da nombre al capítulo, con un Jones que ha abandonado su corta carrera de escritor para acumular experiencias y chismes para convertirse en el masajista personal de Kate McCloud, una mujer millonaria, dos veces casada y divorciada de potentados abusadores y tiránicos. En La Côte Basque Jones narra una velada con un grupo se señoras que cotillea sobre todo la clase alta y la farándula presente en el restaurant homónimo, en el capítulo que más se asemeja al estilo que combina introspección y diálogos significativos que exponen la idiosincrasia de una clase y una época que Proust consolidó e inmortalizó en En Busca del Tiempo Perdido.

 

Con un estilo cáustico y desenfrenado Truman Capote crea a un alter ego impetuoso, vehemente e indiferente que transita como un dandy por todo el mundo sobreviviendo para narrar su devenir sin arrepentimientos, con altivez, pero también con cierto abatimiento. Esta edición de Plegarias Atendidas se suma a la Biblioteca Capote de Penguin Randon House, que ya editó A Sangre Fría, Desayuno en Tiffany’s, Música para Camaleones y una compilación de cuentos de la juventud del escritor bajo el titulo de Los Primeros Cuentos. El original diseño de la tapa estuvo a cargo de Juan Pablo Cambaiere  y la traducción de Ángel Luis Hernández fue cedida por la Editorial Anagrama.

 

Plegarias Atendidas, de Truman Capote, Penguin Randon House, 2017.