Oriundo de la ciudad de Aguilares, en Tucumán, Máximo Chehin es un autor argentino con dos libros de cuentos, Vista al Río (2010) y Salir a la Nieve (2017), y una novela bajo el brazo, La Vida Interesante (2014). A esa obra se le sumó hace unos años su última novela, Cuadra (2023), una búsqueda de la esencia de aquello que nos define como argentinos a partir de la exploración de distintos episodios paradigmáticos de nuestra historia reciente que se interconectan caleidoscópicamente como un Aleph alrededor de un suceso ocurrido en una cuadra no muy diferente de cualquier otra de una ciudad ribereña argentina en algún momento del año 2015.
La obra tiene una clara estructura narrativa de rompecabezas organizada a partir de una introducción, un nudo en el que se relatan las distintas historias de los personajes y un desenlace que remite a un cuento del escritor austríaco Stefan Zweig, Mendel, el de los Libros (Buchmendel, 1929), que le da un sentido trágico a la novela muy cercano al de la vida y la obra en cuestión del escritor fallecido en Brasil, aunque actualizado a la idiosincrasia argentina y haciendo hincapié en el absurdo de la erudición en una época de elogio de la banalidad como el Siglo XXI.
El nudo que conecta la multiplicidad de historias está organizado alrededor de un escritor, T, que alquila un departamento en el edificio en el que transcurre la narración para escribir sin interrupciones una novela en la que viene trabajando, situación que se convierte en una patética excusa para escapar de su reciente paternidad, engañando a su pareja mientras recuerda con nostalgia a una exnovia venezolana a la que conoció en un viaje por Ecuador. En torno a ese relato central surgen las historias del meticuloso abogado Suárez, el visionario empresario Miguenz, el amor de Chames, la paranoia de Antonia, la conexión de una empleada doméstica salteña, Estela, con su abuela, la transformación de Fritz de militante revolucionario en empresario, el vínculo de Atena con su tía Elsa y un amante portugués y la incomunicación entre Garmendia y su psicoanalista, Silvina.
Cada uno de estos personajes posee una historia completamente distinta, que convive armónicamente sin realmente tocarse con las otras como en la vida misma, en la que en cada edificio o cuadra habitan miles de personas cuyas existencias no se relacionan. Chehin crea personajes muy reales, de características muy marcadas, diferenciado las voces y el tipo de discurso que cada uno maneja, sus expectativas, anhelos y mirada, como el solitario Jorge Chames, un vecino de un departamento al que le cambia la vida cuando la policía irrumpe por un aviso de un posible suicida que se quiere tirar desde un balcón, o Antonia y Mario, dos vecinos paranoicos que sospechan que en el edificio hay unos nuevos inquilinos que venden drogas.
Chehin crea historias sobre el deseo como la de Suárez, un exitoso abogado, realista, materialista y capaz de mantener la calma en situaciones de estrés, que alquila un departamento en el centro para estar tranquilo lejos de su esposa, Norma, llevar a sus amantes y escuchar música, pero está obsesionado con una recepcionista de otro estudio, a la que quiere agregar a su lista de conquistas. En otra trama de la cuadra, Miguenz, un ingeniero especialista en energía renovable, se convierte en un magnate del rubro en un relato fantástico sobre una Argentina pujante que hace buenos negocios a partir de un parque eólico que termina proveyendo de energía a todo el planeta, pero no puede librarse de un angustiante dolor producto de un accidente en bicicleta que ningún médico puede explicar o tratar, menos aún morigerar.
Todo parece posible en estas tramas llenas de giros que contienen historias dentro de historias que conectan el pasado con el presente y el futuro. El incidente y su relación con Mariela, una joven oficial de policía que se queda custodiando el lugar, despierta en Chames los recuerdos del inquilino anterior del departamento en el que entra la policía, el turco Gashi, que todos los días contaba en el bar de la esquina del edificio fragmentos de su historia como zapatero hijo de una comunista española que había logrado escapar del franquismo luego de la caída de la República. Ya conviviendo y embarazada, Mariela comienza a tener pesadillas relacionadas con la historia de Gashi. Estela, una empleada doméstica separada con dos hijos que después de ser despedida de la casa en la que trabajaba regresa intempestivamente a su provincia, Salta, para desaparecer, dejando a sus hijos y su vida atrás, decide habitar el hogar de su abuela, que ha desaparecido a su vez hace unos años tras ir a la capital para acudir al médico. Allí se da cuenta de que tiene las mismas condiciones adivinatorias que su abuela, por ello de todo el país y de países limítrofes peregrinan personas que esperan semanas para contratar sus servicios paranormales. Friz, un viejo militante de izquierda, reflexiona sobre la posibilidad de cambio social cancelada del presente a partir de su militancia en el Movimiento Todos por la Patria antes del desastre del copamiento del regimiento militar de La Tablada de 1989 cuando era joven, que abandonó para convertirse en un rutilante empresario de la industria del calzado y terminar en la bancarrota luego de la debacle neoliberal, en una reflexión sobre la historia argentina que incluye una mirada de la rebelión de diciembre de 2001.
Todas estas pequeñas historias ensamblan una Argentina posible y plausible, un retrato mayor sobre el país, sobre los militantes revolucionarios transformados en empresarios que viven deprimidos y arrepentidos por haber abandonado la lucha, sobre las personas del interior que se arrepienten de haber buscado una oportunidad en la capital federal para terminar en la calle, sobre la suerte de los que cuentan y escuchan historias migrantes imposibles de supervivencia en los bares de barrio, sobre los soñadores, los pajeros y también los que no se escuchan o los que recuerdan a sus familiares a partir de un viaje iniciático que desata toda una serie de remembranzas, como las de Atena alrededor del periplo de su tía Elsa por Portugal cuando tenía su misma edad para conocer a un guitarrista de fado, Luiz, que la enamoró una noche intentando moderar la nostalgia de su ciudad natal, de la que debió huir para escapar de las garras de los militares y sus cómplices civiles durante la última dictadura.
El anhelo de aquello que se perdió, el arrepentimiento ante las malas decisiones, la tardía comprensión de que los mejores momentos de la vida fueron desperdiciados por alguna torpeza u omisión, la ambición de tener lo que nunca se tendrá y los sueños que se transforman en pesadillas son algunas de las cuestiones que Chehin trabaja aquí en estas historias donde todo y nada se conectan, como si lo que nos debiera indefectiblemente unir fuera lo que inexorablemente nos separa.
Cuadra es una novela para reflexionar sobre todas las vidas que nos rodean, las que ignoramos, las que nos ignoran, lo que desconocemos sobre lo que ocurre a nuestro alrededor, en el departamento contiguo, abajo, arriba, en la esquina o a mitad de cuadra, todas las historias que viven desconectadas pero que conforman una subjetividad, un país, un barrio, una forma de ver y sentir. Máximo Chehin capta aquí esas miradas que nos constituyen en una novela publicada por la editorial independiente argentina Bajo la Luna, que lleva más de treinta años de trayectoria promoviendo la literatura vernácula y descubriendo nuevos talentos que retratan nuestra idiosincrasia.
Cuadra, de Máximo Chehin, Bajo la Luna, 2023.