Te van a Matar (They Will Kill You)

Los oligarcas se creen inmortales

Por Emiliano Fernández

El cine contemporáneo ha parodiado de manera tácita o explícita a los ricos y a la alta burguesía en general vinculándolos a una secta o clan u organización de psicópatas que se dedican al parasitismo social como Jeffrey Epstein y su amigote Donald Trump, pensemos en ¡Huye! (Get Out, 2017), de Jordan Peele, The Square (2017), de Ruben Östlund, Boda Sangrienta (Ready or Not, 2019), de Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, Bacurau (2019), de Kleber Mendonça Filho y Juliano Dornelles, La Cacería (The Hunt, 2020), de Craig Zobel, No te Preocupes, Cariño (Don’t Worry Darling, 2022), de Olivia Wilde, Cerdita (2022), obra de Carlota Pereda, El Menú (The Menu, 2022), de Mark Mylod, Glass Onion (2022), de Rian Johnson, Fresco (Fresh, 2022), de Mimi Cave, Triángulo de la Tristeza (Triangle of Sadness, 2022), también del sueco Östlund, Piscina Infinita (Infinity Pool, 2023), de Brandon Cronenberg, Saltburn (2023), de Emerald Fennell, Lo que Deseas (What You Wish For, 2023), de Nicholas Tomnay, La Fiebre de los Ricos (Rich Flu, 2024), de Galder Gaztelu-Urrutia, Parpadea Dos Veces (Blink Twice, 2024), de Zoë Kravitz, Opus (2025), de Mark Anthony Green, Him: El Elegido (Him, 2025), de Justin Tipping, Muerte de un Unicornio (Death of a Unicorn, 2025), de Alex Scharfman, y las últimas cuatro realizaciones de Bong Joon-ho, Rompenieves (Snowpiercer, 2013), Okja (2017), Parásitos (Gisaengchung, 2019) y Mickey 17 (2025), entre otras epopeyas semejantes amigas de denunciar la impunidad con la que se maneja la mafia capitalista en el Siglo XXI frente a un Estado ausente o quizás cómplice, desmantelando aquel aparato de asistencia comunal.

 

Te van a Matar (They Will Kill You, 2026), debut en el mercado anglosajón del cineasta ruso Kirill Sokolov después de la estupenda ¿Por qué no te Mueres? (Papa, Sdokhni, 2018) y la errática y mucho menos conocida Sin Mirar Atrás (Otorvi i Vybros, 2021), constituye un nuevo agregado a la lista desde un armazón retórico un tanto caótico pero interesante que combina pinceladas de la comedia negra, la epopeya de acción, el terror modelo gore, la fantasía bien esotérica, el melodrama familiar y la mentada sátira de basamento social/ económico/ político. Sin duda mejor que la similar en términos temáticos Boda Sangrienta 2 (Ready or Not 2: Here I Come, 2026), opus de los reincidentes Gillett y Bettinelli-Olpin, y no sólo cercana al estereotipo de venganza de Quentin Tarantino, el díptico de Kill Bill: Volumen 1 (Kill Bill: Volume 1, 2003) y Kill Bill: Volumen 2 (Kill Bill: Volume 2, 2004), como suele repetir la crítica y el público bobalicones de hoy en día, el convite de Sokolov asimismo nos presenta una cruzada en pos de revancha y recuperar el ser querido aunque sin caer en las torpezas de Boda Sangrienta 2 ni aburrirnos con esas cuatro horas y pico interminables del payasesco trabajo de Tarantino, como deja en claro la versión unificada y estrenada en 2025 con una demora ridícula de dos décadas, Kill Bill: The Whole Bloody Affair (2004). La película, en todo caso, le debe mucho más al cine de terror estrambótico o contracultural de gente olvidada en el nuevo milenio como Stuart Gordon, Clive Barker, Brian Yuzna y aquellos primeros Peter Jackson y Sam Raimi, amén de ese “gun fu” que va desde John Woo hasta Chad Stahelski y los otrora hermanos Larry y Andy Wachowski.

