El Pequeño Dieter Necesita Volar (Little Dieter Needs to Fly)

Las puertas del cielo

Por Martín Chiavarino
“En esos días las personas buscarán la muerte pero no la encontrarán, y desearán morir, pero la muerte huirá de ellos.”
Revelaciones, Capítulo 9, Versículo 6.
 

Treinta años después de la odisea que el piloto de origen germano Dieter Dengler (1938-2001) vivió en un campo de prisioneros en Laos, el realizador Werner Herzog lo lleva de vuelta al lugar de sus pesadillas para ponerlo frente a las cámaras y revivir el martirio de sus seis meses como cautivo de las fuerzas comunistas en unas chozas cerca de Vietnam del Norte.

 

Si hay algo a lo que Herzog no puede resistirse es a una buena historia y la de Dengler constituye la cima de todos sus sueños, un alemán que decide ser piloto cuando de niño ve a un aviador aliado bombardear su ciudad y ametrallar su casa, para eventualmente quedar como prisionero en Laos en el comienzo de la Guerra de Vietnam, escapar por la selva, ser considerado un héroe, sobrevivir a cuatro accidentes aéreos más y terminar hablando de alucinaciones y trastornos compulsivos absurdos.

 

Dividida en cuatro capítulos, El Pequeño Dieter Necesita Volar (Little Dieter Needs to Fly, 1997) narra a través de la palabra de su propio protagonista, Dengler, aquella vida desde su niñez en Alemania atravesada por el hambre y la carestía de los primeros años de la posguerra, lo que la vincula a la infancia de Herzog, hasta su decisión de ser piloto, sus trabajos como relojero de iglesia y herrero durante su adolescencia y su viaje a Estados Unidos para unirse a la Fuerza Aérea.

 

Herzog y Dengler se convierten en una espacie de dupla que bien podría ser cómica pero que es increíblemente seria, a pesar de que Dieter es un personaje completamente extravagante, simpático, extrovertido e inocente, que parece hecho para estar frente a una cámara. Por ello, Herzog lo lleva al medio de la selva para contar su historia y ficcionalizar su periplo de cautiverio y torturas con una naturalidad que por momentos parece irreal.

 

Tan solo Herzog puede crear una obra de esta índole, en la que la música parece en un principio disonante aunque termina siendo totalmente adecuada, como el uso del tango Volver (1934), en la versión original de Carlos Gardel sobre escenas de despegue de aviones, o el final de la ópera trágica de Richard Wagner, Tristán e Isolda (1865), con las secuencias de la naturaleza de Laos y Tailandia.

 

El film está marcado por un tono poético en el que el director compara junto a Dengler a la muerte con un banco de medusas en un mar calmo para luego seguir narrando cómo la guerra parece irreal desde los cielos, cómo los cielos se abren en alucinaciones producto del hambre y el cansancio extremo, o el significado de la libertad en el acto de abrir una puerta y la necesidad de acopiar comida para sentirse más tranquilo después de un episodio traumático, todos acontecimientos que parecen delirantes en la boca del piloto, absurdos, pero que retratan a este personaje cercano al propio Herzog.

 

Anécdotas truculentas, escenas que parecen haber inspirado a Top Gun (1986), el film de Tony Scott, un escape planificado que sale muy mal y una supervivencia en condiciones imposibles constituyen la base de esta obra que reflexiona sobre los conflictos, la tortura, la muerte, la belleza de la vida y las historias que sobreviven debido a su fuerza moral, la voluntad de supervivencia y el valor de la verdadera amistad.

 

El documental de Herzog es una exploración de las consecuencias de la guerra, cómo la guerra afecta emocionalmente a las personas, en todas las decisiones y acciones de su vida posterior. Brillantemente, el artífice de Aguirre, la Ira de Dios (Aguirre, der Zorn Gottes, 1972) no juzga a su personaje, lo acompaña, lo deja hablar, explica un poco el contexto, pero nunca emite una opinión ideológica. No hace falta que lo haga. La traumática y emocionante imagen, grabada en la mente, de un avión ametrallando su casa cuando era un niño pequeño es el catalizador del sueño de su vida, convertirse en piloto, lo que lo lleva a bombardear un país que no conoce en una guerra que no comprende. Dieter nunca crece realmente, nunca supera esa imagen de su infancia. Solo le agrega un nudo a su historia, una aventura por la selva durante seis meses, a la que Herzog a su vez le impone una conclusión mediante su documental.

 

Entre sonidos de didyeridú y coros africanos, tangos, óperas, sinfonías de Antonín Dvořák, cantatas de Johann Sebastian Bach y obras de Béla Bartók y Glenn Miller que se amalgaman de alguna forma impensada salvo por Herzog, Dengler sistematiza su increíble vida de forma vertiginosa, como si tuviera una necesidad de contar todo inmediatamente, para evocar la ayuda de su padre muerto durante la Segunda Guerra Mundial y la valentía de su abuelo, escarmentado por no haber votado a Adolf Hitler en 1933, como inspiraciones para sus propias decisiones y su carácter.

 

Inicialmente emitido por la televisión alemana, El Pequeño Dieter Necesita Volar es un documental que despliega todas las herramientas cinematográficas del director de Fitzcarraldo (1982), luego editado en los formatos hogareños de DVD y Blu-Ray al punto de incluir a partir de 2001 una escena final con un homenaje póstumo al piloto, que nunca pudo ver la película ficcional que el propio Herzog filmaría unos años más tarde sobre esta historia con Christian Bale como Dieter, Rescate al Amanecer (Rescue Dawn, 2006), ya que se suicidaría de un disparo a sus 62 años de edad al enterarse que padecía esclerosis lateral amiotrófica.

 

El director de Mi Enemigo Íntimo (Mein Liebster Feind, 1999), gran trabajo sobre su relación laboral con Klaus Kinski, logra crear aquí un retrato humano sobre la delgada línea entre la vida y la supervivencia, la muerte y los sueños, con el anhelo de libertad como eje de todas las acciones de un hombre que parece sacado de una novela fantástica en la que las revelaciones están en unas puertas del cielo que solo se abren para él.

 

El Pequeño Dieter Necesita Volar (Little Dieter Needs to Fly, Alemania/ Reino Unido/ Francia, 1997)

Dirección y Guión: Werner Herzog. Elenco: Dieter Dengler, Eugene Deatrick y Werner Herzog. Producción: Lucki Stipetić. Duración: 77 minutos.

Puntaje: 10