Five Nights at Freddy's 2

Marionetas y animatronics irrelevantes

Por Emiliano Fernández

Five Nights at Freddy’s 2 (2025), obra nuevamente dirigida por Emma Tammi y escrita y producida por Scott Cawthon, logra la proeza de ser incluso peor que la primera película de 2023, un trabajo de por sí desastroso que estaba inspirado en la franquicia de videojuegos creada por Cawthon de la mano de Five Nights at Freddy’s (2014), un neoclásico del terror de supervivencia que hacía gala de una tensión y una paranoia que no encontramos en los dos bodrios en cuestión. La historia vuelve a ser extremadamente caótica e incluye a Mike Schmidt (Josh Hutcherson), el ex guardia de seguridad del local repleto de animatronics embrujados por los nenitos en su interior, Freddy Fazbear’s Pizza, Abby (Piper Rubio), la hermana menor del anterior obsesionada con volver a ver a sus “amigos” fantasmas, Vanessa Shelly (Elizabeth Lail), aquella oficial de policía que ahora milagrosamente salió del coma, Michael Afton (Freddy Carter), otro guardia de seguridad pero del primer local de la cadena de pizzerías, Lisa (Mckenna Grace), conductora de un show de investigaciones paranormales, Spectral Scoopers, William Afton (Matthew Lillard), progenitor de Vanessa, asesino en serie de mocosos y fundador/ dueño de Freddy Fazbear’s Pizza, y finalmente Charlotte Emily (Audrey Lynn Marie), niña taciturna que 20 años atrás, en 1982, pretende salvar a un nene de las garras del psicópata durante un cumpleaños muy concurrido pero termina con tres cuchillazos en la espalda después de pedir socorro en vano a varios padres.

 

Lisa accede en el año 2002 a esa “casa matriz” de las pizzerías abandonadas mediante el maquiavélico Michael, hermano de Vanessa e hijo de William con ganas de continuar el legado de su papi, y la investigadora paranormal libera de su prisión tácita a Charlotte, un espectro obsesionado con vengarse de los padres que no la ayudaron, al desactivar una cajita de música que calma sus impulsos homicidas, por cierto estos últimos canalizados bajo su alter ego animatrónico, La Marioneta, algo conocido y callado por Vanessa ante un Mike con el que intentar construir un vínculo romántico. Con William apareciendo sólo en los sueños de su hija y los antagonistas robóticos de antaño desaparecidos durante buena parte del metraje, es precisamente La Marioneta la gran villana del lote porque además manipula a Abby, haciéndose pasar por la gallina robot Chica (voz de Megan Fox), para que introduzca un código en la computadora del local de turno así los animatronics pueden salir del lugar durante el FazFest, un festival folklórico basado en los crímenes alrededor de Freddy Fazbear’s Pizza, tanto el de Charlotte como los posteriores de William. Nuestra Chica parlante, poseída por La Marioneta al igual que Lisa, parece anticipar un intento de ofrenda al querido Jim Henson aunque todo rápidamente queda en la nada misma porque el asunto no se generaliza a los demás animatronics y apenas si se utiliza para el asesinato del Señor Berg (Wayne Knight), el odioso profesor de ciencias de Abby que adora ningunearla.

 

