Hamnet

Murió en agonía

Por Emiliano Fernández

Poco y nada se sabe a ciencia cierta sobre la vida y la carrera de William Shakespeare (1564-1616), el dramaturgo, poeta y actor inglés que alcanzaría fama mundial de manera progresiva y póstuma a partir de la aparición del First Folio (1623), la célebre recopilación de 36 obras de Shakespeare a cargo de John Heminges y Henry Condell, amigos y colegas del Bardo en Lord Chamberlain’s Men/ King’s Men, una compañía teatral que cambió de nombre según el dinerillo del mecenas de turno dentro del mundo cultural londinense de la Época Isabelina (1558-1603) y la Época Jacobina (1603-1625). Entre toda la catarata de especulaciones de los historiadores, biógrafos y autodidactas del montón muchas apuntan a la vida privada del señor y cuánto influyó en sus trabajos más renombrados, en este sentido uno de los estereotipos del rubro es la hipótesis de que Hamlet (1603), cuyo título completo es La Tragedia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca (The Tragedy of Hamlet, Prince of Denmark), está inspirada en el fallecimiento por razones desconocidas de aquel Hamnet Shakespeare (1585-1596), único hijo varón de William con su esposa, Anne Hathaway (1556-1623), la madre también de dos nenas, la mayor Susanna Shakespeare/ Hall (1583-1649) y la hermana melliza de Hamnet, Judith Shakespeare/ Quiney (1585-1662). El óbito de Hamnet a la edad de once años, algo común en la etapa porque la hambruna y la peste bubónica, la “plaga”, mataron a un tercio de los niños menores de diez años en Inglaterra, efectivamente puede haber ido a parar al juego de palabras del título y protagonista de la obra en cuestión, Hamlet, y al tono entre sepulcral y onírico que recorre la puesta teatral, sin duda la más famosa de Shakespeare, no obstante nada de esto es comprobable en algún registro histórico que haya sobrevivido a las inclemencias del tiempo y además el amigo William recicló para el relato un buen número de fábulas/ historias preexistentes de larga data, desde romanas hasta escandinavas, que nada tienen que ver con todo este calvario.

 

Al cine posmoderno le encanta la faceta íntima de los próceres y Shakespeare no ha sido la excepción, conviene tener presente el pobre periplo que va desde Shakespeare Apasionado (Shakespeare in Love, 1998), opus de John Madden, y Todo es Cierto (All Is True, 2018), de Kenneth Branagh, hasta Cuervo Advenedizo (Upstart Crow, 2016-2020), sitcom para la BBC de Ben Elton, y Hamnet (2025), propuesta dirigida y escrita por Chloé Zhao a partir de la novela homónima de 2020 de Maggie O’Farrell, precisamente una ficcionalización del romance de William y Anne, la muerte del mocoso y el posible efecto sobre Hamlet. La historia de la película de Zhao, una china americanizada que rodó un par de bodrios indies, Canciones que me Enseñaron mis Hermanos (Songs My Brothers Taught Me, 2015) y El Jinete (The Rider, 2017), uno mainstream, Eternos (Eternals, 2021), y aquel film apenas correcto sobre la precarización laboral en el capitalismo salvaje contemporáneo que ganaría los Oscars a Mejor Película, Director y Actriz para Frances McDormand, Tierra Nómada (Nomadland, 2020), nos presenta a Shakespeare (Paul Mescal), profesor de latín, dejando embarazada a una Anne que responde al nombre que recibió en el testamento de su padre, Agnes (Jessie Buckley), linda huérfana y pitonisa fanática de la cetrería y la soledad de los bosques y las cuevas de Stratford-upon-Avon que es considerada una bruja por sus vecinos. La familia adoptiva la destierra de la casa y la pareja eventualmente contrae matrimonio, así pronto nace Susanna (Bodhi Rae Breathnach) en el medio del bosque y William se saca de encima el yugo de su padre, el comerciante y político John Shakespeare (David Wilmot). La dupla acuerda que William debe marcharse a Londres para triunfar en el universo teatral y con el tiempo nacen Hamnet (Jacobi Jupe) y Judith (Olivia Lynes) durante un parto muy doloroso que es asistido por la suegra de Agnes, Mary Shakespeare (Emily Watson), otra mujer fuerte que termina llevándose bien con su nuera luego de un comienzo no muy feliz.

