Y finalmente Tom Cruise redondeó un eslabón insufrible de su saga de cabecera, Misión Imposible: La Sentencia Final (Mission Impossible: The Final Reckoning, 2025), y a su favor se puede decir que supo entregarnos seis productos decentes y uno bastante mediocre, el anterior bautizado Misión Imposible: Sentencia Mortal- Parte Uno (Mission Impossible: Dead Reckoning- Part One, 2023) y también dirigido por su socio de los últimos cuatro eslabones, Christopher McQuarrie, señor que continúa alejándose cada día más y más de sus cúspides profesionales, hablamos de esa ópera prima como director, Al Calor de las Armas (The Way of the Gun, 2000), y de su maravilloso guión para Los Sospechosos de Siempre (The Usual Suspects, 1995), neoclásico a cargo de su primer compinche creativo, Bryan Singer. Ya desde Misión Imposible III (Mission Impossible III, 2006), opus de J.J. Abrams, no quedaba nada del sustrato semi hitchcockiano del trabajo original de 1996 de Brian De Palma y de la Matanza Heroica/ Heroic Bloodshed marca registrada de la primera secuela del 2000 de John Woo, los dos únicos verdaderos autores que participaron de la franquicia, en este sentido desde la cuarta parte en adelante, Misión Imposible: Protocolo Fantasma (Mission Impossible: Ghost Protocol, 2011), de Brad Bird, todas las propuestas han sido remakes camufladas del convite de Abrams aunque perdiendo progresivamente la garra, la inventiva, el desparpajo y la eficacia en cuanto a la dinámica narrativa dentro de un proceso de rutinización que alcanza su punto más bajo o doloroso en el presente bodrio, recargado de un palabrerío interminable y muy aburrido que durante gran parte del metraje reemplaza a la acción y a todas esas faenas secretas que supieron ser el corazón de la saga.
El hecho de que Misión Imposible: La Sentencia Final perdiese entre 2023 y 2024 su título primigenio en consonancia con el trabajo anterior, Misión Imposible: Sentencia Mortal- Parte Dos (Mission Impossible: Dead Reckoning- Part Two), debido a la ridiculización a la que fue sometida la película del 2023 por lo kilométrico y estereotipado del asunto, pinta a todas luces el titubeo de los productores o responsables máximos -Cruise y su realizador/ guionista, precisamente- y el trasfondo demagógico barato de una franquicia agotada y en otra época con personalidad propia, vinculada a las operaciones cerebrales basadas en el engaño y la astucia y hoy lamentablemente reconvertida en una mixtura para tontitos de Indiana Jones y James Bond/ 007. Mientras que en la primera parte Ethan Hunt (Cruise) era un agente rebelde y todo giraba alrededor de la obtención de las dos mitades de una llave para acceder a una inteligencia artificial parasitaria llamada La Entidad/ The Entity, ahora el protagonista vuelve a ser un cómplice de la administración estadounidense en modalidad freelance, con la misma presidenta de yanquilandia, Erika Sloane (Angela Bassett), dándole un inexplicable voto de confianza, y la trama se consagra -oh, sorpresa- a la búsqueda de otros dos artilugios que destruirían la amenaza y sus planes de controlar el arsenal atómico de todas las potencias del planeta, primero un malware creado por Luther Stickell (Ving Rhames) y robado por un villano demasiado robotizado, Gabriel (Esai Morales), la Píldora Venenosa/ Poison Pill, y segundo un módulo que contiene el código fuente de La Entidad y se encuentra en un compartimento del submarino ruso Sebastopol, hundido por un torpedo de su propia cosecha en aquel prólogo de Misión Imposible: Sentencia Mortal- Parte Uno.
