16° Festival de Cine Alemán

Primera Parte

Por Martín Chiavarino

24 Semanas (24 Wochen, 2016, de Anne Zohra Berrached)

 

Una decisión definitiva

 

El segundo largometraje de la realizadora alemana Anne Zohra Berrached, 24 Semanas (24 Wochen, 2016) busca indagar en las complejas relaciones entre la ideología liberal (que hoy se denomina “progresismo” para evitar el término “liberal”, usualmente mal asociado con la economía de mercado) y la cruda realidad, en una dialéctica tan interesante como devastadora.

 

La historia gira en torno al embarazo de Astrid (Julia Jentsch), una reconocida y querida comediante de stand up alemana de carácter enérgico que recibe la noticia de que el hijo que espera probablemente vaya a nacer con un trastorno genético conocido como Síndrome de Down (en homenaje al descubridor de la alteración, el médico John Langdon Down). El guión de Berrached, en colaboración con Carl Gerber, construye una historia que pasa del idilio al infierno por etapas a través de escenas extraordinariamente interpretadas por todo el elenco.

 

La trama lleva a la pareja protagónica a navegar en aguas turbulentas alrededor de la felicidad, la tragedia y la confrontación de todos los fundamentos de su ideología y decisiones sobre la vida y la muerte de su hijo aún no nacido, las que a su vez que tendrán un efecto permanente en sus vidas y en su relación.

 

Con la finalidad de llevar las contradicciones del liberalismo hasta su destrucción, Gerber y Berrached crean una situación  límite en la que la felicidad y la solidez de la pareja serán puestas a prueba por el film. Para ello Astrid y Markus (Bjarne Mädel) viven en un limbo que parece irreal, disfrutando del éxito de la carrera de Astrid y de la picardía de su hija Nele y mirando al mundo como un hermoso lugar de posibilidades inmensas para su conquista.

 

La fotografía a cargo de Friede Clausz aporta una mirada basada en primeros planos tajantes que trastocan el júbilo del embarazo y el éxito en este drama sin concesiones que busca poner a prueba las creencias del espectador sobre un tema tan álgido como el aborto y la decisión sobre el cuerpo propio y el ajeno.

 

24 Semanas es en cada escena consecuente con las ideas que propone y discute lucidamente, en lugar de simplemente juzgar al aborto, el Síndrome de Down y las enfermedades congénitas. Hablamos de un combo explosivo que funciona como la filosofía a martillazos de Friedrich Nietzsche, con grandes golpes, que dejan heridas y cicatrices y agregan nuevas ideas que ayudan a salir de los atolladeros de las posturas reaccionarias para navegar a poniente.

 

 

Las Tres Luces (Der Müde Tod, 1921, de Fritz Lang)

 

Vidas que se apagan

 

Las Tres Luces (Der Müde Tod, 1921) fue la película anterior a la gran consagración de Fritz Lang con El Doctor Mabuse (Dr. Mabuse, der Spieler, 1922) y marcó el período de consolidación de la colaboración con su esposa Thea von Harbou, que más tarde condujo a la producción de las grandes películas que hoy conocemos de Lang como Metrópolis (1927) o Los Nibelungos (Die Nibelungen, 1924).

 

La fundación Friedrich Wilhelm Murnau emprendió la restauración de Las Tres Luces como una búsqueda de material por todo el mundo para restituirle su gloria original a este film del que se perdieron los negativos originales. La restauración se llevó a cabo a partir de la copia que se conserva en el MOMA (Museum of Modern Art) de Nueva York y fue completada este año tras un arduo trabajo.

 

El opus de Lang, escrito en colaboración con von Harbou, es una alegoría fantástica sobre la relación entre el amor y la muerte. El relato comienza con un forastero que compra el usufructo de una parcela lindante con el cementerio de una ciudad de provincia en el corazón de Alemania. Allí el hombre construye un muro en el que no parece haber ninguna puerta ni forma de entrada hacia el otro lado.

 

Una joven pareja de enamorados llega a este pueblo junto al mismo forastero, que parece ser la muerte misma según el propio narrador. El joven desaparece junto con el forastero en un momento de distracción de la joven, interpretada extraordinariamente por la popular actriz alemana Lil Dagover. Al descubrir que su amado ha muerto, entra en pánico y comienza a sentirse mal; la fiebre y la desesperación le permiten a la joven adentrarse en el inframundo -tras leer un párrafo bíblico sobre la fortaleza del amor por sobre muerte- para intentar rescatar a su amado. Apiadándose de la joven, la muerte le ofrece la posibilidad de recuperarlo si logra salvar a alguna de las tres vidas que están a punto de apagarse, y así la mujer acepta el reto.

 

La actuación de Bernhard Goetzke como la muerte es maravillosa. El actor hace uso de todas las características de porte y gesticulación para generar un aura lúgubre a su alrededor y observar resignadamente los esfuerzos de la joven por salvar las tres vidas en medio del Ramadán en Bagdad, en el carnaval veneciano y en un acto frente a un emperador chino en un viaje que le dará a la joven una lección sobre la inmutabilidad del devenir.

 

La restauración del film es impecable y el acompañamiento de la música en vivo de Cue Trío, compuesto por Mariano Federico Poc en violonchelo, Rodrigo Germán Ruffini en clarinete y Germán Suane en guitarra y composición, es excelente en la creación de climas y en la producción de un leitmotiv que sigue la acción de este tétrico y sorprendente film expresionista de Lang. Las Tres Luces es una excelente película que ahora tendremos la oportunidad de disfrutar en todo su esplendor, recuperando la magia del cine mudo con música en vivo.