El cineasta estadounidense Adam Wingard experimentó un declive comercialoide luego de una etapa inicial indie que reenvía al derrotero de su colega inglés Ben Wheatley, basta con recordar que empezó entre el terror y la comedia mumblecore de la mano de las inmundas Home Sick (2007), Pop Skull (2007), A Horrible Way to Die (2010), Autoerotic (2011) y What Fun We Were Having: 4 Stories About Date Rape (2011). La cumbre creativa llegaría inmediatamente después gracias a You’re Next (2011), mixtura de slasher y comedia negra, y The Guest (2014), thriller psicológico con elementos de acción y misterio, no obstante la transición hacia la decadencia no se haría esperar a raíz del costado mercenario de Blair Witch (2016) y Death Note (2017), trabajos para el mainstream que desembocarían en esas Godzilla vs. Kong (2021) y Godzilla x Kong: The New Empire (2024), un par de bodrios ya insalvables. Cuando nadie lo esperaba Wingard se aparece con Aniquilación (Onslaught, 2026), especie de regreso a la independencia de antaño que pretende moverse en el mismo universo de You’re Next y The Guest aunque sin llegar al umbral de calidad de aquellas, en gran medida recuperando el motivo de los autómatas asesinos de Terminator 2: Judgment Day (1991), de James Cameron, y Universal Soldier (1992), un exploitation de la anterior dirigido por Roland Emmerich con el dúo de Jean-Claude Van Damme y Dolph Lundgren.
La trama ideada por Simon Barrett, socio recurrente de Wingard desde sus comienzos, se centra en tres supersoldados creados por un científico de ascendencia nazi que trabaja como contratista privado para el gobierno de Estados Unidos, Hans Kammler (Dan Stevens, quien supiera lucirse en The Guest), nos referimos a El Carnicero (Alex Pereira), La Cucaracha (Dave Campbell) y El Llorón (Tyler Hall), veteranos desalmados que fueron condicionados mentalmente y con cirugías para transformarse en psicópatas indestructibles cuya vocación por el homicidio no puede detenerse hasta que eliminan a todos a su alrededor. Durante un ejercicio en el que revientan a un pelotón, los susodichos simulan infartos disminuyendo su ritmo cardíaco para seguir con su cruenta programación y escapar de una base secreta en Nuevo México, lo que deriva en la intervención de un “limpiador”, Cyrus (Drew Starkey), y en la matanza a instancias de los supersoldados de todos los clientes y empleados de una estación de servicio, donde roban un camión que los conduce hasta un parque de casas rodantes en el desierto administrado por Celeste Cross (Adria Arjona), una veterana del ejército de linaje latino que padece estrés postraumático, gusta de acumular armas por su filosofía preparacionista y trata de cuidar de Daisy (Blake Kennedy), esa pequeña hija que tuvo con un burgués que pretende llevársela a la otra punta del país, Griffin (Jacob Scipio).
Hoy nos topamos con buenas escenas de acción, un uso irónico de la música, algunas tomas subjetivas a lo first-person shooter y una digna andanada de tetas y culos, combo al que se suman la intervención de dos actores veteranos, Michael Biehn y Reginald VelJohnson, con el objetivo de homenajear con su sola presencia a The Terminator (1984), de Cameron, y Die Hard (1988), de John McTiernan, y desde ya esas alucinaciones del limpiador -ingiere éxtasis para contrarrestar sustancias previas- que llega para arreglar el desastre causado por nuestro “científico loco” frankensteineano. Aniquilación, lejos de ser perfecta, por lo menos señala que el armamentismo, como la tecnología posmoderna, penetra en simultáneo en el cuerpo y el intelecto de los sujetos y que el poder adquiere ribetes sadomasoquistas, como lo dejan en claro la esposa dominatrix del doctor, Hanna (la exquisita Rebecca Hall), y el club sexual del que la fauna estatal tiene que “rescatar” a Cyrus. El desarrollo de personajes resulta sencillo aunque eficaz, destinado a crear suspenso y aprovechar los clichés del cine de acción ochentoso/ noventoso en línea con el gore, las one-liners, el melodrama televisivo de fondo y todo el militarismo más necio, ridículo y fascistoide de la época, sin embargo la masacre final en el parque de remolques se siente algo apresurada y no exprime la situación en términos de los enfrentamientos y la posible angustia por el acecho de los supersoldados.
Unificando a la distancia a Celeste y Kammler, quienes comparten el detalle de calmarse con su música favorita vía auriculares, signo de unas fieras en potencia si no interviene la mansedumbre artística, el film ofrece un soundtrack correcto símil John Carpenter a cargo de Matthew Pusti, asimismo condimentado con Any Major Dude Will Tell You, clásico de Steely Dan perteneciente a Pretzel Logic (1974), y un insólito cover en alemán de Paint It Black (1966), legendario single de The Rolling Stones, en la voz del checo Karel Gott. En la licuadora caen truculencias artesanales, sin CGI, citas a The Texas Chain Saw Massacre (1974), de Tobe Hooper, persecución con motosierra mediante, y un último acto semejante a la saga slasher que empezase con Friday the 13th (1980), de Sean S. Cunningham, no obstante aquí todo está resuelto de manera atolondrada y sin el cariño minucioso por el cine de género del pasado de -por ejemplo- Ti West, Damien Leone, Jalmari Helander, Edgar Wright o Mike Flanagan. El epílogo es simpático, finalizada la carnicería, y los títulos de cierre se destacan gracias a detalles sardónicos acerca de una operación gubernamental de encubrimiento cual espejo del montaje de apertura, en este caso alrededor del imperialismo yanqui y sus mentiras para justificar esas masacres en comarcas muy lejanas que finalmente terminarían pagando con la estupenda retahíla de atentados del 11 de septiembre de 2001…
Aniquilación (Onslaught, Estados Unidos, 2026)
Dirección: Adam Wingard. Guión: Simon Barrett. Elenco: Adria Arjona, Dan Stevens, Michael Biehn, Reginald VelJohnson, Rebecca Hall, Alex Pereira, Drew Starkey, Dave Campbell, Tyler Hall, Blake Kennedy. Producción: Adam Wingard, Simon Barrett, Aaron Ryder, Jeremy Platt, Andrew Swett y Alexander Black. Duración: 92 minutos.