Embestida (Thrash)

Los tiburones del huracán

Por Emiliano Fernández

Embestida (Thrash, 2026) constituye un nuevo retorno a yanquilandia del noruego Tommy Wirkola, señor responsable de un eterno subibaja en términos de calidad que abarca una primera etapa profesional en su país de origen vía las flojas Kill Buljo: La Película (Kill Buljo: The Movie, 2007) y Kurt Josef Wagle y la Leyenda de la Bruja del Fiordo (Kurt Josef Wagle og Legenden om Fjordheksa, 2010) y las estupendas Nieve Muerta (Død Snø, 2009) y su secuela, Nieve Muerta 2 (Død Snø 2, 2014). El segundo período es el anglosajón y cubre las abiertamente desparejas, problemáticas o apenas correctas Hansel & Gretel: Cazadores de Brujas (Hansel & Gretel: Witch Hunters, 2013), ¿Qué le Pasó a Lunes? (What Happened to Monday?, 2017) y Noche sin Paz (Violent Night, 2022), sin olvidarnos de un esporádico regreso a Noruega para la estupenda El Viaje (I Onde Dager, 2021) y la errática Espermagedón (Spermageddon, 2024), esta última una gesta animada para adultos codirigida junto a Rasmus A. Sivertsen. La película en un principio estaba destinada a las salas tradicionales de cine pero lamentablemente fue vendida a último minuto al emporio por antonomasia de la chatarra audiovisual actual, Netflix, de allí se entiende el buen nivel técnico de la propuesta, algo de lo que carece el “contenido” promedio de la N roja y sus bodrios intercambiables, siempre ofreciendo la misma basura hueca, anodina y compactada.

 

La trama se consagra a las vicisitudes de Annieville, un pueblo de la costa este de Estados Unidos, antes, durante y luego del arribo de un huracán categoría 5, Henry, planteo que implica seguir el derrotero de dos grupos de personas, primero los hermanos huérfanos Dee (Alyla Browne), Ron (Stacy Clausen) y Will (Dante Ubaldi), al cuidado de una pareja adoptiva que cobra los cheques del gobierno y alimenta deficientemente al trío, Billy (Matt Nable) y Rachel (Amy Mathews), y segundo una empleada administrativa embarazada de una planta empaquetadora de carne, Lisa (Phoebe Dynevor), y una joven que no puede salir de su casa por agorafobia desde que su madre muriese meses atrás, Dakota (Whitney Peak), muchacha que supera su trastorno cuando se ve obligada a rescatar a la anterior cuando queda atrapada en su coche por unas ramas. El huracán efectivamente destruye los diques de Annieville y el agua todo lo inunda, para colmo un camión cisterna vuelca su carga, sangre animal, y ello atrae a una bonita colección de tiburones toro y un enorme tiburón blanco, bautizado Nellie por el tío de Dakota, el Doctor Dale Edwards (Djimon Hounsou), un biólogo marino que se dedica a rastrear y etiquetar tiburones y que parte al rescate, ayudado por su asistente Brian (Chai Hansen), en una lancha de un equipo de reporteros televisivos, el cronista Joe Sprinkle (Andrew Lees) y el camarógrafo Doug (Sami Afuni).

 

En plan de entregar una mixtura de cine catástrofe, thriller de supervivencia y horror de monstruos, en sí retomando el núcleo narrativo de Infierno en la Tormenta (Crawl, 2019), del francés Alexandre Aja, para intercambiar aquellos cocodrilos por tiburones en materia de las “sorpresas” que trae un huracán categoría cinco, nuestra epopeya toma la forma de una Clase B ochentosa/ noventosa con protagonistas relativamente caricaturescos aunque sinceros y un nivel más que interesante de gore, a su vez evitando la soberbia, los diálogos sobreexplicativos, la insoportable repetición y toda esa corrección política ya anacrónica del mainstream contemporáneo para descerebrados. Dentro de los delirios de la trama en general, Wirkola se preocupa por mantener cierto realismo en cuanto a la mordedura y el comportamiento de los escualos con el objetivo de no caer en la comedia involuntaria o desdibujar el peso dramático de la situación y los personajes, un problema muy común del grueso de la producción cinematográfica de pretensiones rimbombantes del Siglo XXI. El relato a tres puntas, de la mano de los dos colectivos en peligro y el grupete de rescate, está bastante bien manejado a pesar de que todo esto ya se hizo mil veces en el pasado desde aquel gigantismo mitológico mundano de Tiburón (Jaws, 1975), de Steven Spielberg, aquí más bien naturalizando la avanzada de los peces con bocas colosales y un instinto voraz.

 

De a poco nos topamos con la excelente escena de la llegada del huracán, unas secuencias graciosas para la muerte de los padres adoptivos y la astuta anécdota de Edwards sobre un hipopótamo y dos tiburones toro en Mozambique con remate antirracista, conciencia social/ política que también se extiende al trío de hermanos huérfanos que no comen carne por decisión de sus padrastros avaros, ignorantes y parasitarios, Rachel y Billy, típicos votantes de la derecha. Los CGIs, como decíamos anteriormente, están muy bien y el humor negro y satírico aparece en los momentos propicios, además los chispazos de suspenso cumplen con dignidad gracias al profesionalismo y la inteligencia en la puesta en escena y el despliegue de recursos por parte de Wirkola. La realización, filmada en Australia y producida por el renombrado Adam McKay, recurre a estereotipos de siempre del rubro, como el peligro de las vibraciones y la sangre en el agua, explora alguna que otra cuasi novedad en lo que respecta a los “puntos débiles”, sobre todo tiburones más grandes y una electricidad que desorienta/ repele, y curiosamente no demoniza a los escualos sino que procura entenderlos en medio del desastre de las tormentas e inundaciones luego del paso del huracán, detalle que constituye un soplo de aire fresco a posteriori de tanto trazo grueso hollywoodense a la hora de retratar a las pobres criaturas de la naturaleza que tienen que convivir con nosotros, los seres humanos, la única y verdadera plaga del Planeta Tierra, por lejos la más dañina. El noruego por suerte no derrapa en introducciones larguísimas ni extiende la duración más de lo necesario, sin duda las compulsiones más tóxicas del mainstream del nuevo milenio, y en suma ofrece un producto ameno pero inmediatamente olvidable, mostrando la hilacha, léase su estilo ampuloso marca registrada, recién en ese desenlace a toda pompa con su clásica edición frenética y desvaríos divertidos del montón como la carne con dinamita o el parto bajo el agua de Lisa en pleno ataque de estas criaturas marinas carnívoras por excelencia…

 

Embestida (Thrash, Estados Unidos/ Australia, 2026)

Dirección y Guión: Tommy Wirkola. Elenco: Phoebe Dynevor, Djimon Hounsou, Whitney Peak, Stacy Clausen, Alyla Browne, Dante Ubaldi, Matt Nable, Amy Mathews, Sami Afuni, Andrew Lees. Producción: Tommy Wirkola, Adam McKay y Kevin J. Messick. Duración: 86 minutos.

Puntaje: 5