Beavis and Butt-Head Do the Universe

Ponerla, la última frontera

Por Emiliano Fernández

Mucho antes de que la MTV se transformase en esa usina interminable de reality shows, especiales patéticos y contenido musical basura que es hoy en día, la cadena yanqui era sinónimo de cultura juvenil aguerrida y de las múltiples variantes del rock y el pop de los años 80 y 90, siendo precisamente Beavis and Butt-Head una de las piezas fundamentales de su programación entre 1992 y 1997, período clásico que abarca siete temporadas que nacieron con un corto precario de apenas tres minutos, Béisbol de Rana (Frog Baseball, 1992), y que después desencadenarían una octava, transmitida en 2011. La serie animada que nos ocupa, creada por un Mike Judge que con el tiempo saltaría al live action de la mano de las recordadas Enredos de Oficina (Office Space, 1999), La Idiocracia (Idiocracy, 2006) y Extract (2009), trataba sobre un par de adolescentes amorales, torpes, muy burdos, reduccionistas y fanáticos del heavy metal y el rock pesado -eternas remedas de Metallica y AC/DC de por medio- de Highland, urbe del Estado de Texas, que se la pasaban haciendo estupideces porque estaban aburridos, tenían mala suerte o querían intimar con un bípedo del sexo femenino, lo que siempre derivaba en fracaso por un fatalismo irónico permanente que llevaba a malentendidos y confusiones recíprocas entre la dupla de antihéroes y todo su entorno, tanto de púberes y niños pequeños como de adultos varios y ya ancianos. El show, que generaría además un spin-off alrededor del personaje de la cínica Daria Morgendorffer, Daria (1997-2002), estaba sustentado en un maravilloso y altisonante slang de insultos y vejaciones verbales, sin duda alguna una de las “marcas registradas” de la propuesta en general, y constituyó el preámbulo de dos series posteriores de Judge en donde le pegaría sin asco a la derecha y la izquierda, Los Reyes de la Colina (King of the Hill, 1997–2010) de la Fox y La Familia Goode (The Goode Family, 2009) de la ABC, respectivamente, sin embargo fue Beavis and Butt-Head el germen de todo ello y el programa que ya incluía burlas a la izquierda más inofensiva, representada en el personaje del profesor David Van Driessen, y la derecha, con el Entrenador Buzzcut y aquel Director McVicker a la cabeza.

 

Si bien Beavis and Butt-Head tuvo una adaptación cinematográfica en sus días de fama mundial, Beavis and Butt-Head se Hacen la América (Beavis and Butt-Head Do America, 1996), hilarante odisea a lo largo del país en pos de recuperar su amada televisión, gracias a la cual el dúo mira y comenta los videoclips en circulación del momento, Judge siempre se mostró reacio a retomar el formato del largometraje debido a los constantes desacuerdos y amarguras que experimentó durante la producción, el rodaje y la postproducción -e incluso la distribución- de sus tres films en live action para los gigantes hollywoodenses, la 20th Century Fox en el caso de Enredos de Oficina y La Idiocracia y Miramax en Extract, a lo que se suma por un lado el cariño que le tiene a los personajes, siempre manifestando que son el pináculo de su carrera, y por el otro lado la relativa comodidad creativa que gozó en faenas televisivas posteriores, desde la animada Cuentos del Ómnibus de la Gira (Tales from the Tour Bus, 2017–2018), una serie para Cinemax centrada en anécdotas de músicos como Jerry Lee Lewis, Waylon Jennings, Johnny Paycheck, George Clinton, Rick James, James Brown y Morris Day and the Time, entre otros, hasta Silicon Valley (2014-2019), un convite para HBO que contó con seis temporadas y exploró las miserias, artimañas y retos del nuevo capitalismo de la tecnología de avanzada, la rauda antropofagia entre empresas y la recopilación masiva de datos privados de los usuarios. Eventualmente el obstinado Mike lograría superar su reticencia hacia las películas a través de una “solución negociada” que significó retener los puestos de productor y guionista, en este último apartado compartiendo responsabilidades con Lewis Morton y los hermanos Guy e Ian Maxtone-Graham, y desistir de la silla del director, la cual fue ocupada por John Rice y Albert Calleros, una dupla de su confianza que trabajó para Seth MacFarlane, Matt Groening y el propio Judge en Los Reyes de la Colina y La Familia Goode, quienes hoy optan por una animación digital en 2D que respeta aquellos trazos originales semi infantiles salvo en los títulos del inicio, realizados en 3D para mofarse de La Guerra de las Galaxias (Star Wars, 1977), opus de George Lucas.

