Diario Cinéfilo #001

Películas en formato random

Por Enrique D. Fernández

The Man Who Knew Too Much (1956):

 

Después de coronarse como el maestro del suspenso durante su período americano, Alfred Hitchcock decidió revisitar varios aspectos de sus producciones británicas, las cuales consideraba que eran el trabajo de un cineasta amateur. La auto-remake de El Hombre que Sabía Demasiado (The Man Who Knew Too Much, 1956) giraba algunas piezas de su eje, refrescaba el desarrollo noir y sumaba el rostro carismático de James Stewart, quien venía de trabajar con Hitchcock en la imprescindible La Ventana Indiscreta (Rear Window, 1954). En esta segunda lectura Hitchcock vuelve a desmenuzar el thriller de espionaje y lo contamina con una delgada banalización sobre la cultura y la paranoia en occidente (la comicidad consigue filtrarse en instancias que evidencian el pensamiento reaccionario de los estadounidenses).

 

Trasladando el escenario de Suiza a Marruecos, la película nos relata la odisea de los McKenna, una familia ordinaria integrada por los padres que componen Stewart y Doris Day junto a su hijo menor; y en la que un agente encubierto arruina las vacaciones de los protagonistas al informarles que se está por llevar a cabo un atentado político para asesinar a un funcionario inglés. En la búsqueda desesperada de ambos padres por recuperar a su hijo, quien es secuestrado para que la pareja no denuncie el hecho, Hitchcock proporciona las cantidades adecuadas de misterio y aventura (la secuencia en la que Stewart se pelea con un grupo de taxidermistas), y nos deambula por dos magníficas secuencias dilatadoras (sobresale el momento en que el personaje de Day interrumpe el concierto en el Royal Albert Hall para distraer al asesino).

 

The Man Who Knew Too Much (Estados Unidos/ Reino Unido, 1956)

Dirección: Alfred Hitchcock. Guión: John Michael Hayes. Elenco: James Stewart, Doris Day, Brenda de Banzie, Bernard Miles, Ralph Truman, Daniel Gélin, Mogens Wieth, Alan Mowbray, Hillary Brooke, Christopher Olsen. Producción: Alfred Hitchcock. Duración: 120 minutos.

 

 

The Rover (2014):

 

Hubo un tiempo en que al cine australiano se lo idealizaba como un marginado de los cánones industriales, a raíz de cintas distópicas que enfatizaban el divague del hombre civilizado en contextos áridos. Dichas producciones se desprendían de un nicho de realizadores que gozaban de cierta audacia visual (las batallas pisteras de George Miller) y narrativa (los conflictos culturales de Peter Weir). Aquellas formulas se pueden rastrear en El Cazador (The Rover, 2014), un western apocalíptico que hace alarde del fracaso capitalista; el cual está dirigido por David Michôd, nativo del país oceánico y responsable de la aclamada Animal Kingdom (2010), quien acá revisiona los clichés de un estilismo que se consideraba apagado.

 

Todo arranca cuando el robo de un auto en medio de la ruta saca de quicio a su dueño (un zaparrastroso Guy Pearce), quien saldrá en su búsqueda acompañado por un Robert Pattinson despojado de toda seducción, que viene a ser el hermano abandonado de uno de los ladrones, y que también anda con ganas de desquitarse. La porción de paisaje que pinta El Cazador es conocida por su horizonte devastado en el que un puñado de sobrevivientes se hayan varados a falta de leyes, combustible, municiones y mujeres. Michôd regresa a los códigos del “outlaw” sobre territorio hostil, consiguiendo una road movie impecable que concientiza sobre la crisis humanitaria.

 

The Rover (Australia/ Estados Unidos, 2014)

Dirección y Guión: David Michôd. Elenco: Guy Pearce, Robert Pattinson, Scoot McNairy, David Field, Richard Green, Scott Perry, Susan Prior, Nash Edgerton, Gillian Jones, Ben Armer. Producción: David Michôd, David Linde y Liz Watts. Duración: 103 minutos.

 

 

The Doors (1991):

 

Mientras saboreaba las mieles del éxito durante la segunda mitad de los ochenta con las galardonadas Pelotón (Platton, 1986), Wall Street (1987) y Nacido el Cuatro de Julio (Born on the Fourth of July, 1989), el realizador Oliver Stone continuaba sumergido en los sucesos que lo marcaron siendo un cadete militar a fines de los sesenta, soportando el ambiente caldeado que agitaban los movimientos políticos. Con The Doors (1991) buscaría alumbrar esa porción contracultural mediante su adaptación biográfica del legendario cuarteto americano que intercaló melodías bluseras sobre manifiestos poéticos, y reconstruyendo la imagen inmortalizada de un Jim Morrison (notable trabajo de Val Kilmer) detonado por la fama, al momento que lidiaba con una revolución espiritual.

 

Desde su vagabundeo en las costas californianas como cineasta frustrado, hasta el exilio parisino que lo encontraba como un ídolo decadente, Stone sostiene un relato de instancias verídicas y pasajes místicos para transparentar los avatares de una comunidad norteamericana en estado revolucionario. La cinta termina plasmando el ascenso y la debacle del rockstar como un performer lunático, venerado por desatar su libido en presentaciones colapsadas, pero salteando detalles respecto a las sesiones de grabación. Al momento de su estreno The Doors fue vapuleada por la crítica, la cual encontraba descuidado todo el aspecto artístico del genio compositor, y condenada al ridículo por los mismos integrantes restantes del grupo.

 

The Doors (Estados Unidos, 1991)

Dirección: Oliver Stone. Guión: Oliver Stone y Randall Jahnson. Elenco: Val Kilmer, Meg Ryan, Kyle MacLachlan, Frank Whaley, Kevin Dillon, Michael Wincott, Michael Madsen, Dennis Burkley, Billy Idol, Kathleen Quinlan. Producción: Bill Graham, Sasha Harari y A. Kitman Ho. Duración: 140 minutos.