Teoría e Historia del Hombre Artificial, de Jesús Alonso Burgos

La voz del Doctor Frankenstein

Por Martín Chiavarino

En Teoría e Historia del Hombre Artificial, el poeta y ensayista español Jesús Alonso Burgos traza un recorrido a través de la historia cultural y la mitología del personaje del héroe civilizador, el científico sacrílego decidido a imitar la creación divina. Burgos indaga en la técnica como potencial emancipador, su carácter creador y destructor, y también en la distancia entre la imaginación, los sueños, las pesadillas y las posibilidades científicas que hoy se abren al progreso humano en el ámbito de la biogenética y la inteligencia artificial.

 

Como señala el título de la obra, Burgos plantea aquí dos abordajes que se interrelacionan. Por un lado la teoría y por otro lado la historia le sirven como ejes que a veces se separan, otros se cruzan y muchas veces se yuxtaponen, para encontrar los eslabones del anhelo del hombre por la creación del hombre artificial. Con el foco puesto alrededor de la figura del Doctor Víctor Frankenstein, personaje de la novela de Mary Shelley que resume el mito de la creación del hombre artificial que se vuelve en contra de su creador y se enfrenta a la sociedad que lo ha creado y se horroriza de él, Burgos explora en los mitos, el folclore, las religiones, la filosofía, el arte, el cine y la ciencia para indagar en los sueños demiurgos de la humanidad.

 

El análisis de Burgos comienza en la teoría sobre el origen y el devenir del concepto de cultura a través de la relación del hombre con la técnica. En el primer capítulo el autor analiza el texto del fundador del psicoanálisis, Sigmund Freud, Tótem y Tabú, para explorar la primera teoría psicoanalítica sobre el surgimiento de la religión como elaboración cultural y psíquica que da lugar a la cultura, y por ende, a la civilización. En este primer capítulo el autor describe con gran elocuencia algunos casos paradigmáticos de la violencia primigenia que da lugar a la fundación social de las culturas que comprenden la historia mítica occidental a partir de los relatos bíblicos.

 

En el segundo capítulo el origen de la cultura da lugar por fin al concepto de hombre máquina. A través de filósofos de la Antigüedad y la Edad Media como Lucrecio, Cicerón, Enrique Susón, Nicolás de Oresme y Fray Luis de Granada, Burgos construye una genealogía sobre la evolución de la relación del hombre con la máquina y la técnica, hasta llegar a las nociones de Descartes sobre el hombre como máquina imperfecta. Mientras que Spinoza retoma el pensamiento de Descartes para invertirlo a través de un pensamiento más asentado en el materialismo, Pascal sugiere por su parte que Dios es un producto de la imaginación del hombre y que el hombre es tal vez un autómata o un error de la naturaleza. El gran filósofo del Siglo de las Luces Denis Diderot propone, por su parte, un materialismo naturalista de carácter probabilístico mientras que el médico Julien Offroy de La Mettrie lleva el materialismo mecanicista de Descartes hasta sus últimas consecuencias para decir que el hombre es la maquina más perfecta.

 

En el tercer capítulo Burgos indaga en el autómata, máquina simuladora que deslumbró a los hombres del Barroco y del Siglo de las Luces. Según Burgos el autómata representó un paradigma social, la expresión más acabada de la organización social del absolutismo barroco y del despotismo ilustrado, o sea, de la teatralidad de las cortes europeas. En este sentido Burgos señala al médico e ingeniero mecánico Jacques Vaucanson como el más conspicuo creador de estas máquinas que pretendían imitar al hombre. Sin olvidar los viejos autómatas de la Antigüedad, en una breve apostilla Burgos da cuenta de la conjunción de la razón y la noción de sujeto en Occidente que permitió que la mecánica se transforme en mecanicismo, lo que da lugar a una serie de interesantes y reveladoras historias y anécdotas. En el campo de la ficción y la imaginación Burgos menciona y realiza una crítica literaria de los relatos cortos El Hombre de Arena y Los Autómatas, de E.T.A. Hoffmann, El Maestro Zacarías, de Julio Verne, y El Jugador de Ajedrez de Maelzel, de Edgar Allan Poe, hasta llegar al disparatado relato La Máquina de Follar, de Charles Bukowski. Pero Burgos también recupera la imagen del autómata de films como La Muñeca (Die Puppe, 1919), de Ernst Lubitsch, o Las Mujeres Perfectas (The Stepford Wives, 2004), basada en la novela homónima de Ira Levin de 1972. Pero el autómata también le sirve a Burgos para regresar a las teorías de Walter Benjamin expuestas en Tesis de Filosofía de la Historia, donde el filósofo alemán asevera que los discursos históricos se presentan como inconmovibles porque se afirman en los mitos. Benjamin señala en este sentido que el mito es un relato del mundo y por lo tanto una construcción, y así la historia nunca es un asunto cerrado.

 

En el capítulo siguiente Burgos se adentra en la sociedad revolucionaria y posrevolucionaria que surge tras la Revolución Francesa, la publicación del Manifiesto Comunista y la adopción de la razón productiva y la eficacia mecánica como ideologías que reemplazan a la simulación cortesana. Con el eje en dos films del expresionismo alemán, El Gabinete del Doctor Caligari (Das Kabinett des Dr. Caligari, 1919), de Robert Wiene, y Metropolis (1927), de Fritz Lang, de los que realiza una aguda crítica basada en el texto De Caligari a Hitler (From Caligari to Hitler: A Psychological History of the German Film, 1947), la magnífica obra sobre el cine alemán del crítico cultural y sociólogo Sigfried Kracauer. Burgos analiza aquí cómo la razón instrumental se apoderó del mundo en el Siglo XIX a partir de la mecanización social y la división del trabajo descripta por el sociólogo Emile Durkheim y compara distintas cuestiones de la organización social como la aplicación del reloj para la medición del tiempo como ejemplos del nuevo orden social emergente que se convertirá en hegemónico en el Siglo XX. El gran hallazgo del capítulo es la recuperación de la obra de Lewis Mumford, El Mito de la Máquina (The Myth of the Machine), trabajo publicado en dos volúmenes, Técnica y Desarrollo Humano (Technics and Human Development, 1967) y El Pentágono de Poder (The Pentagon of Power, 1970), donde el autor de Técnica y Civilización (Technics and Civilization, 1934) indaga sobre la megamáquina, un conocimiento capaz de movilizar una maquinaria social gigantesca basado en la combinación del conocimiento científico y la ideología religiosa producto de la conjunción del clero y la burocracia como artificio social.

