Primate

No hay rabia en Hawái

Por Emiliano Fernández

Con la divertida Primate (2025), un oasis en el mainstream paupérrimo actual, el director y guionista británico Johannes Roberts no sólo entrega su mejor película a la fecha sino que también termina de posicionarse como un artesano errático de vieja escuela porque nunca se sabe cuál puede ser su próximo movimiento y sobre todo el posible resultado de turno, pensemos que el cineasta fue capaz de entregar propuestas amenas como A 47 Metros (47 Meters Down, 2017) y Los Extraños: Cacería Nocturna (The Strangers: Prey at Night, 2018), trabajos bastante desparejos en línea con Terror a 47 Metros: El Segundo Ataque (47 Meters Down: Uncaged, 2019) y Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City (Resident Evil: Welcome to Raccoon City, 2021) y aquella andanada de bodrios con los que logró profesionalizarse, hablamos de F (2010), la televisiva Roadkill (2011), Storage 24 (2012) y El Otro Lado de la Puerta (The Other Side of the Door, 2016), panorama que deja afuera sus primeras odiseas de ADN amateur y presupuestos minúsculos, las ignotas Sanitarium (2001), Alice (2002), Hellbreeder (2004), Darkhunters (2004) y Forest of the Damned (2005), las tres primeras realizadas junto a James Eaves porque si hay algo que caracteriza al inglés, además de su carácter inusualmente prolífico -para el triste promedio productivo del Siglo XXI- y su apego a las fórmulas sencillas, es una tendencia a colaborar que en los últimos años lo vio regresando a su socio habitual en los guiones, el español Ernest Riera.

 

Primate, precisamente escrita por Roberts y ese Riera de El Otro Lado de la Puerta, A 47 Metros y Terror a 47 Metros: El Segundo Ataque, se enrola en el cine de monstruos que el propio realizador cultivó en el pasado, especialmente en Roadkill, Storage 24, A 47 Metros y su secuela, y en suma retoma el motivo de los simios asesinos de Link (1986), de Richard Franklin, Monerías Diabólicas (Monkey Shines, 1988), de George A. Romero, y Shakma (1990), de Tom Logan y Hugh Parks, centradas respectivamente en un orangután, un mono capuchino y un babuino, para combinarlo con aquel San Bernardo rabioso de Cujo (1983), de Lewis Teague, y las dos hermanas aprisionadas bajo la cubierta de fibra de vidrio de la pileta olímpica de 12 Feet Deep (2017), de Matt Eskandari, planteo que recuerda al de A 47 Metros aunque allí mediante las ninfas atrapadas en una jaula antitiburones en el fondo del océano, con poco oxígeno en sus tanques y unos cuantos escualos visitándolas. El primate del título es un chimpancé llamado Ben, mascota de una familia adinerada porque la madre -ya fallecida por cáncer- realizó experimentos de aprendizaje lingüístico con el animal, por ello el clan ahora está compuesto por el padre, el escritor sordo Adam (Troy Kotsur), y dos hermanas, la adolescente Erin (Gia Hunter) y la veinteañera Lucy (Johnny Sequoyah), esta última la protagonista que regresa a la mansión paradisíaca familiar en Hawái para pasar las vacaciones de verano con los suyos y su mejor amiga de siempre, Kate (Victoria Wyant).

 

Entre la ausencia del progenitor por compromisos laborales y algunas tensiones románticas/ sexuales de fondo, en suma debido a que Lucy está interesada en el hermano de Kate, Nick (Benjamin Cheng), quien a su vez se acerca a una amiga putona del personaje de Wyant, Hannah (Jessica Alexander), la carnicería se desata cuando una mangosta muerde a Ben y el monito adorable y superinteligente desarrolla rabia, enfermedad supuestamente ausente en Hawái, primero cargándose a un pobre diablo que pretendía darle antibióticos y limpiar su jaula y después abalanzándose sobre Nick y las cuatro señoritas al punto de arrinconarlos en la piscina de la casa, a la vera de un peñasco, luego de arrancar de un mordisco parte de la pierna de Erin. Roberts exuda eficacia Clase B de la mano de su paciencia narrativa, un gore sádico y muy cumplidor, ese suspenso dosificado con sutileza y un buen nivel general de hembras y un buen uso de las bellas locaciones, amén de evitarnos los CGIs de tantas obras parecidas y optar en cambio por darle trabajo a los dos especialistas que interpretan al chimpancé, Ben Pronsky en los sonidos y Miguel Torres Umba en los movimientos debajo del viejo y querido traje, cara esperpéntica y babeante de por medio. El dejo ochentoso, a la vez tontuelo y gloriosamente agitado, le sienta de maravilla a la faena y nos reenvía a otras sorpresas recientes del cine de género como esas Animales Peligrosos (Dangerous Animals, 2025), de Sean Byrne, y Drop: Amenaza Anónima (Drop, 2025), de Christopher Landon.

 

Primate se luce en las escenas de asesinatos, empezando por la caída desde el precipicio de Nick, pasando por la cara reventada con una piedra de Kate, todo condimentado a través de un soundtrack de sintetizadores símil Goblin de parte de Adrian Johnston, hasta llegar al grotesco de las secuencias en las que pasan a “mejor vida” los dos tarados que las mujeres conocen en el avión, Drew (Charlie Mann) y Brad (Tienne Simon), sin olvidarnos del festín que se hace el británico con la clásica burguesa egoísta del montón, Hannah, asesinada a golpes y mordiscos. Si bien Roberts no ofrece originalidad alguna y abusa del recurso de los sonidos estridentes accidentales para provocar la furia del simio psicótico, quien por cierto no tiene nada que envidiarle en ferocidad y picardías a sus colegas de Link, Monerías Diabólicas y Shakma pero también de King Kong (1933), de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, e incluso Los Crímenes de la Calle Morgue (The Murders in the Rue Morgue, 1841), el cuento de Edgar Allan Poe, por suerte compensa el desliz con buenas actuaciones, intensidad, humor negro, mucho minimalismo cuasi slasher y una apuesta sin medias tintas por la hipérbole, jugada poco habitual en un cine contemporáneo siempre cobarde, incapaz de llegar a estos extremos. Aquí la rabia se homologa a una bipolaridad ultra agresiva y la familia aparece en su cuádruple faceta, en tanto protectora vía Lucy, abandónica por Adam y la madre muerta, anodina gracias a Erin y desde ya destructora por el accionar de Ben…

 

Primate (Estados Unidos, 2025)

Dirección: Johannes Roberts. Guión: Johannes Roberts y Ernest Riera. Elenco: Johnny Sequoyah, Troy Kotsur, Jessica Alexander, Victoria Wyant, Gia Hunter, Benjamin Cheng, Charlie Mann, Tienne Simon, Miguel Torres Umba, Ben Pronsky. Producción: Bradley Pilz, John Hodges y Walter Hamada. Duración: 89 minutos.

Puntaje: 7