 

En pantalla la que cae enferma de la plaga es Judith pero se recupera mientras su hermano le hace compañía, sin embargo Hamnet se contagia y fallece en una agonía espantosa, lo que genera una crisis en la pareja ya que William estaba en Londres durante el episodio. Tiempo después Agnes y su hermanastro, Bartholomew Hathaway (Joe Alwyn), asisten en secreto al estreno de Hamlet y ella descubre que buena parte de la puesta es un homenaje sutil al vástago fallecido, incluso con la participación actoral de un William que compone al Rey Hamlet, fantasma del progenitor del protagonista, Hamlet (Noah Jupe, hermano mayor de Jacobi), suerte de reencarnación en las tablas. La realización no se decide entre lo arty meditabundo, sustrato representado en el bosque fetichizado por ella y sus queridas cuevas, y lo mainstream baladí obsesionado con levantar nominaciones al Oscar, algo por supuesto encarnado en el melodrama previsible que recorre una trama sin imaginación ni osadía ni sorpresa alguna, en este sentido la propuesta resulta demasiado larga -más de dos horas- sin ninguna justificación valedera porque todo lo relatado es redundante a más no poder y se vincula a la especulación ficcional devaluada del Siglo XXI, aquí jugando con el declive psicológico del matrimonio luego de la tragedia a manos del destino y de los conocimientos médicos isabelinos. Se podría decir que estamos frente a una epopeya lacrimógena sobre el duelo pero también acerca de los reproches eternos en la pareja por privilegiar el trabajo o la vocación por sobre la familia o prole de turno, en suma unas “buenas intenciones” que no nos salvan del hecho de que ambos son insoportables, Agnes y William, especialmente ella porque se comporta como una enajenada durante la enorme mayoría del metraje al punto de que tiene ganado con justicia el rótulo popular de bruja bucólica, trasfondo que abarca su ciclotimia y sus conocimientos de hierbas aparentemente heredados de su madre, los cuales en el primerísimo acto utiliza para curar una herida que tiene su futuro esposo en la frente.

 

Quizás lo mejor del lote sea la escena en la que él relata en el bosque a su amada la leyenda alrededor de Orfeo y Eurídice, propia de la mitología griega, y el desenlace basado en la primera representación de Hamlet en el Globe Theatre de la compañía Lord Chamberlain’s Men, ejemplo del latiguillo del film -introducido de manera tardía, para colmo- en materia del arte canalizando/ sanando el dolor. Hamnet decide obviar por conveniencia dramática o capricho de Zhao y O’Farrell que la boda de seguro fue forzada por el embarazo de Anne/ Agnes, que la causa del óbito del purrete continúa siendo desconocida y que por los largos períodos en Londres es probable que el dramaturgo haya acumulado amantes o no tuviese en alta estima a su esposa “oficial”, siempre viviendo en soledad en Stratford-upon-Avon con sus hijos, amén de la falta de consenso historiográfico acerca de la influencia del niño muerto en la creación de Hamlet, cuyas alusiones -como decíamos antes- parecen limitarse al nombre y al motivo macabro detrás de las intrigas palaciegas en Escandinavia. Una vez más el Hollywood facilista/ cómodo/ banal/ reduccionista de hoy en día sobreestima el rol femenino en una epopeya ambientada en una época que no se caracterizaba por poner en un pedestal el afán de las mujeres, en esta oportunidad consagrándose más a ella y sus delirios que al mismísimo Shakespeare, lo que de todos modos no llega a molestar en serio porque Buckley es una excelente actriz y Mescal, visto en Gladiador II (Gladiator II, 2024), de Ridley Scott, cumple con su deber aunque está unos escalones por debajo de su compañera. Como ocurriese en El Guardián (Keeper, 2025), de Osgood Perkins, el remate narrativo final es muy bueno y por ello contrasta con el resto de la faena y su mediocridad o lentitud hacia el clímax, ese de las manos del actor que compone al príncipe danés tocando las del público en el Globe, precioso detalle que unifica los tres pivotes principales, léase la puesta teatral en sí, el mocoso muerto y la recepción hiper pasional de la concurrencia de antaño…

 

Hamnet (Estados Unidos/ Reino Unido, 2025)

Dirección: Chloé Zhao. Guión: Chloé Zhao y Maggie O’Farrell. Elenco: Jessie Buckley, Paul Mescal, Emily Watson, Joe Alwyn, Jacobi Jupe, David Wilmot, Olivia Lynes, Bodhi Rae Breathnach, Noah Jupe, Freya Hannan-Mills. Producción: Steven Spielberg, Sam Mendes, Liza Marshall, Pippa Harris y Nicolas Gonda. Duración: 126 minutos.

Puntaje: 4