 

En el quinto capítulo Burgos indaga en la historia y la teoría de la computación a partir de los aportes de Charles Babbage a la mecánica aplicada a la computación, la contribución precursora del olvidado ingeniero y matemático español Leonado Torres Quevedo a las teorías cibernéticas y la inteligencia artificial, y por supuesto, las creaciones e hipótesis del matemático inglés Alan Turing y del matemático estadounidense Norbert Wiener, fundador de la cibernética tal cual la conocemos. El capítulo se centra en los avances de la ciencia en el campo de la inteligencia artificial y los debates alrededor de esta cuestión expuestos por Ray Kurtzweil, Hans Moravec y Martin Minsky, entre otros, lo que lleva a Burgos a la comparación obligada con obras de ficción como Blade Runner (1982), el gran film de Ridley Scott basado en ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas? (Do Androids Dream of Electric Sheep?, 1968), la maravillosa novela de Philip K. Dick. Pero Burgos también analiza diversas obras donde la inteligencia artificial se presenta como tema principal como en la novela del escritor inglés Samuel Butler, Erewhon (1872), en el cuento de Ambrose Bierce, El Maestro de Moxon (1909), y la obra teatral que popularizó el termino robot, R.U.R (Robots Universales Rossum), de 1920, del escritor checo Karel Čapek. Burgos también le dedica una parte importante del capítulo a la obra del prolífico escritor y divulgador científico Isaac Asimov, creador de algunas de las mejores novelas y cuentos de ciencia ficción. Además del derrotero robótico hay una mención a las nuevas prácticas en el ciberespacio y a las discusiones tecnolibertarias sobre el tecnopoder.

 

En el séptimo capítulo Burgos se adentra en las teorías sobre la fusión de lo mecánico, lo orgánico y lo cibernético a partir de la figura del organismo cibernético o cyborg, planteando un debate sobre las nuevas posibilidades que se le abren a la ciencia. Prótesis mecánicas, teorías poshumanas, la evolución de la cirugía y la biogenética son algunas de las cuestiones que Burgos analiza para desembocar en los debates sobre la clonación, la ingeniería genética y la Declaración Universal del Genoma Humano y los Derechos Humanos por parte de la UNESCO en 1997, para finalmente adentrarse inevitable y gozosamente en obras literarias como la icónica novela La Isla del Doctor Moreau (The Island of Dr. Moreau, 1896), del escritor inglés H.G. Wells, la profética novela de Aldous Huxley, Un Mundo Feliz (Brave New World, 1932), y las más recientes La Posibilidad de una Isla (La Possibilité d’une île, 2005), del provocador escritor francés Michel Houellebecq, y la gran novela del último ganador del Premio Nobel de Literatura, Kazuo Ishiguro, Nunca me Abandones (Never Let me Go, 2005).

 

En el último capítulo, Burgos llega finalmente a la culminación de su ensayo a través de dos figuras paradigmáticas de la cultura popular, Pinocho, el célebre personaje que protagoniza la novela Las Aventuras de Pinocho (Le avventure di Pinocchio, 1882), de Cardo Lorenzini (Collodi), y Frankenstein, representación terrorífica del creador y creación de Frankenstein o el Moderno Prometeo (Frankenstein or the Modern Prometheus, 1818), la famosa obra de la escritora romántica inglesa Mary Shelley. En ambas obras Burgos encuentra a personajes que representan parábolas que calan sobre el subconsciente social para convertirse en mitos sobre el poder fáustico de la ciencia. Así como el personaje de Pinocho se hace más famoso a través de la animación, Frankenstein también se convierte en mito a través del cine, en este caso gracias a las películas del realizador James Whale, Frankenstein (1931) y La Novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein, 1935), dos hitos del cine de terror. El ensayo por supuesto finaliza con una reflexión alrededor de Blade Runner, film que sobrevuela todo el ensayo por su potencia narrativa y su influencia en toda la ciencia ficción posterior.

 

Teoría e historia del Hombre Artificial: De Autómatas, cyborgs, clones y otras criaturas es un ensayo brillante, preciso, erudito y por supuesto, fanático, del género fantástico y de obras maravillosas de ciencia ficción que han marcado las pesadillas y los anhelos de una humanidad sumida en el conflicto entre el carácter productor y destructor de Eros y Thanatos. Editado por la editorial española Akal, el ensayo de Jesús Alonso Burgos se adentra hasta las profundidades en la obsesión por el mito de la creación y las posibilidades que la ciencia abre al respecto en la actualidad, a la vez que refuta las utopías tecnológicas y advierte sobre los peligros de la manipulación de la técnica por parte de la violencia creadora humana en un brillante ensayo que vale la pena leer y disfrutar para reflexionar sobre el futuro que se cierne sobre nuestros cuerpos poshumanos.

 

Teoría e Historia del Hombre Artificial: De autómatas, cyborgs, clones y otras criaturas, de Jesús Alonso Burgos, Akal, 2017.