Viaje a las Estrellas: Sección 31 (Star Trek: Section 31)

No hay dictadores benevolentes

Por Emiliano Fernández

Típico ejemplo de la tendencia del Hollywood contemporáneo a sobresaturar y destruir todas las franquicias con productos apestosos en secuencia, Viaje a las Estrellas: Sección 31 (Star Trek: Section 31, 2025) es un despropósito que rankea en punta como una de las peores y más vergonzosas películas de los últimos tiempos, en esencia un spin-off de Viaje a las Estrellas: Discovery (Star Trek: Discovery, 2017-2024), serie de por sí excrementicia y pueril que nada tenía que hacer frente a la original Viaje a las Estrellas (Star Trek, 1966-1969), joya de la televisión mundial por su riqueza antropológica, política y aventurera, y que para colmo ya acumulaba otros dos spin-offs, Viaje a las Estrellas: Pequeños Treks (Star Trek: Short Treks, 2018-2020), colección de cortos, y Viaje a las Estrellas: Nuevos y Extraños Mundos (Star Trek: Strange New Worlds, 2022-2025), otra serie aunque un poco más digna que Viaje a las Estrellas: Discovery. La epopeya que nos ocupa, dirigida por el mamarrachesco Olatunde Osunsanmi, hace prácticamente todo mal y se parece a un piloto hipotético para aquella serie que se vino abajo en 2020 por la pandemia del coronavirus y que el creador de Discovery, Alex Kurtzman, había planeado junto a Michelle Yeoh para seguir explotando a Philippa Georgiou, personaje crucial de las tres primeras temporadas.

 

Kurtzman, asimismo responsable de Viaje a las Estrellas: Pequeños Treks, Viaje a las Estrellas: Nuevos y Extraños Mundos y Viaje a las Estrellas: Picard (Star Trek: Picard, 2020-2023), secuela directa de Viaje a las Estrellas: La Nueva Generación (Star Trek: The Next Generation, 1987-1994), es de hecho el productor ejecutivo de Viaje a las Estrellas: Sección 31 y uno de los culpables centrales a la par del guionista Craig Sweeny y el propio Osunsanmi, dos asalariados sin alma de Kurtzman en Discovery y el segundo artífice de una mínima carrera cinematográfica -antes de volcarse con todo a la televisión- vía bodrios de la talla de La Caverna del Terror (The Cavern, 2005), Contactos de Cuarto Tipo (The Fourth Kind, 2009) y La Evidencia (Evidence, 2013). La mínima trama pasa por Georgiou (Yeoh), otrora mandamás del Imperio Terrano en el Universo Espejo que mató a su familia para convertirse en emperadora, siendo convocada por Alok (Omari Hardwick) para unirse a la Sección 31 del título, un grupito de forajidos al servicio de la Flota Estelar integrado por el camaleónico Quasi (Sam Richardson), el fanático de su exoesqueleto Zeph (Robert Kazinsky), la caótica reprimida Rachel Garrett (Kacey Rohl), la sirena Melle (Humberly González) y el diminuto Fuzz (Sven Ruygrok), alien que controla un robot símil vulcano.

 

Desde una premisa sencilla, léase la misión de detener a un traficante de armas del montón, el cibernético Dada Noé (Joe Pingue), antes de que venda un artilugio de destrucción, gran meta que deriva en fracaso porque de la nada aparece un tercero que roba esa mega bomba de turno que Philippa reconoce como el Don del Cielo, artefacto incinerador de planetas que ella misma mandó a construir cuando era la líder del Imperio Terrano, la odisea resulta lenta, necia, ridícula, sentimentaloide y redundante, además está muy mal actuada y escrita y los CGIs son horribles al igual que los chistes huecos, la fotografía, las secuencias de acción, el diseño digital de mundos, la musicalización en general y el desarrollo pedestre de todos los personajes. Luchando continuamente con un tono narrativo inconsistente, a mitad de camino entre lo dramático y la bufonesco para retrasados mentales símil público del cine de superhéroes modelo Marvel, a Viaje a las Estrellas: Sección 31 le falta un villano de peso porque el elegido es sinceramente lamentable, San (James Hiroyuki Liao), ex amante de Georgiou y su competencia en la lucha darwinista por el trono, en sí un pobre diablo que flota sin pena ni gloria en esta mixtura soporífera de gesta de aventuras, espionaje y súper acción bobalicona, digna de cualquier otra saga del mainstream descerebrado de hoy en día.

