Golda

Memorias de Yom Kippur

Por Martín Chiavarino

Hace cincuenta años, los ejércitos de Egipto y Siria invadían la Península del Sinaí y los Altos del Golán, dos regiones que habían sido conquistadas por Israel en la Guerra de los Seis Días en junio de 1967, para recuperar sus territorios perdidos seis años antes, en la jornada más sagrada para el pueblo judío, Yom Kippur, el Día de la Expiación, tomando desprevenido al gobierno, las fuerzas de defensa y los servicios de inteligencia israelíes. Esta invasión desató la primera crisis del petróleo a partir de la decisión de los países árabes de cesar las exportaciones de crudo a los gobiernos que habían apoyado a Israel en el conflicto bélico, lo que desarticuló el precario balance económico/ político del mundo que regía desde los pactos aliados de finales de la Segunda Guerra Mundial.

 

Golda (2023), film dirigido por Guy Nattiv, el realizador israelí ganador del Premio Oscar al Mejor Cortometraje en 2019 por Skin (2018), y escrito por Nicholas Martin, el coguionista de la biografía cinematográfica homónima de una aspirante a cantante de ópera, Florence Foster Jenkins, dirigida en 2016 por Stephen Frears, narra este episodio de la historia de Israel y el mundo a partir de la mirada de su máxima protagonista, la Primer Ministro Golda Meir, quien tras la Guerra de Yom Kippur (octubre de 1973) debió renunciar a su cargo pocos meses después tras ganar las elecciones y a pesar del gran apoyo popular.

 

El guión de Martin narra vertiginosamente esos agitados días, lo cual Guy Nattiv traduce cinematográficamente con pericia, con alguna que otra escena bélica -especialmente nocturna- pero más que nada a partir de reuniones, análisis y reflexiones durante la deposición de la primer ministro, en ese momento ya reemplazada en el cargo por su sucesor, Yitzhak Rabin, ante la comisión que examinó el fuste de las acciones políticas y militares tomadas durante el conflicto por parte del gobierno socialdemócrata. Aquí Golda Meir es retratada como una estadista y estratega preocupada por la supervivencia de su país pero también como la imagen viva de la auténtica madre judía, figura a la que fue asociada durante la época. A pesar de su enfermedad, un linfoma agravado por su adicción al cigarrillo, la mujer logra encontrar el error en el cálculo bélico de su oponente para hallar su punto débil y derrotarlo, aduciendo que es muy fácil saber cuándo uno está perdiendo aunque mucho más difícil resulta saber cuándo se está ganando a pesar de las estrategias temerarias de Ariel Sharón, general que para sus defensores fue un héroe de guerra y para sus detractores un soldado insubordinado, sin demasiado genio y de ideas extremistas que solían conducir a desastres, además el responsable de la construcción del muro de separación entre Palestina e Israel que se demostró inútil y contraproducente a la luz de los acontecimientos de los últimos días, de nuestro aciago 2023.

 

La película es un claro homenaje a la figura de la primer ministra israelí, de sus aciertos y errores, de su visión política, de su patriotismo y habilidad para liderar en tiempos de zozobra, uniendo a los distintos actores políticos bajo una misión, en este caso literalmente la supervivencia, encontrando el error en el análisis militar del oponente para retomar la iniciativa y hacerlo retroceder. Meir responde a las acusaciones de negligencia explicando por qué no atacó preventivamente ni envió más fuerzas para garantizar la defensa del territorio conquistado en 1967, error geopolítico para complacer a Estados Unidos que pudo conllevar a la destrucción de Israel y que en cambio apuntaló su situación y logró una paz duradera con su más temible enemigo, Egipto, cuyo primer ministro, el militar nacionalista Mohamed Anwar el-Sadat, sucesor de Gamal Abdel Nasser, fundador del panarabismo, terminó firmando un acuerdo de paz que resultaría duradero, incluso después del asesinato de Sadat en 1981.

 

El guión resalta muy bien el pobre papel de Estados Unidos en la contienda, intentando mediar sin mucho éxito y más que nada con el propósito de impedir que el conflicto escale con el principal aliado de Egipto y Siria, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), aplacando a la vez la furia de las potencias petroleras árabes y sus jeques que ya comenzaban un desabastecimiento que tendría amplias consecuencias en la economía norteamericana en los años subsiguientes. Sin ayudar demasiado a Israel más de lo estrictamente necesario, Estados Unidos aparece aquí como un aliado que busca impedir una debacle y mantener un equilibrio que le era conveniente al gobierno republicado de Richard Nixon y su Secretario de Estado, Henry Kissinger, compuesto aquí por un deslucido Liev Schreiber.

 

Helen Mirren, una actriz realmente maravillosa que no siempre ha obtenido grandes papeles pero que en cada una de sus actuaciones ha brillado, interpreta a Golda Meir con la templanza que la protagonista de la historia israelí irradiaba, sin descuidar su sentido del humor y su agudeza mental, en una de sus mejores performances en la pantalla.

 

Golda es un film conciso, realzado por la brillante actuación de Mirren, que resume muy bien la Guerra de Yom Kippur y el rol de Golda Meir y de todos sus asesores militares, con posiciones circunspectas, sin polémicas, intentando buscar un poco de aquiescencia en un país convulsionado por una guerra que parece infinita. La película es un retrato de una de las mujeres más importantes del Siglo XX, una líder de su país que debió lidiar con el fanatismo en sus propias huestes y con la amenaza del panarabismo para la existencia de Israel, aunque también es un recuerdo del ocaso de la sensatez y del diálogo a pesar de las disidencias y las enemistades, lo que condujo a un presente de extremismos que se retroalimentan masacrando civiles, siempre sustentados en un odio que solo puede conducir a más barbarie.

 

Golda (Reino Unido/ Estados Unidos, 2023)

Dirección: Guy Nattiv. Guión: Nicholas Martin. Elenco: Helen Mirren, Camille Cottin, Rami Heuberger, Lior Ashkenazi, Dominic Mafham, Dvir Benedek, Ed Stoppard, Ohad Knoller, Emma Davies, Liev Schreiber. Producción: Nicholas Martin, Michael Kuhn, Jane Hooks, Roi Kurland, Gal Greenspan y Maya Fischer. Duración: 100 minutos.

Puntaje: 7