Recuperando mucho del pánico nuclear sesentoso de Límite de Seguridad (Fail Safe, 1964), joya de Sidney Lumet, y Dr. Insólito o Cómo Aprendí a Dejar de Preocuparme y Amar la Bomba (Dr. Strangelove or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, 1964), de Stanley Kubrick, La Entidad, una vez más citando -probablemente sin saberlo- al clásico de terror de 1982 de Sidney J. Furie, vuelve a ser un refrito de aquellas megacomputadoras tenebrosas y con opiniones existenciales muy fuertes de Colossus: El Proyecto Prohibido (Colossus: The Forbin Project, 1970), de Joseph Sargent, Juegos de Guerra (WarGames, 1983), de John Badham, e incluso Superman III (1983), de Richard Lester, planteo que nos deja en primera instancia con dos únicas escenas memorables que pretenden ocupar el lugar de la secuencia del tren del capítulo previo, la del submarino y esa del biplano del último acto, y en segundo lugar con una intentona torpe hollywoodense en pos de reflexionar sobre el odio, la estupidez, las mentiras, la ceguera y en especial la paranoia y las estrategias de control en Internet, las plataformas, la industria cultural y las redes sociales, en esta ocasión de la mano de La Entidad y de las luchas de poder orientadas a dominarla. Más allá de los históricos Stickell y Benji Dunn (Simon Pegg), tenemos dos reclutas nuevos en la Fuerza Misión Imposible/ Impossible Mission Force, Paris (Pom Klementieff) y Theo Degas (Greg Tarzan Davis), y un equivalente a un típico interés romántico, Grace (Hayley Atwell), que sustituye a la muertita reglamentaria de Misión Imposible: Sentencia Mortal- Parte Uno, Ilsa Faust (Rebecca Ferguson), en términos generales enfatizando que las figuras cruciales o más repetidas, léase Cruise más Rhames y Pegg, ya están muy viejas para estas pavadas.
La epopeya, de casi tres horas de duración, presenta sucesivos flashbacks/ montajes retros patéticos símil la saga que comenzase con Rocky (1976), de John G. Avildsen, tanto para aclarar algún punto del relato, jugada siempre innecesaria porque la trama parece escrita por un niño de once años, como para una suerte de autocelebración con tufo de despedida cuando ya se sabe que -contrariamente a lo anunciado en un principio- el que nos ocupa no será el último eslabón de la franquicia ni mucho menos, todo gracias a un Cruise de 62 años al que le pareció digno lo hecho por el octogenario Harrison Ford en Indiana Jones y el Dial del Destino (Indiana Jones and the Dial of Destiny, 2023), lamentable film de James Mangold. Repleta de tiempos muertos, diálogos redundantes y muchas situaciones de seudo suspenso o escenas de acción regurgitadas de los otros capítulos de la historia y aventuras semejantes en general, amén de un humor fallido que efectivamente no logra suavizar la solemnidad de cartón pintado del guión de McQuarrie y Erik Jendresen, Misión Imposible: La Sentencia Final nos satura con una duración desmedida, mucha inverosimilitud -incluso para el nivel delirante de la relectura de Cruise de la serie creada por Bruce Geller para la cadena CBS- y una ristra insoportable de sensiblería que para colmo en pantalla adquiere la forma de incesantes sermones sobre el “sentido de la vida” y cosillas por el estilo de parte de estos millonarios del mainstream que desde hace décadas no hablan con una persona normal en la calle o que viven rodeados de asistentes, gurús de autoayuda, ansiolíticos, escorts y montañas de cocaína. Ya sinceramente causa gracia o vergüenza ajena ver correr como loquito una y otra vez a Cruise, quien además abusa de su carita de triste/ traumado en numerosas escenas que duplican otros episodios más inspirados de antaño, y asimismo molesta el cliché del ser querido muerto que reclama venganza o justicia, hoy ese Stickell de Rhames que termina asesinado/ sacrificado en Londres por Gabriel con una bomba, a lo que se suman conexiones payasescas con el convite original de De Palma como la aparición del hijo del maloso Jim Phelps (Jon Voight), Jasper Briggs (Shea Whigham), y la ridícula participación de la víctima de aquella recordada pirueta desde el techo de Hunt, William Donloe (Rolf Saxon), sin olvidarnos de una insólita o más bien absurda reapropiación del MacGuffin de Misión Imposible III, un objeto misterioso conocido como la Pata de Conejo/ Rabbit’s Foot que Ethan debía hallar en 48 horas para que su némesis, Owen Davian (gran trabajo de Philip Seymour Hoffman), no matase a su pareja de turno, Julia Meade (Michelle Monaghan), otro de los “plazos de la muerte” que abundan en la saga y el cine de acción…
Misión Imposible: La Sentencia Final (Mission Impossible: The Final Reckoning, Estados Unidos/ Reino Unido, 2025)
Dirección: Christopher McQuarrie. Guión: Christopher McQuarrie y Erik Jendresen. Elenco: Tom Cruise, Hayley Atwell, Simon Pegg, Ving Rhames, Esai Morales, Pom Klementieff, Angela Bassett, Shea Whigham, Greg Tarzan Davis, Rolf Saxon. Producción: Tom Cruise y Christopher McQuarrie. Duración: 170 minutos.