 

Los robos son múltiples y nada disimulados, por ello nos topamos con un comienzo de competencia brutal a lo El Francotirador (The Deer Hunter, 1978), de Michael Cimino, una tarea en grupo homologable a Misión Imposible (Mission Impossible, 1996), de Brian De Palma, o La Gran Estafa (Ocean’s Eleven, 2001), opus de Steven Soderbergh, diversas escenas de acción parecidas a Los Cazadores del Arca Perdida (Raiders of the Lost Ark, 1981), de Steven Spielberg, un diseño general del Don del Cielo semejante al de la Caja de Lemarchand o Configuración del Lamento de Hellraiser (1987), de Clive Barker, y una seguidilla de enigmas y/ o muertes en sintonía con Eran Diez Indiecitos (Ten Little Indians, 1939), de Agatha Christie, amén de la dinámica estúpida citada a lo Marvel y aquel look bipartito de Prince circa Batman (1989) de Virgil (Augusto Bitter), la mano derecha de Philippa en su club nocturno/ bar/ hotel, Baraam. Si bien se puede identificar una mínima concepción o moraleja de fondo, eso de que “no hay dictadores benevolentes” por más que San pretenda transformarse en un emperador misericordioso en contraposición a la cruel tirana de antaño de Yeoh, esta película número catorce o primer telefilm de la franquicia, por cierto estrenado en el servicio de streaming Paramount+, no tiene ni un gramo de la filosofía humanista de izquierda de Gene Roddenberry, creador de la gloriosa serie original de los años 60, y se parece mucho a la chatarra rimbombante de J.J. Abrams y este mismo Kurtzman, Viaje a las Estrellas (Star Trek, 2009) y Viaje a las Estrellas: En la Oscuridad (Star Trek: Into Darkness, 2013), intentos de reboot que desencadenarían la abiertamente impresentable Viaje a las Estrellas: Sin Límites (Star Trek: Beyond, 2016), un desastre de Justin Lin que hasta este momento era la peor propuesta cinematográfica del lote, muy lejos de aquellos cuatro films correspondientes al elenco de Viaje a las Estrellas: La Nueva Generación, Viaje a las Estrellas: La Próxima Generación (Star Trek: Generations, 1994), de David Carson, Viaje a las Estrellas: Primer Contacto (Star Trek: First Contact, 1996), de Jonathan Frakes, Viaje a las Estrellas: Insurrección (Star Trek: Insurrection, 1998), también de Frakes, y Viaje a las Estrellas: Némesis (Star Trek: Nemesis, 2002), de Stuart Baird, y mucho más lejos aún de las seis obras primigenias para la gran pantalla, Viaje a las Estrellas: La Película (Star Trek: The Motion Picture, 1979), de Robert Wise, Viaje a las Estrellas II: La Ira de Khan (Star Trek II: The Wrath of Khan, 1982), de Nicholas Meyer, Viaje a las Estrellas III: En Busca de Spock (Star Trek III: The Search for Spock, 1984), de Leonard Nimoy, Viaje a las Estrellas IV: El Viaje a Casa (Star Trek IV: The Voyage Home, 1986), asimismo de Nimoy, Viaje a las Estrellas V: La Última Frontera (Star Trek V: The Final Frontier, 1989), del inefable William Shatner, y Viaje a las Estrellas VI: Aquel País Desconocido (Star Trek VI: The Undiscovered Country, 1991), la otra joya de Meyer para una saga cósmica que alguna vez fue “audazmente a donde ningún hombre ha ido antes”…

 

Viaje a las Estrellas: Sección 31 (Star Trek: Section 31, Estados Unidos, 2025)

Dirección: Olatunde Osunsanmi. Guión: Craig Sweeny. Elenco: Michelle Yeoh, Joe Pingue, Omari Hardwick, Sam Richardson, Robert Kazinsky, Kacey Rohl, Sven Ruygrok, James Hiroyuki Liao, Humberly González, Augusto Bitter. Producción: Alex Kurtzman, Dana N. Wilson y Ted Miller. Duración: 95 minutos.

Puntaje: 1