19° BAFICI

Parte 13

Por Emiliano Fernández

Cemento: El Documental:

MÚSICA

La estrategia formal que el director y guionista Lisandro Carcavallo decide implementar en Cemento: El Documental (2017) es sutilmente heterodoxa dentro de lo que vendría a ser el terreno de las “normas no escritas” de los rockumentaries en general, ya que en vez de aprovechar el cuantioso material de archivo del que dispone, el susodicho prefiere construir un retrato en tercera persona del mítico templo del rock argentino de las décadas de los 80 y 90 a través de entrevistas nostálgicas -registradas en el presente- a distintos personajes públicos, figuras del under, periodistas y miembros de bandas que pasaron por el local porteño. Es decir, en lugar de privilegiar las grabaciones en video de las obras teatrales, performances y shows musicales de aquellos años, el realizador vuelca la balanza hacia los testimonios de los protagonistas con el paso del tiempo marcado a fuego en rostros y palabras, lo que inevitablemente le deja al espectador un “sabor a poco” en cuanto a los registros de primera mano, esos que habilitan el poder ver/ escuchar/ apreciar/ embeberse con la sensación de peligro y descontrol que experimentamos todos los que alguna vez -o muchas veces- asistimos a los eventos que ofrecía el lugar regenteado por el excéntrico Omar Chabán. Hay que reconocer que la maniobra no le sale mal a Carcavallo porque al mismo tiempo logra redondear un retrato poderoso y expansivo no sólo de la historia de aquella “caverna” de Estados Unidos al 1200, sino también de la eclosión de una multitud de escenas musicales, artísticas y culturales que dieron paso a una contracultura sumamente valiosa, en épocas cuando la estupidez, la prolijidad, el marketing y el conformismo más cínico no habían cooptado ideológicamente al rock. También es acertada la decisión del cineasta de no profundizar demasiado en la caída de toda la escena rockera anárquica con la tragedia de República Cromañón del 30 de diciembre de 2004, lo que hubiese representado una desviación importante para con el tema analizado. Cemento: El Documental es una interesante letanía en pos de la efervescencia artística y aquella sana imprevisibilidad que desconocía las fronteras con el objetivo de apoyar y enriquecer a la cultura argentina…

 

Los Violadores en el Luna Park:

MÚSICA

En esta etapa de la industria cultural en la que tanto el mainstream como el indie deben afrontar la realidad de la piratería digital generalizada y encontrarle la vuelta a un mercado cada vez más fragmentado, la nostalgia suele ser una de las respuestas por antonomasia en el rubro. Ya sea que hablemos de reediciones/ reestrenos de obras clásicas o de culto -en el campo de los discos y las películas- para los países más ricos, o de esas eternas giras de reunión en lo que respecta al ámbito de los recitales para el resto del globo, la opción de “revivir el pasado en el presente” es uno de los productos preferidos del mercado ante la relativa pérdida de influencia de los profetas del marketing y la suplantación de la convulsión social de décadas previas vía el ascenso de un conformismo profundamente apático en el público y los artistas. Las contradicciones están a flor de piel en todos los estratos de la cultura y así hoy tenemos un registro de apenas 51 minutos sobre la que fuera la vuelta de la formación histórica de Los Violadores, aquel show del 24 de abril de 2016 en el Luna Park. Pasados 27 años desde la última vez que Enrique “Pil” Chalar (voz), Gustavo “Stuka” Fossá (guitarra), Robert “Polaco” Zelazek (bajo) y Sergio Gramática (batería) estuvieron juntos arriba de un escenario, el director Juan Riggirozzi construye un retrato entrecortado de la euforia detrás del evento y el choque de egos involucrados a través de una colección de imágenes de los entretelones de la organización del recital, la actuación en vivo frente al público y los momentos posteriores a la memorable jornada, en la que quedó más que demostrado el muy buen nivel de la banda en vivo hoy por hoy. El director, quien ya había trabajado con los señores en el interesante documental expositivo Ellos son, Los Violadores (2009), en esta oportunidad contó con un mayor presupuesto, corrigió los problemas técnicos de antaño y además disfrutó del aval de Stuka (en el film previo su testimonio brilló por su ausencia y aquí hasta es productor ejecutivo del convite). Más allá de que el tono símil especial televisivo y la edición videoclipera ya saben un poco a rancios, Los Violadores en el Luna Park (2017) es una epopeya rockera digna que retoma la bandera inconformista de uno de los grupos centrales en el desarrollo del punk argentino y sudamericano, a mitad de camino -como tantos otros registros de reuniones de veteranos de la música- entre la celebración del camino recorrido y ese ocaso que resulta inevitable…