 

Beavis and Butt-Head Do the Universe (2022), secuela más espiritual que concreta del film de 1996 para la plataforma de streaming Paramount+, sobresale por su genial utilización de How Am I Supposed to Live Without You (1988), canción de Michael Bolton, y Children of the Grave (1971), de Black Sabbath, y en esencia recupera de manera ingeniosa y certera el dejo paródico radical de la serie y su inmaculado núcleo cómico, sostenido en primer lugar por la obsesión irrefrenable de los protagonistas (ambos con voces de Judge), léase tener sexo, y en segunda instancia por ese encadenamiento bizarro de confusiones que atraviesan a la sociedad, por ello mismo constantemente existe una clara distancia entre la perspectiva sencilla pero ortodoxa de los muchachos, por cierto amiga de desconfiar de -y contradecir a- la autoridad, y su equivalente del resto de la comunidad, siempre viéndolo todo también desde una pequeña burbuja de interpretaciones sesgadas -aunque en la esquina opuesta, legitimando al poder político, económico y sobre todo cultural- que les impide ponerse en los zapatos de los púberes cachondos y lelos de la pantalla, un Butt-Head que hace de líder cuasi “racional” y bastante tranquilo y un Beavis ultra retrasado mental que tiene ataques de hiperactividad cuando consume mucha cafeína, azúcar o alguna droga ilícita, momentos en los que surge su mítico álter ego con una preocupante fijación anal/ fecalofílica, Cornholio. Aquí la dupla en 1998 genera un incendio en la feria de ciencias de la escuela y un juez los sentencia a una inusual estadía de ocho semanas en el Centro Espacial Johnson, donde la Comandante Serena Ryan (Andrea Savage), siempre seguida por el Capitán Jim Hartson (Nat Faxon), los recluta como astronautas luego de ver cómo los chicos consiguen acoplar en una simulación el transbordador Endeavor a la estación espacial rusa Mir, hacia donde se dirigirá una próxima misión para llevar un telescopio destinado a la observación de un agujero negro. Beavis y Butt-Head se someten al entrenamiento pensando que tendrán sexo con Serena en el espacio, no obstante provocan una catástrofe y Ryan los abandona en el cosmos, siendo absorbidos por un agujero negro que los lleva a Galveston, Texas, en 2022.

 

El humor seco y satírico hiriente de Judge es de naturaleza episódica, así nos topamos con una andanada de sketchs magistrales y más o menos interconectados como la introducción pirómana en el colegio, la hecatombe en el universo más negruzco, la escena de la “fiebre de nachos con queso” pagados con un celular robado a una familia de burgueses estúpidos, la secuencia de ese baño portátil en el que Beavis queda atorado de cabeza con Butt-Head saltándole encima, el genial y sarcástico episodio en la universidad alrededor del sexismo y el privilegio de los varones blancos, todo el sketch en la cárcel con el motín y la reaparición de Cornholio vía metanfetaminas, las fantasías de los muchachos acerca de lo que será su vida cuando finalmente logren anotar/ clavarla/ ponerla/ rellenar la maldita y escurridiza vagina de Serena o cualquier otra hembra/ meretriz, y por supuesto el desenlace a partir del intento de Hartson de vengarse del ninguneo de Ryan facilitando un escape en conjunto de la ahora Gobernadora de Texas -con intenciones homicidas, para eliminar a los testigos y supuestas víctimas de antaño- y un par de agentes gubernamentales que los confunden con alienígenas con intelectos avanzados, amén de las graciosas referencias a una “elaborada danza de seducción” ad infinitum que habla de lo insoportables y vuelteras que pueden ser las mujeres a ojos de los machos. Utilizando de blancos ideológicos a la corrección política en la cultura mainstream, a raíz del patético marketing inclusivo y los estudios y sermones moralistas sobre géneros sexuales, y el accionar del aparato represivo de la política y los servicios de inteligencia, villanos que quedan sintetizados en las figuras de Serena y otros esbirros estatales que persiguen al dúo, la película vuelve a destrozar a la izquierda y a la derecha e incluso nos regala versiones alternativas de los protagonistas, aquí apareciendo como unos Beavis y Butt-Head emblanquecidos, más astutos y de un universo paralelo que también son ignorados por nuestros adalides del hedonismo suicida y anárquico de los 90, ese que -parafraseando a Viaje a las Estrellas (Star Trek, 1966-1969)- establece al sexo y la rebeldía como una única “última frontera” de la fauna contracultural que tanto adoramos…

 

Beavis and Butt-Head Do the Universe (Estados Unidos, 2022)

Dirección: John Rice y Albert Calleros. Guión: Mike Judge, Ian Maxtone-Graham, Lewis Morton y Guy Maxtone-Graham. Elenco: Mike Judge, Andrea Savage, Nat Faxon, Mary Birdsong, Gary Cole, Chris Diamantopoulos, Zehra Fazal, Ashley Gardner, David Herman, Brian Huskey. Producción: Mike Judge y Matthew Mahoney. Duración: 86 minutos.

Puntaje: 8