 

La protagonista es Asia Reaves (Zazie Beetz), quien junto a su hermana menor, María, escapan de un padre abusivo hasta que la mayor termina arrestada por pegarle un tiro al progenitor a la salida de un minimercado. Diez años después, Asia sale de la cárcel curtida de tácticas para la defensa y el embate y simula ser la nueva empleada doméstica de un rascacielos en el que vive la oligarquía caucásica más inmunda de Nueva York, The Virgil, enorme edificio con cien años a cuestas que está administrado por una tal Lilith Woodhouse (Patricia Arquette), casada a su vez con el encargado de mantenimiento, Ray (Paterson Joseph), un negro como casi todos los empleados del lugar, en general mulatos como las mismas hermanas Reaves. Convencida de que la María adolescente (Myha’la Herrold) está entre el plantel del lugar, durante la primera noche Asia es atacada por unos blanquitos enmascarados que resultan ser los miembros de un culto satanista antiquísimo que alcanzó la inmortalidad mediante sacrificios humanos elegidos entre las nuevas “adquisiciones” en materia laboral, información que le llega a la ninfa gracias a un Ray que está cansado del asunto y ayuda a Asia en sus sucesivos encontronazos con lunáticos armados que vuelven a la vida a pesar de desmembraciones para todos los gustos e intereses. La propuesta juega con estupendas escenas de acción, como la primera en el cuarto o la del hacha en llamas, con el carisma de Beetz, actriz que se adapta a cualquier coyuntura, y con la problemática familiar de las dos obras previas del ruso, aquí mediante el reencuentro de las hermanas y el descubrimiento de que María también hizo un pacto con Mefistófeles y no desea marcharse.

 

Sokolov compagina con destreza y desparpajo los ingredientes en cuestión, especialmente una antiheroína sexy, la villana con corazón de Arquette, las excelentes coreografías, unos detalles irónicos bastante bien insertados, cero corrección política, un ritmo vertiginoso y ese trasfondo conceptual de ricachones egoístas contra la desesperación y la solidaridad a duras penas de las masas pauperizadas sin verdadera representación política, además de un gran desempeño en fotografía -mayormente sin cortes- de parte de Isaac Bauman para los combates ultra estilizados de turno. Te van a Matar se las arregla para no resultar molesta en función de las charlas entre Asia y María en este edificio residencial transformado en prisión, algo que padecía Boda Sangrienta 2 a raíz de las cansadoras peleas de las hermanas Grace (Samara Weaving) y Faith MacCaullay (Kathryn Newton), y tampoco abusa de la cámara lenta del gun fu y del plano lateral continuo a lo videojuego o la maravillosa Oldboy (Oldeuboi, 2003), de Park Chan-wook, este último otro de los horizontes ineludibles del film. Desparramando flashbacks para el derrotero de las hermanas en solitario y la lógica interna de The Virgil y combinando en la banda sonora elementos heterogéneos, como unos temas de hip hop y rock vintage que se dan la mano con los ribetes progresivos símil giallo de la música especialmente compuesta por Carlos Rafael Rivera, la realización se vuelve un tanto redundante en su segunda mitad y no saca partido de los “vicios” que supuestamente dominan los pisos del rascacielos, no obstante cumple en lo referido a los fetiches del ruso como el gore, la efusividad, la claustrofobia y un grotesco en esta ocasión de dejo gótico…

 

Te van a Matar (They Will Kill You, Estados Unidos/ Sudáfrica/ Canadá, 2026)

Dirección: Kirill Sokolov. Guión: Kirill Sokolov y Alex Litvak. Elenco: Zazie Beetz, Patricia Arquette, Myha’la Herrold, Paterson Joseph, Heather Graham, Tom Felton, Angus Sampson, James Remar, Darron Meyer, Gabe Gabriel. Producción: Andy Muschietti, Bárbara Muschietti y Dan Kagan. Duración: 94 minutos.

Puntaje: 6