Nuevamente el actor británico Jason Statham y el director y guionista estadounidense David Ayer nos amargan la vida juntando fuerzas en Rescate Implacable (A Working Man, 2025), bodrio apestoso a más no poder que para colmo cae por debajo de la colaboración previa de estos dos payasos, Beekeeper: Sentencia de Muerte (The Beekeeper, 2024), aquel thriller de acción que empezaba en el terreno de la venganza y eventualmente giraba sobre su eje para tratar de decir algo -de manera muy esquemática, por supuesto- acerca de la financiación espuria de la política, las granjas de trolls de la nueva derecha mitómana y el phishing en general posmoderno. La flamante faena es más humilde en cuanto a su planteo y se concentra en el desquite promedio de la testosterona cinematográfica actual, algo que desde ya tiene que ver con el guión de turno firmado por Ayer y un Sylvester Stallone que en algún momento consideró al proyecto como un posible vehículo para su persona, una vez más cayendo en el mismo subsuelo cualitativo de otros engendros recientes en los que participó aunque como intérprete, pensemos en Alarum: Código Letal (Alarum, 2025), de Michael Polish, Blindado sin Salida (Armor, 2024), de Justin Routt, Los Indestructibles 4 (Expend4bles, 2023), de Scott Waugh, y Guardianes de la Galaxia Vol. 3 (Guardians of the Galaxy Vol. 3, 2023), el mamarracho del siempre insoportable y estúpido James Gunn.
Se podría decir que la balanza del tedio está pareja porque de las diez películas rodadas por Ayer las primeras cinco son igual de mediocres y las cinco restantes asimismo guardan una relación de semejanza pero en su sustrato mierdoso ya insalvable, así en el primer grupo entran Tiempo para Morir (Harsh Times, 2005), Reyes de la Calle (Street Kings, 2008), En la Mira (End of Watch, 2012), El Sabotaje (Sabotage, 2014) y Corazones de Hierro (Fury, 2014) y en el segundo encontramos la pentalogía de los últimos años, Escuadrón Suicida (Suicide Squad, 2016), Bright (2017), El Recolector (The Tax Collector, 2020) y las citadas Beekeeper: Sentencia de Muerte y esta Rescate Implacable. Hoy por hoy Statham compone a Levon Cade, veterano del Cuerpo de Marines Reales que trabaja de capataz en una obra en construcción comandada por la empresa del matrimonio de Joe (Michael Peña) y Carla García (Noemí González), cuya hija de 19 abriles, Jenny (Arianna Rivas), realiza tareas contables y es secuestrada en un local nocturno por una red de tráfico de personas a cargo de Dimi Kolisnyk (Maximilian Osinski), mafioso ruso contra el que Levon irá por pedido de los García, de hecho haciéndose pasar por un comprador de metanfetamina pura, aunque luego de cargarse a su padre, Wolo Kolisnyk (Jason Flemyng), jugada que a su vez lo pone bajo la mira de otro lúgubre miembro de la bratvá, Symon Kharchenko (Andrej Kaminsky).
Como en tantas ocasiones en el Siglo XXI, aquí un comienzo relativamente verosímil o con los pies sobre la tierra -Cade es experto en vigilancia, tortura, homicidio y robo porque el señor adora la violencia- con el transcurso de los minutos deriva en una película ridícula/ caricaturesca con muchas estupideces, clichés, one-liners anacrónicas y poca o nula garra verdadera, sin olvidarnos de una secuencia de créditos iniciales que se mueve entre 007/ James Bond, un videojuego tontuelo y chatarra marca registrada de Marvel y que anticipa la catarata de artificialidad o plástico lustroso por venir. El film combina por un lado el discurso demodé de derecha a lo Rambo (First Blood, 1982), de Ted Kotcheff, en sí aquel alegato en pos de la defensa del veterano incomprendido, perseguido o victimizado por la sociedad y ese “sistema” difuso que lo margina por su estrés postraumático o quizás por su condición de carnicero al servicio del Estado o el imperio anglosajón, y por el otro lado la premisa estándar del neo western y del thriller hollywoodense de acción más genérico, léase el rescate de la ninfa adorable símil Más Corazón que Odio (The Searchers, 1956), opus dirigido por el fascistoide inmundo de John Ford y protagonizado por el fascistoide inmundo de John Wayne, dos ídolos eternos de la crítica de cine de derecha o simplemente equiparada a los minusválidos mentales fecalofílicos, grandes viciosos del culo mainstream.
Estamos frente a un intento lamentable de epopeya de acción donde las secuencias agitadas están tan mal filmadas -confusas, bobas e impacientes- como siempre en el caso de Ayer, un inepto en lo único que supuestamente sabe hacer, patear cabezas en pantalla y tachar casilleros ineludibles en esa listita del blockbuster grasiento del nuevo milenio como el ejército de un solo hombre, su hijita huérfana de madre, Merry Cade (Isla Gie), un amigo/ colega ciego, Gunny Lefferty (David Harbour), un ex suegro muy poderoso que batalla la custodia de Merry, el Dr. Jordan Roth (Richard Heap), jefes latinos y “capitalistas buenos” -aparente cruza de corrección política woke y discurso derechoso de autolavado de cara de la industria cultural yanqui- y un relato que gira alrededor de la trata de blancas, cosacos mafiosos e incluso unos motociclistas de cotillón que también cayeron en la licuadora, por cierto comandados por un personaje que pareciera atesorar ribetes homoeróticos en relación al protagonista, el negro y también milico resentido Dutch (Chidi Ajufo). Toda la propuesta resulta muy desganada y sin una puta idea original, por más pequeña o insignificante que sea, Statham ya no conserva nada de aquella presencia escénica de El Transportador (The Transporter, 2002), de Louis Leterrier y Corey Yuen, y el díptico inicial con Guy Ritchie, Juegos, Trampas y Dos Armas Humeantes (Lock, Stock and Two Smoking Barrels, 1998) y Snatch: Cerdos y Diamantes (Snatch, 2000), y en tamaña ensalada tampoco faltan algo de corrupción policial, mucha mitologización del protagonista en su idiosincrasia de vengador a lo Charles Bronson, una infinidad de villanos igual de anodinos e infantiles, un desarrollo de personajes inexistente, redundancias en trama y diálogos, vestuario circense o de dandy y por supuesto demasiadas escenas de relleno para un metraje inflado sin sentido alguno…
Rescate Implacable (A Working Man, Estados Unidos/ Reino Unido, 2025)
Dirección: David Ayer. Guión: David Ayer y Sylvester Stallone. Elenco: Jason Statham, Jason Flemyng, Michael Peña, David Harbour, Noemí González, Arianna Rivas, Isla Gie, Richard Heap, Andrej Kaminsky, Maximilian Osinski. Producción: David Ayer, Sylvester Stallone, Jason Statham, Bill Block, John Friedberg, Chris Long y Kevin King Templeton. Duración: 116 minutos.