El film es lento, aburrido y narrativamente torpe y no sabe qué hacer con sus ingredientes/ recursos, léase todas esas subtramas innecesarias, una introducción larguísima, momentos cómicos que no funcionan, un trasfondo de slasher de parque de diversiones, muchísimos personajes entre insufribles e intercambiables, otra buena dosis de melodrama familiar higiénico y ese motivo complementario vinculado a los investigadores paranormales que reenvía hacia películas mejores o por lo menos más coherentes e intensas, donde el gore dice presente en serio a lo Shelby Oaks (2024), de Chris Stuckmann, y Late Night with the Devil (2023), de los hermanos australianos Cameron y Colin Cairnes, amén de una densa iconografía surrealista -para el acoso de Afton sobre su hija- calcada de A Nightmare on Elm Street (1984), obra de Wes Craven que también ofició de fuente de inspiración para Black Phone 2 (2025), de Scott Derrickson, y Smile 2 (2024), de Parker Finn. Los traumas de las criaturas en pantalla saben a rancio y el guión de Cawthon, como aseverábamos con anterioridad, es todavía peor que el de la primera epopeya, con La Marioneta como el único agregado de importancia más allá de la tendencia a desperdiciar a todos los actores en un metraje paradójicamente inflado de redundancias y una cobardía expresiva lastimosa, muy lejana con respecto a las masacres de los 80 que se desea homenajear, recordemos aquellas de Meet the Feebles (1989), de Peter Jackson, y Chopping Mall (1986), de Jim Wynorski.

 

Asentada en el nivel calamitoso de otras traslaciones no reconocidas del videojuego de 2014, sobre todo The Banana Splits Movie (2019), opus de Danishka Esterhazy, y Willy’s Wonderland (2021), de Kevin Lewis, la propuesta continúa dejando de lado la atractiva posibilidad de acercarse a Dolls (1987), de Stuart Gordon, o Puppet Master (1989), de David Schmoeller, y una vez más explota de manera muy literal la idea de que los niños confunden amigos y enemigos y muchas veces no pueden intuir el peligro a la vuelta de la esquina, para colmo se refrita el latiguillo de Vanessa ocultando un secretito sucio, antes su condición de hija del homicida en serie especializado en purretes y ahora la presencia de su hermano, Michael, y su conocimiento del calvario de Charlotte/ La Marioneta. Los adultos o padres irresponsables para con sus hijos u otros niños necesitados de ayuda vuelven a ser demonizados pero hoy con mayor ahínco en función de toda la cruzada de revancha de la mocosa espectral, quien fuera victimizada por un asesino del montón y no un pederasta hecho y derecho porque el Hollywood actual no se permite ni un gramo de realidad. En este contexto de castigo y guerra etaria, Five Nights at Freddy’s 2 opone la solidaridad pueril deforme como un antídoto contra el egoísmo y las traiciones de parte de unos adultos que no deberían haber tenido vástagos desde el vamos. Muchos detalles retóricos, como por ejemplo el ridículo cerco perimetral, los rastreadores y el escaneo de rostro por parte de los animatronics, son tan mediocres, irrelevantes y desganados como las actuaciones, además se desperdicia el FazFest como ámbito para una linda carnicería y la aparición del hermano de Vanessa, aquí utilizando a Lisa como conejillo de Indias para liberar a Charlotte, se asemeja a un manotazo creativo de ahogado digno de alguien que ya no sabe qué hacer para seguir explotando lo poco que tiene para ofrecer el clan Afton. En última instancia La Marioneta como adversaria termina siendo tan anodina como el personaje de Lillard de la primera película, hoy efectivamente regresando símil Freddy Krueger (Robert Englund) para aterrorizar a Shelly en un par de secuencias oníricas y dejar todo listo para la tercera parte ya que en esta oportunidad incluso desaparecen los fantasmas de sus víctimas, apenas ofreciendo un cameo en el desenlace para salvar las papas pero con el switch paranormal/ robótico en modalidad “bueno”, justo como aquel T-800 (Arnold Schwarzenegger) de Terminator 2: Judgment Day (1991), la siempre influyente propuesta de James Cameron…

 

Five Nights at Freddy’s 2 (Estados Unidos/ Canadá, 2025)

Dirección: Emma Tammi. Guión: Scott Cawthon. Elenco: Josh Hutcherson, Elizabeth Lail, Piper Rubio, Freddy Carter, Wayne Knight, Mckenna Grace, Matthew Lillard, Audrey Lynn Marie, Megan Fox, Skeet Ulrich. Producción: Jason Blum y Scott Cawthon. Duración: 104 minutos.

Puntaje: 1