La Guerra de los Últimos (The Dog Stars)

Para la sanación espiritual

Por Emiliano Fernández

Desde que experimentase un renacimiento creativo en ocasión de Prometeo (Prometheus, 2012), aquel regreso algo iconoclasta al ecosistema narrativo que supo construir de la mano de Alien, el Octavo Pasajero (Alien, 1979), Ridley Scott se ha consagrado a una variopinta e interesante retahíla de films, hablamos de El Abogado del Crimen (The Counselor, 2013), Éxodo: Dioses y Reyes (Exodus: Gods and Kings, 2014), Misión Rescate (The Martian, 2015), Alien: Covenant (2017), Todo el Dinero del Mundo (All the Money in the World, 2018), El Último Duelo (The Last Duel, 2021), La Casa Gucci (House of Gucci, 2021), Napoleón (2023) y Gladiador II (Gladiator II, 2024), propuestas para adultos pensantes y con presupuestos generosos que ofrecen una alternativa con respecto a la infantilización del mainstream del nuevo milenio, comarca casi siempre adepta a la mediocridad, la repetición y la estupidez. El cineasta inglés, responsable además de series muy recomendables como Tabú (Taboo, 2017), El Terror (The Terror, 2018-2026) y Criados por Lobos (Raised by Wolves, 2020-2022), hoy respeta su estela reciente con La Guerra de los Últimos (The Dog Stars, 2026), una maravilla que rankea en punta como su película más humilde y sensible en muchísimos años, detalle paradójico porque Scott siempre fue un artista extremadamente ambicioso que aquí controla el telón de fondo, propio del cine de acción o de una epopeya apocalíptica de supervivencia, centrándose en el desarrollo de personajes y concretamente en unas penurias que coinciden o anteceden a la debacle repentina en sí, semilla del trauma.

 

En un primer momento La Guerra de los Últimos parece que decantará en una cruza de las sagas que arrancaron con Mad Max (1979), de George Miller, y Exterminio (28 Days Later, 2002), de Danny Boyle, por un lado, y las tres adaptaciones de Soy Leyenda (I Am Legend, 1954), la famosísima novela de Richard Matheson, apuntamos a El Último Hombre sobre la Tierra (The Last Man on Earth, 1964), de Sidney Salkow y Ubaldo Ragona, El Hombre Omega (The Omega Man, 1971), de Boris Sagal, y Soy Leyenda (I Am Legend, 2007), de Francis Lawrence, por el otro lado, sin embargo la realización, escrita por Mark L. Smith a partir del original literario de 2012 del estadounidense Peter Heller, de a poco ofrece una inusitada personalidad propia basada, de hecho, en el desempeño dramático de este querido Ridley ya con la friolera de 88 años a cuestas, en parte regresando a la meticulosidad y el humanismo visceral de sus comienzos en el séptimo arte aunque sin aquel preciosismo en materia de la fotografía y el diseño de producción, período que cubre trabajos como Los Duelistas (The Duellists, 1977), Blade Runner (1982), Leyenda (Legend, 1985), Peligro en la Noche (Someone to Watch Over Me, 1987), Lluvia Negra (Black Rain, 1989), Thelma & Louise (1991), 1492: Conquista del Paraíso (1492: Conquest of Paradise, 1992) y la citada Alien, el Octavo Pasajero, excelente racha -la excepción obvia sería Peligro en la Noche– que se corta con la crisis de mediados de la década del 90 en función de Corazón de Héroes (White Squall, 1996) y Hasta el Límite (G.I. Jane, 1997), dos odiseas sumamente fallidas.

 

Todo transcurre en un futuro no tan lejano en el que el grueso de la humanidad se extinguió debido a una pandemia de gripe que obligó a convivir a dos hombres contradictorios en el pequeño aeropuerto abandonado de Erie, localidad de Colorado, Bangley (Josh Brolin), un survivalista fascistoide y veterano de los marines que perdió a su familia y adora reventar a las “cucarachas”, los otros seres humanos y específicamente las pandillas salvajonas de saqueadores que llegan al lugar de manera continua, y Hig (Jacob Elordi), un mecánico de corazón compasivo que suele pilotar un avión ligero monomotor, el Cessna 182 Skylane, recupera alimentos y otras cosillas de la capital estatal, Denver, quiere mucho a su mascota, el perro Jasper, y llora el óbito de su esposa, Melissa (Sai Bennett), la cual además perdió un embarazo antes de la catástrofe sanitaria. Después del fallecimiento de Jasper durante una incursión de las cucarachas, Hig, muy amigo de una comunidad menonita cercana y lidiando con pensamientos suicidas, decide abandonar el hogar compartido con Bangley bajo la idea de volar hasta el aeropuerto de Grand Junction, también en Colorado, siguiendo la esperanza que despierta una tenue señal de radio en la que se escucha a una tal Darlene (Allison Janney), no obstante el avión sufre un desperfecto y debe aterrizar de emergencia, lo que le permite conocer a un otrora oligarca ganadero, Pops (Guy Pearce), que vive en una granja con su hija, la viuda y antigua estudiante de medicina Cima (Margaret Qualley), fémina con la que el mecánico/ piloto paulatinamente desarrolla una conexión romántica.

 

Scott extrae actuaciones estupendas de todo el elenco, en especial del australiano Elordi, no se engolosina con las secuencias de acción, más allá de que demuestra su maestría durante la casi muerte de Bangley y la tenebrosa llegada a Grand Junction, y sin duda sabe exprimir la encomiable simpleza de la historia de Smith, este último un señor que en líneas generales respeta la novela de Heller y por cierto ha hecho un culto del subibaja cualitativo porque puede saltar de opus elogiables como Hotel sin Salida (Vacancy, 2007), de Nimród Antal, y El Renacido (The Revenant, 2015), de Alejandro González Iñárritu, a trabajos de medio pelo en sintonía con Miedos (The Hole, 2009), propuesta de Joe Dante, Operación Overlord (Overlord, 2018), de Julius Avery, y Los Muchachos del Bote (The Boys in the Boat, 2023), de George Clooney, o bodrios de la talla de Martirio Satánico (Martyrs, 2015), faena de los hermanos Kevin y Michael Goetz, Cielo de Medianoche (The Midnight Sky, 2020), otra de Clooney, La Hija del Rey del Pantano (The Marsh King’s Daughter, 2023), de Neil Burger, y Tornados (Twisters, 2024), de Lee Isaac Chung. La Guerra de los Últimos cuenta con la sabiduría suficiente para ralentizar su narración, dedicarle tiempo a los cuatro personajes centrales y dejar en un fondo impreciso a la gripe y esas amenazas brutalizadas semejantes a zombies/ infectados/ vampiros, en suma funcionando más como neo western de sanación espiritual o psicológica dentro de la ciencia ficción especulativa -recordemos que el libro es anterior a la pandemia del coronavirus- que como otra épica de aventuras en el páramo…

 

La Guerra de los Últimos (The Dog Stars, Reino Unido/ Estados Unidos, 2026)

Dirección: Ridley Scott. Guión: Mark L. Smith. Elenco: Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley, Guy Pearce, Allison Janney, Benedict Wong, Ewen Bremner, Sam Spruell, James Craze, Sai Bennett. Producción: Ridley Scott, Mark L. Smith, Cliff Roberts y Michael Pruss. Duración: 118 minutos.

Puntaje: 8